
Tras entrevistar a docenas de candidatos durante los primeros años de Google a la búsqueda de alguien suficientemente cualificado para ocupar el puesto de CEO, los co-fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, fueron al encuentro de Steve Jobs, uno de sus “heroes” personales. La pareja le preguntaron a uno de sus principales inversores, John Doerr, “¿Por qué no puede ser él nuestro CEO?.
La anécdota procede del episodio dedicado a Page y Brin de la serie documental de Bloomberg “Game Changers” (Cambiadores del juego) en el que hablan de algunos de las personas más influyentes de la actualidad y en la que también ha habido un episodio sobre Jobs.
Page y Brin terminaron por contratar como CEO en 2001 a Eric Schmidt, quien más tarde pasaría a formar parte de la junta directiva de Apple hasta que la creciente competencia entre las dos compañías le obligó a dimitir en 2009 tras la entrada de Google en el mundo de la telefonía móvil con Android causando un conflicto de intereses para Schmidt.



