
Cuando Research in Motion presentó el desarrollo de la BlackBerry PlayBook, probablemente fui de los usuarios de Apple que con más emoción y agrado recibió la noticia. Como ya dije, al menos sobre el papel me parece uno de los competidores más serios del tablet de la manzana, y el catalizador perfecto para que la gente de Cupertino se tome realmente en serio el desarrollo de la próxima generación de iPad, tanto en especificaciones como en funciones propias que hagan a iOS brillar con luz propia en su pantalla de 10 pulgadas.
Bastante menos me entusiasmó la comparativa de los navegadores del PlayBook y el iPad, causando en mi el efecto contrario del que los chicos de RIM probablemente buscaban al denotar la diferencia significativa entre las 7 pulgadas de su tablet y las 10 del de Apple e insistir molestamente en comparar un producto que aún no está en el mercado con otro que está a punto de ser reemplazado.
Por este mismo motivo, considero que las últimas declaraciones del co-CEO de la compañía, Jim Balsillie, vuelven a estar fuera de lugar y tan solo son concebibles si se entienden como la clásica propaganda dirigida a caldear el ambiente para que hablen de tí. De ser así, Balsillie tan solo está asegurando su inmortalidad junto a la de Michael Dell como cuando este afirmó que lo mejor que podía hacer Apple era cerrar y devolver el dinero a los accionistas.


Según parece, ya que todavía es demasiado pronto para sacar conclusiones, el MacBook Air podría estar restando ventas al iPad. Si esta premisa acaba siendo verdad hay que revisar muchas de las tendencias que se habían manifestado hasta ahora, como por ejemplo el impacto del iPad (u otros tablets) en las ventas de netbooks. 






