Llevo años defendiendo al Apple TV como mi producto favorito. Sin embargo, tras el anuncio del nuevo Apple TV 4K 2026 y su consecuente aumento de precio, cada vez tengo menos argumentos para defenderlo. Y eso que sigo pensando que es el mejor de su segmento de mercado, pero el factor precio pesa cada vez más.
Hablamos de un producto que hace tan solo cuatro meses podía comprarse desde 169 euros. Podía parecer caro o no, pero creo que era razonable para lo que ofrecía. Es cierto que ahora el nuevo modelo solo se vende en una versión, con más almacenamiento y Ethernet, pero a cambio de 349 euros. Un precio un 106,5% superior.
Es el mejor... pero cuesta justificarlo
Cueste 10 euros o cueste 1.000 euros, seguiré diciendo que tvOS, el sistema operativo del Apple TV, es superior al de cualquier televisor. Me da igual si se trata de un software propio de un televisor, como webOS (LG) o Tizen (Samsung), o de plataformas como Google TV o Fire TV de Amazon. Los he probado todos y lo tengo claro.
Es cierto que puntualmente echo en falta alguna función de otros sistemas operativos, especialmente de Android TV o Google TV, pero no son carencias importantes. A grandes rasgos, el Apple TV mejora la experiencia de uso. Es más fluido, resulta fácil de manejar, se integra bien con otros dispositivos de Apple y ofrece una mejor calidad de imagen y sonido.
El problema es que la crisis de las memorias está lastrando su precio. El modelo básico, que costaba 169 euros desde 2022, ya subió a 229 euros a finales de junio. Ahora vuelve a encarecerse hasta los 349 euros, un precio que cada vez me cuesta más justificar.
La nueva versión incorpora un chip A19 y 8 GB de memoria, además de 128 GB de almacenamiento. Sobre el papel, esto lo convierte en una pequeña consola, más allá de su función como reproductor de vídeo. El caso es que quizás no hacía falta tanta potencia en este dispositivo, sobre todo cuando sigue habiendo una oferta limitada de juegos exigentes.
Siendo honesto, no creo que haya mucha gente que se compre un Apple TV para jugar. Al menos, no para disfrutar de juegos exigentes que aprovechen ese hardware. Quien busca algo así suele ir directamente a por una consola, más aún cuando este dispositivo ya cuesta 350 euros.
Quizás sea el momento de un Apple TV mini
Como ocurrió con el HomePod mini frente al HomePod de mayor tamaño, siempre he pensado que una versión reducida del Apple TV podría ayudar a la compañía a llegar a más usuarios. Con un precio de alrededor de 100 euros, creo que lo tendría más fácil para competir con los Chromecast y Fire TV de turno.
Un Apple TV mini que, obviamente, tendría limitaciones. Por ejemplo, podría prescindir del mando y controlarse con el iPhone, tener dificultades para ejecutar incluso juegos casuales o contar con un almacenamiento mínimo.
Pero, por encima de todo, ese Apple TV mini debería garantizar la misma fluidez y la misma interfaz de tvOS que los modelos más caros. Creo que esa es precisamente una de las razones fundamentales por las que muchos elegimos estos dispositivos, y podría ser un gran reclamo para quienes consideran desmesurados los 349 euros del modelo actual.
No obstante, soy consciente de que esto son puras pajas mentales. Apple nunca ha dado señales de que esté trabajando en algo así y, francamente, dudo que lo haga algún día. Pero, si hubiese algún momento en la historia para planteárselo, creo que es ahora.
Cuándo recomiendo comprar un Apple TV
Pese a la subida de precios, no dejaré de recomendar el Apple TV, aunque lo haré con más cautela. Ya no puedo recomendar a todo el mundo que se haga con uno a este precio. Mi criterio ahora es asociar la compra a una necesidad concreta.
Por ejemplo, lo recomendaría a quien no tenga una Smart TV o cuente con un sistema operativo muy limitado o demasiado lento. También a quienes tengan un Apple TV HD y quieran renovarlo porque empieza a funcionar con lentitud o incluso se ha estropeado.
Ahora bien, no se lo recomendaría a quien ya tenga un Apple TV 4K, aunque sea el modelo de 2017. Y lo digo con conocimiento de causa, porque aún conservo uno en un dormitorio y puedo asegurar que sigue rindiendo a la perfección. Carece de algunas funciones, como las videollamadas con FaceTime, pero, salvo que sean imprescindibles para alguien, veo poco sentido a renovarlo.
Así que sí, el Apple TV sigue siendo mi dispositivo favorito para ver contenido en el televisor, pero los 349 euros que cuesta ahora el nuevo modelo hacen que me cueste más recomendarlo. Es el mejor de su categoría y quien lo compre lo disfrutará y probablemente amortizará la inversión con el tiempo. Aun así, entenderé perfectamente a quien prefiera seguir utilizando el suyo o buscar un modelo anterior de segunda mano.
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