
Media blogosfera anda tratando de decidirse entre adorar el nuevo iBooks Author por su facilidad de uso y la versatilidad de los libros interactivos que puede producir o condenarlo a la hoguera a causa de unas condiciones de uso cuanto menos poco claras. El punto conflictivo trata acerca de la distribución de nuestro trabajo, condicionando su venta forzosamente a su distribución a través de la iBookstore.
¿Significa esto que no podemos vender nuestro libro en ningún otro formato? A algunos les preocupa que así sea, exigiendo una aclaración por parte de Apple que yo mismo considero necesaria aunque tan solo sea para tranquilizar los ánimos más temerosos. Pero lo cierto es que no, Apple no quiere ser dueña de nuestro contenido, sino de su formato.
El nuevo formato .ibooks es notablemente más avanzado incluso que la última versión del formato .epub, y aunque Apple podría haber optado por seguir una estrategia similar a la de Microsoft en los 90, haciendo añadidos a este estándar como hicieron los chicos de Redmond con Internet Explorer y el lenguaje HTML, intentando adueñarse de él a través de su cuota de mercado y produciendo una fuente interminable de dolores de cabeza a los diseñadores web durante toda una década, la política de la manzana ha sido la de soportar ambos formatos de forma paralela sin liar las cosas.







