Pinto cuadros en mi iPad, cada uno me lleva cien horas y gano más con ello que como profesor universitario

Pinto cuadros en mi iPad, cada uno me lleva cien horas y gano más con ello que como profesor universitario

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Pinto cuadros en mi iPad, cada uno me lleva cien horas y gano más con ello que como profesor universitario

Jaime Sanjuan nació en Zaragoza hace 36 años. Se licenció en Bellas Artes y comenzó los cursos de doctorado. Todo eso le pilló justo con el inicio de la crisis. "Si las salidas de Bellas Artes ya son complicadas, imagínate con la crisis", dice. Una situación que hizo que dejara de practicar su pasión: la pintura.

Cuando cumplió los treinta, en plena época de becas y trabajos temporales nada relacionados con su formación, su pareja Virginia le regaló un iPad 2. Eran tiempos en los que salía de casa a las seis de la mañana y llegaba a las diez de la noche. Ni tiempo libre ni motivación para pintar nada. "En seis años no toqué ni un pincel". Dentro de ese iPad también estaba la aplicación ProCreate, la cual sigue usando a día de hoy. Ahí cambió todo.

"Ya no te hace falta un estudio"

Jaime Sanjuan 3 Jaime pintando con su iPad. Imagen: Jaime Sanjuan.

La pintura analógica tiene asociados unos gastos que no son baratos. En el salón de una casa no se puede pintar al óleo, hace falta un estudio, que necesita pagarse con un alquiler. Y lienzos, materiales, pintura, espacio donde ir almacenando las obras... Con el iPad, esos problemas desaparecían.

Jaime Sanjuan crea obras de arte desde su iPad Pro que acaban expuestas en galerías y vendidas a coleccionistas. Únicamente con sus dedos. Cada una le lleva unas cien horas de trabajo.

Unos años antes, Jaime ya probó a pintar con una tablet. Pero no al estilo iPad, sino una tablet de diseño gráfico conectada a un ordenador. "No me convenció esa sincronía: pintas en horizontal y lo ves en vertical". Con el iPad quedó convencido a la primera. Al menos, para pintar a modo de escapatoria mental, de desconexión del día a día.

La evolución del iPad ha marcado las posibilidades técnicas para Jaime. El primero que tuvo, el 2, tenía una resolución de pantalla de 1024 x 768 píxeles. Con él, podía imprimir sus pinturas en un A4 a 300 ppp. Interpolando a 200 ppp podía llegar a tamaño A3. Pero no más. Del 2 pasó al 4, luego Air, luego al Pro de 9.7" y finalmente al Pro de 12.9". Ahora puede imprimir pinturas en A1 a 300 ppp, incluso en A0 si interpola sin que apenas se note pérdida de calidad. "En fotografía se notaría, en pintura apenas".

"Al principio no me gustaba la idea del iPad grande para pintar, por eso mi primer Pro fue el pequeño. Tenía miedo de que me fuese incómodo. Ahora me parece un acierto absoluto".

 Sin Pencil y con mucho zoom

Jaime Sanjuan 02

¿Cómo es pintar con los dedos en un iPad, y sobre todo, por qué demonios no usa un Apple Pencil? Jaime nos explica que pinta entre seis y ocho horas diarias, sin excepción.

"Juego mucho con el zoom. Primero hago un dibujo esquemático con el zoom al 100% para saber dónde irá cada elemento. Luego hago zoom y empiezo a dibujar con algo más de detalle. Y cuando paso al pintado, cada uno de los elementos los pinto de un color plano, y luego hago muchísimo zoom para ver solo ese elemento en pantalla, al 800% o 900%. El pincel que más uso es uno que solo ocupa un píxel."

Sobre su sorprendente rechazo del Pencil, la respuesta viene de lejos. "Yo siempre he pintado con los dedos. Pintaba pastel u óleo, siempre con dedos, me encanta fundir los colores con ellos. Con Pencil no sé pintar. Además, el Pencil tiene sensibilidad de presión. La pantalla no, pero el Pencil sí. Yo juego con la opacidad del pincel. Por ejemplo, prefiero poner el pincel al 10% de opacidad y darle diez pasadas hasta llegar al 100% que ejerciendo una presión que no controlo". El proceso de pintado lo recoge en vídeos en time-lapse como este:

Una de las cosas que más valora de pintar en iPad es la posibilidad de bloquear el canal alfa. "Bloqueo píxeles con cierta información, y eso hace que ya no pueda pintar en la zona transparente, o que pueda pintar sin salirme. Es una ventaja respecto a analógica". También aprecia el uso de capas: le dejan alterar la composición del cuadro, mover elementos si no le convence su emplazamiento.

