
Y lo se, esto es el cuento de nunca acabar, siempre parece que se intentan justificar las posturas de uno u otro bando. Pero tras recientes datos vertidos en la Web sobre diferentes rendimientos del nuevo reproductor de Flash para dispositivos móviles, se antoja necesario hacer un pequeño repaso para calibrar la necesidad o no de Flash en el momento actual.
Flash nació en un contexto mundial en el cual supuso una auténtica revolución, pero cabe destacar que no nos encontramos ya en esa situación, estamos en el año 2010 y llevamos tres años desde que salió un dispositivo que cambió la manera de entender el mercado. Todos sabemos la revolución que supuso el iPhone, tanta que muchos fabricantes han presentado sus propias respuestas al fenomeno.
Todo esto ha propiciado un cambio profundo en la forma de acceder a Internet. Acceder a la World Wide Web a través de un dispositivo móvil se ha convertido en lo más normal del mundo. Antes también se accedía si, pero de una manera puntual y solo por parte de unos determinados usuarios. Esto Adobe lo sabe, y para ello ha desarrollado su nuevo reproductor de Flash para este tipo de terminales, pero no parece que haya hecho sus quehaceres como debería.












