
Se acerca el verano y con él los tradicionales rumores acerca de la próxima generación del iPhone. Que si Liquidmetal, que si nuevo procesador A6, que si pantalla de 4 pulgadas protegida por Gorilla Glass 2… ya sabéis como son estas cosas. Al final Apple sacará lo que considere oportuno y los rumores acertarán en algunos puntos, irán completamente desencaminados en otros, y ni tan siquiera llegarán a adivinar algunas de las sorpresas de la keynote. Así son las presentaciones de Apple y así nos gusta que sean.
Pese a lo dicho, de todos los rumores, uno en concreto ha demostrado ser particularmente persistente: el próximo iPhone abandonará las 3,5 pulgadas para atreverse con tamaños mayores, probablemente unas contenidas 4 pulgadas. Y digo contenidas, porque comparadas con las 4,8 pulgadas del Samsung Galaxy S III, incluso este cambio puede parecer insuficiente para algunos. Así que, asumiendo que Apple responderá para variar al mercado con el iPhone de sexta generación, ¿cuáles son las ventajas e inconvenientes del aumento de tamaño de pantalla del terminal más esperado?