Furtivos Furtivos. Imagen: Jaime Sanjuan.

El desafío de vivir gracias a pintar en un iPad

Aunque al principio pintaba en iPad como mera vía de escape, pronto llegaron las primeras oportunidades laborales. Una web sacó una noticia contando su caso y empezó a "recibir llamadas muy raras de varios países". Como la de una empresa de Lituania, que le ofreció ser betatester de su app de pintura para dispositivos móviles. "Estaba muy bien pagado. Muy muy bien. Con dos semanas de trabajo pude vivir seis o siete meses".

Luego llegó otro trabajo, también muy bien pagado, desde una empresa de California. Hoy, con varios años pasados desde entonces, Jaime considera que tuvo "mucha mucha suerte". Llegó un momento en el que Apple también se puso en contacto con él. La relación con ellos se mantiene.

Cuarteto Cuarteto. Imagen: Jaime Sanjuan.

La primera incógnita que aparece al hablar de la venta de arte digital es el componente de la exclusividad: mientras que de un óleo solo existe esa copia, de una obra digital se pueden realizar copias infinitas. Jaime comenzó a adoptar el formato del grabado: hacía ediciones limitadas de sus obras. 25 copias de cada una, algo que en la técnica del grabado es muy poco. Quiso ajustar. Empezó a exponer en algún museo, y cuando debutó en una galería tuvo una conversación con el galerista que le hizo cambiar de rumbo.

  • Jaime, ¿cuántos cuadros pintas al año?
  • Entre doce y quince.
  • ¿Cuánto te lleva cada cuadro?
  • Unas cien horas.
  • Si de cada cuadro sacas veinticinco copias, eso son muchas miles de horas de arte. Cuando lleves veinticinco años trabajando, serán decenas y decenas de miles. Entonces no valdrán nada.

Tras aquella conversación, Jaime pasó a hacer cinco copias de cada obra "para intentar llamar a ese mercado de coleccionismo". Luego le dijeron que la gente demanda exclusividad, y pasó a hacer una sola copia. "Pinto en digital, hago una sola copia, y eso es lo que vale. Más o menos como un cuadro analógico. Menos, pero bueno". En una ocasión, un galerista le dijo que si esos mismos cuadros fuesen pintados en óleo, valdrían diez veces más.

Esa ha sido, según Jaime, la única herramienta que ha podido encontrar para que galerías y coleccionistas se sientan cómodos. "Sienten que ya tienen esa pieza, que ya es suya". Pero no está convencido del todo de que sea la mejor solución. "Yo no estoy vendiendo el original. Vendo una copia única del original. El original es un archivo de unos y ceros. Pero es la única solución que se me ocurrió para insertar el arte digital en el mercado de arte".

Icarus Icarus. Imagen: Jaime Sanjuan.

La fotografía digital se adaptó al grabado con ediciones limitadas de 50, 100, 200 copias. Y el grabador destruía la plancha. En fotografía analógica, se supone que el fotógrafo destruía el negativo. En pintura se ponen pegas, según Jaime, pero "la pintura digital ha llegado para quedarse".

Su especialidad son las obras realistas con toques surrealistas, algo que hace para que se pueda distinguir a simple vista de una fotografía

Una experiencia que no le deja dudas: "la pintura digital está infravalorada en el mercado con respecto a la pintura analógica". La fotografía ha vivido una transformación similar y la transición a digital ha sido completa y natural. "Eso en pintura no ocurre", dice Jaime.

Su trabajo pictórico comenzó con cuadros fotorrealistas, pero se dio cuenta de que era "un error terrible", ya que lo máximo que puede conseguir una pintura digital hiperrealista era un archivo JPG idéntico a la foto. En analógica existe un lienzo físico, "un Antonio López". Pero en digital se tiene "un archivo que no se diferencia de la foto".

Eso le empujó a pintar imágenes igual de reales, pero con toques surrealistas, que le sirven para demostrar que no son fotos. A día de hoy, su trabajo artístico con el iPad es su principal fuente de ingresos. También es profesor asociado en la Universidad de Zaragoza, pero la pintura digital, que publicita en su web, su canal de YouTube y su cuenta de Instagram, es su actividad fundamental. "Pintura digital en dispositivos móviles", matiza siempre.

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