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En qué momento la avalancha de gente a la puerta del comercio se convirtió en el tecleo compulsivo del CMD+R

En qué momento la avalancha de gente a la puerta del comercio se convirtió en el tecleo compulsivo del CMD+R
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A pesar de que algunas marcas han creado dispositivos con características similares a las de los dispositivos de Apple y que constituyen una alternativa interesante, lo cierto es que las keynotes de la firma de la manzana siguen viviéndose como una auténtica celebración. Colas infinitas a las puertas de sus locales, campamentos improvisados y órdagos de gente ansiosa por adquirir el último de sus modelos constituyen un habitual de sus lanzamientos de producto.

Una realidad que choca de frente con el crecimiento del ecommerce y que muestra a unos consumidores dispuestos no solo a acudir a la tienda física sino a hacerlo en tales condiciones. Una actitud que, si bien resultaba frecuente antaño, no lo es tanto desde hace unos años, cuando la avalancha de gente a la puerta del comercio pasó a convertirse en el tecleo compulsivo del CMD+R.

Cuándo se produjo el boom

Para comprender el origen del cambio cabe remontarse varias décadas atrás, a 1991 cuando, por primera vez, la National Science Foundation permitió usar Internet con fines comerciales. Un hito clave en la historia del comercio electrónico que, durante los años siguientes, no dejaría de evolucionar.

El punto de inflexión, sin embargo, se produjo a principios de los 2000, y antes de la crisis económica. Un auge que en España despertó de forma masiva con la llegada de grandes gigantes como Amazon, que entraron en el mercado como una auténtica amenaza para aquellas tiendas online que no se habían adaptado bien al cambio y para las que contaban con unas condiciones que dejaban que desear.

Una entrada que se dilató en nuestro país —se produjo hace cuatro años— pero que también revitalizó el comercio online. La popularización de Internet y los smartphones, así como la aparición de mejores tarifas de datos —que permitían realizar las transacciones en cualquier lugar y momento— afectaron positivamente a su desarrollo.

Nuevas soluciones online

google

El nacimiento de nuevas soluciones online, tanto para consumidores como para desarrolladores, también han beneficiado al e-commerce. En cuanto a estos primeros, la posibilidad de establecer diferentes herramientas de análisis, contar con el apoyo de utilidades financieras y aplicaciones para prevenir el fraude y garantizar la seguridad, así como el tener a su disposición distintas APIs que pueden integrarse con sus plataformas, han sido clave.

Llegados a este punto, cabe referirse a otros que han aparecido fruto de la evolución de este mercado. Es el caso de los servicios de streaming de contenidos, que se contratan y disfrutan a través de la red y que han revolucionado el consumo de música y películas estos últimos tres años. Netflix, Spotify, Apple Music abren ante nosotros un mundo de posibilidades.

Otros gigantes como Google, por otra parte, han decidido apostar por soluciones online que tratan de ayudar a los consumidores en la tienda física. Algo que resulta llamativo y un lanzamiento que tuvo lugar con motivo del Black Friday, cuando los de Mountain View dieron a conocer un sistema que informaba al cliente en tiempo real de cómo de concurrida se encuentra la tienda a la que quiere acudir.

Ventajas del comercio online frente a la tienda física

Unos cambios que, en definitiva, no nos extrañan y que se encuentran irremediablemente relacionados con las ventajas del comercio online frente a la tienda física. Nos estamos refiriendo, sobre todo, a aquellas virtudes que tienen que ver con las características de la tecnología, es decir, con su ubicuidad —accesible a través de cualquier parte, incluso desde la comodidad de nuestro domicilio—, y con las posibilidades de interacción que ofrece —que beneficia a empresas y clientes—, entre otros.

Montar una tienda online constituye una excelente oportunidad para una startup

La opción de comparar precios con unos simples clics —evitando desplazarnos y sin perder tiempo en múltiples tiendas—, la recepción del producto en nuestra propia casa, la visualización de los catálogos de forma ágil y utilizando distintos filtros —para encontrar lo que buscamos más rápidamente— y la flexibilidad en los métodos de pago y en los horarios de adquisición —podemos comprar siempre que queramos— son otros de los rasgos que hacen que merezca la pena.

Además, montar una tienda online constituye una excelente oportunidad para aquellos negocios que comienzan, no sólo porque les permite deslocalizar la tienda, sino porque les brinda la oportunidad de acceder a un mercado global, reducir costes relacionados con el alquiler de varios locales y la infraestructura, y también con los generados por la mayoría de intermediarios.

Reticencias habituales

Contra

Por supuesto, algunos consumidores se muestran reticentes a llevar a cabo sus transacciones de esta manera, principalmente por desconocimiento y miedos infundados. El asunto de la seguridad y los timos se encuentra a la orden del día. Por fortuna, existen una manera de comprar online de forma fiable.

Basta con tomar una serie de precauciones como conectarnos a través de redes seguras, establecer contraseñas difíciles de adivinar que combinen letras y números, evitar que la página las guarde, verificar los protocolos de seguridad de la web en la que compramos, y optar por métodos de pago que encripten nuestros datos.

Los gastos de envío y las devoluciones despiertan reticencias entre algunos consumidores

Estar al tanto de anomalías —como logotipos ligeramente distintos o URLs con letras descolocadas—, revisar las políticas de la compañía, actualizar nuestro dispositivo y protegernos con un antivirus —algo que, en el caso de Apple, suele ser prácticamente innecesario—; y estar al tanto de los comentarios y correos electrónicos con archivos adjuntos sospechosos son otras medidas básicas muy sencillas de poner en marcha.

En todo caso, no se trata de la única cuestión que suscita ciertas reservas, sino que el comercio electrónico cuenta con otras barreras como las relacionadas con brindar datos personales a una empresa desde el ordenador, la necesidad de “observar y tocar” el producto, los gastos de envío y otros inconvenientes horarios relacionados con la recepción del pedido. El asunto de las devoluciones y la atención al cliente también despierta desconfianza.

Otra forma de pagar

Descarga

Para acabar y durante los últimos años, algunas marcas de tarjetas de crédito y otras empresas financieras se han subido también al carro de la innovación. Es el caso de Mastercard que, tras 50 años de trayectoria decidió apostar por Masterpass. En concreto se trata de una solución de pagos digitales que agiliza y simplifica las transacciones a las que nos hemos referido a lo largo de este artículo.

Una capa de usabilidad que consigue eliminar la tediosa introducción de los detalles relacionados con el envío y la tarjeta en cada una de las compras que llevemos a cabo. Lo hace almacenando nuestros datos en un único lugar —identidad, facturación y envío—. Además, se encuentra disponible en más de 20.000 comercios online en España, cifra que alcanza los 270.000 e-commerce en todo el mundo.

Esta cartera virtual tampoco implica costes adicionales para el cliente —de hecho, éstos pueden incluso contar con promociones y ventajas añadidas como descuentos y gastos de envío gratuitos—. Un sistema que, además, según Mastercard, brinda a los clientes la posibilidad de añadir un nivel adicional de seguridad habilitando la “verificación móvil” en el apartado de ajustes. A partir de entonces recibirán un mensaje de texto con un código que deberán introducir para que se complete el pago.

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