
No se si vosotros compartiréis está opinión, pero nunca entendí la decisión de Apple de cambiar el nombre del MacBook de 13 pulgadas a MacBook Pro. Para mi un ordenador que lleva las siglas de “Pro” tendría que ser claramente un ordenador superior a su modelo anterior en cuanto a prestaciones y no únicamente a que sea metálico.
Apple ha vuelto a repetir jugada en su ultima actualización de ordenadores, el MacBook Pro de 13 pulgadas incluye al igual que su predecesor un gráfica con memoria compartida con la RAM lo cual penaliza su rendimiento final. Pero por si fuera poco, en esta nueva versión además han diferenciado de forma notable los procesadores de ambos equipos.
Mientras que los modelos de 15 y 17 pulgadas incluyen un procesador de nueva generación como los Core i5 e i7, el pequeño modelo de la gama MacBook Pro se mantiene en los “antiguos” procesadores Core2Duo.
El propio Steve Jobs intentaba justificar la elección comentando que los procesadores i3 apenas suponían una mejora de rendimiento frente al precio extra del procesador. Pero seamos sinceros, el MacBook Pro siempre ha sido sinónimo de ejemplo de alta tecnología y el modelo de 13 pulgadas hoy por hoy no demuestra eso.





