
Creo que la primera vez que vi el Diablo II, allá por el año 2000, corrí a la tienda más cercana a comprarme uno y durante las siguientes semanas poco o nada ví la luz del sol hasta que conseguí terminármelo. La combinación de historia, jugabilidad y gráficos hicieron el coctel perfecto para que pasaras horas y horas sentado delante de un ordenador. Por aquel entonces desconocía la política de Blizzard de publicar todos sus juegos para Mac (y yo tampoco podía permitirme comprar uno).
Desde el año 2008, cuando por fin Blizzard anunció su desarrollo, han pasado cuatro años y la compañía californiana ha seguido fiel a sus principios de no publicar un juego hasta que este alcance el nivel de calidad exigido por sus desarrolladores. Lo cual, por muchas tensas esperas que haya acarreado nos ha traído lo que todo el mundo espera, un juego completo y totalmente funcional para OS X y perfectamente traducido al castellano, tanto en textos como en diálogos (aunque haya que hacer alguna que otra trampa como nos contó mi compañero Miguel Michan).



