
El primer iPhone que lanzó Apple tuvo una vida bastante fugaz, y en parte fue por el defecto de no ser compatible con la red móvil 3G. Usando simplemente GPRS el teléfono sufría de mucha lentitud al cargar páginas web, con lo que la compañía arregló el problema con el iPhone 3G. Y desde ese modelo hasta el actual iPhone 4, seguimos usando esa red móvil 3G en nuestros terminales. Y eso, francamente, no es un problema: la red 3G nos da velocidades de conexión decentes para lo que usamos el teléfono: 3,6 Mbit/segundo o incluso el doble en algunas zonas.
Pero la sucesora del 3G, la red móvil 4G, no para de avanzar a buen ritmo desde hace años. La rumorología iPhonera siempre le ha dejado un hueco a ese protocolo para afirmar que el próximo modelo del teléfono incluirá esa tecnología, pero la evidencia de que las redes aún no están preparadas anularon esos datos. No ha sido hasta ahora que esos rumores empiezan a aportar pruebas más sólidas demostrando que Apple está inmersa en lanzar sus futuros dispositivos preparados para esa red 4G.
Pero ¿qué es exactamente esa red 4G? ¿Qué beneficios nos va a aportar? No podemos evitar ponernos algo técnicos con esto, pero vamos a contarlo después del salto.



