Apple y el iPhone diseñado por Homer Simpson

Apple y el iPhone diseñado por Homer Simpson

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Apple y el iPhone diseñado por Homer Simpson

Con cada lanzamiento del iPhone, es inevitable ver cómo algunos usuarios se muestran decepcionados. El nuevo terminal carece de tal o cual característica y por eso lo consideran poco atractivo. Es una situación que me recuerda mucho a un episodio de los Simpsons, uno de los antiguos que aún conserva la mejor voz de Homer en español.

En este capítulo, Homer descubre que tiene un hermano mayor. Al encontrarlo, se topa con Herbert Powell, el CEO de una gran compañía automovilística americana. La empresa se encuentra asediada por los coches económicos fabricados por compañías japonesas. Herb ve en su hermano menor al americano medio, de modo que le encomienda el diseño del coche definitivo. 

El peligro de las opiniones universales

El Homer

El capítulo continúa con numerosos incidentes con el equipo de diseño de Powell Motors. A pesar de que intentan disuadir a Homer de diseñar su vehículo perfecto, consigue salirse con la suya. Por desgracia, la visión de Homer de lo que quiere el consumidor americano medio no es tal y fracasa. Acaba creando una monstruosidad carísima con:

  • Un motor que ruge como si el mundo se fuera a terminar.

  • Dos habitáculos separados físicamente, uno para conductor y copiloto y el otro para los niños. De esta forma se evitan los ruidos y molestias de esos "mocosos".

  • Bocinas por todas partes, porque Homer nunca encuentra una cuando la busca.

  • Alerones, porque nunca pasan de moda.

Herb Powell dio plenos poderes a su hermano y no quiso ver el resultado del proyecto secreto hasta su misma presentación en una feria. "El Homer", como fue bautizado tan peculiar vehículo, acaba llevando a la ruina a la empresa automovilística y deja en la calle a Powell. Los dos hermanos acaban enfadados y no vuelven a hablarse hasta mucho tiempo después.

Como cada episodio de los Simpsons, este también viene con moraleja. En este caso trata de ilustrar lo equivocado que es pensar que uno mismo sabe qué es lo que quiere la gente. El peligro de considerar las opiniones propias como universales y querer extenderlas al resto de personas. Para Homer Simpson, el coche perfecto lo es sólo para él mismo. Pero para nadie más.

Cuando el más se traduce en mucho menos

iphone 6s

Como comentaba al principio, con el iPhone sucede algo similar. Muchos aficionados a la tecnología querrían que este terminal lo tuviera todo, creyendo que de esta manera Apple tendría un terminal mucho más popular. Sin embargo y como en el caso de "el Homer", esto no tiene por qué ser cierto.

Introducir más características y funcionalidades a un producto no tiene por qué traducirse en más. Muchas veces acaba quitando en vez de aportando. Jony Ive se refirió a esto hace unos meses:

Hay numerosos productos manufacturados que son testimonios de la falta de atención. [...] Con el riesgo de parecer demasiado sentimental, creo que una de las cosas que nos empuja [a Apple] es este sentido de que, de alguna manera, nos importa. La gente pensará que es una creencia estúpida, pero es un objetivo, una contribución que esperamos poder hacer a la cultura.

En otras ocasiones, Apple ha señalado cómo la abundancia de opciones no se traduce necesariamente en una mayor libertad para el usuario. Más bien al contrario, ya que se obliga al usuario a tener que lidiar con más cosas que le distraen de lo que realmente quiere hacer. Esa filosofía se traduce en unos productos minimalistas, que lo reducen a su expresión mínima.

Apple siempre empuja los límites de un producto, despojándolo de lo que considera innecesario o que se interpone en el camino del usuario

De ahí que no tengamos iPhone con batería intercambiable, ranura SD o sistema de archivos. Y, probablemente en unas pocas horas, sin jack de 3,5mm. Apple siempre empuja los límites de un producto, despojándolo de lo que considera innecesario o que se interpone en el camino del usuario. Esto abre la puerta a que otros fabricantes incorporen esas funcionalidades a sus productos, ofreciéndolos a quienes sí les interesan.

A cambio de todo esto, Apple ofrece una visión que no aspira a ser universal ni única, pero sí cuidada y equilibrada. Además, con cada presentación del iPhone nos trae funcionalidades que no sabíamos que necesitábamos pero que con el tiempo se vuelven (casi) imprescindibles: pantalla retina, Siri, Touch ID, Apple Pay (aunque aún no esté en España o Latinoamérica), 3D Touch y Live Photos.

El iPhone 7 que se presentará mañana no será el iPhone definitivo, pero sí que será el mejor terminal para millones de personas.

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