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Apple es una multinacional y de las más grandes del mundo, y por lo tanto es prácticamente de convenio que esté constantemente yendo a juicios por demandar o ser demandada. Patentes, bloqueos de ventas, algún tipo de software privativo… el objetivo es intentar poner tantas barreras como sea posible a la competencia en cuanto se encuentra un modo legal de hacerlo. Normalmente los efectos de estas campañas legislativas no suelen afectar gravemente a los usuarios, pero hay juicios donde los efectos son importantes.

El ejemplo de la demanda de FaceTime por parte de VirnetX recientemente comentado en ArsTechnica es un ejemplo. Esta compañía ganó una demanda por patentes que obligó a Apple a hacer un cambio en el funcionamiento de FaceTime. Puede que lo hayáis notado, puede que no, pero este cambio ha provocado ya más de 500.000 reclamaciones de los usuarios a la compañía de Cupertino.

Echemos un vistazo a los detalles. Resulta que el sistema original de las videoconferencias de FaceTime se basaba en una comunicación de un terminal a otro. Cuando un usuario llamaba por FaceTime a otro, Apple se limitaba a comprobar que tanto emisor como receptor tenían todo lo necesario para poder usar FaceTime y entonces la llamada se iniciaba. En algunos casos (del 5 al 10% según la fuente) hacía falta, sin embargo, utilizar un servidor externo a modo de “repetidor” o “intermediario” para garantizar que la llamada se hiciese correctamente.

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Y ahí estaba el conflicto: VirnetX tiene en propiedad unas patentes que le daban derecho a poseer la tecnología del sistema con el que Apple hacía las llamadas directamente y sin depender de otros servidores. Así que el pasado abril, para evitar problemas mayores, Apple cambió el funcionamiento interno de FaceTime para que siempre utilizase los servidores externos a modo de intermediario.

Eso pasó factura: los costes de mantener las llamadas FaceTime con este tipo de sistema son de casi dos millones y medio de dólares mensuales (principalmente a empresas como Akamai debido al aumento de tráfico de sus servidores tras el cambio), y en el juicio se comentó cómo en Apple llegaron a recibir más de medio millón de quejas de los usuarios debido a la rebaja de la calidad de las llamadas. Y como el cambio daba por sentado que Apple admitía haber infringido las patentes de VirnetX desde el principio, la compañía demandó igualmente y espera una compensación que ronda los 700 millones de dólares.

Pocas veces hemos visto unos efectos así en una guerra de patentes. Casos más sonados como el de Samsung terminaron en algunos bloqueos de las ventas de ciertos terminales en algunos países, pero que la consecuencia principal sea una rebaja en la calidad de un servicio es desde luego mucho más grave. Y más cuando la compañía es Apple y su principio de ofrecer siempre la máxima calidad en sus servicios al usuario.

“Yo no infrinjo nada, pero lo he cambiado todo por si las moscas”

De todos modos, aquí estamos ante una actitud de Apple algo sospechosa. La compañía cambió el funcionamiento de FaceTime por si acaso a VirnetX le diera por demandar, pero ante la justicia dijo que no consideraban que estaban demandando y que simplemente se curaron de espantos haciendo ese cambio. Lo que hay que preguntarse es: ¿Apple sabía que infringía patentes e intentó cambiarlo todo para evitar la demanda o realmente creía que no estaba infringiendo e hizo el cambio igualmente para evitar problemas?

Son cosas que nunca sabremos, pero que son sujeto de debate. La lástima es que el efecto es directo hacia nosotros, concretamente en las llamadas FaceTime que hagamos. Y Apple tiene que ir con cuidado, porque el sector de las videollamadas tiene una competencia muy fuerte tanto desde Microsoft con Skype como desde Google con sus Hangouts. Quizás sea ese uno de los motivos por los que Apple esté construyendo centros de datos por todos los Estados Unidos: mejor depender de uno mismo que no de empresas y servicios externos. Y dinero para hacerlo no les falta.

Imagen | Andy Roberts

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