
Cuando Steve Jobs presentó el iPad ante los medios el pasado mes de enero junto con el sistema para mostrar las aplicaciones del iPhone a tamaño doble para aprovechar mejor la pantalla, la reacción del público en general fue bastante positiva. Mientras algunas aplicaciones iban a tener su propia versión optimizada para el tablet de Apple, el resto de ellas inicialmente pensadas para el iPhone y el iPod touch se podrían ejecutar ampliadas o centradas en la pantalla.
Sin embargo cuando el iPad llegó a las menos de los primeros afortunados en tenerlo surgió la decepción: las aplicaciones para el iPhone que se ampliaban aparecían muy pixeladas, y su uso era muy incómodo. De ahí que entre la comunidad de desarrolladores surgiera la idea de negocio de vender aplicaciones ‘normales’ y aplicaciones ‘HD’, preparadas para la alta resolución de las pantallas del tablet.
Y por lo que parece, esta idea de negocio va a tener poco tiempo de vida. El culpable de ello: la retina display del iPhone 4 y su enorme resolución. Ahora que todas las aplicaciones del iPhone tendrán que doblar su resolución, la idea de aplicaciones ‘de alta definición’ empieza a carecer de sentido. Veámoslo después del salto.




