Apple renueva el iMac con el chip M6, una actualización que concentra buena parte de sus novedades en el interior. Después de probar lo que este procesador es capaz de hacer en el nuevo Mac mini M6, quería comprobar cómo encajaba en el ordenador de sobremesa más reconocible de Apple, y todo un icono dentro de su historia que no se renueva tan a menudo como todos querríamos. La conclusión es que su mayor atractivo sigue siendo el conjunto: una buena pantalla, un diseño muy cuidado y potencia suficiente para trabajar durante años.
El iMac lleva varias generaciones manteniendo prácticamente intacto su aspecto, y personalmente creo que Apple ha encontrado una fórmula que funciona especialmente bien. Es un ordenador que apuesta por la sencillez y la integración, con todo lo necesario para empezar a trabajar desde el primer momento. Sin embargo, esta continuidad también significa que algunas de sus limitaciones siguen presentes, especialmente para quienes necesitan una pantalla más grande o mayores posibilidades de ampliación.
En esta generación, las novedades se concentran en el rendimiento, el almacenamiento y la conectividad, además de las nuevas capacidades de inteligencia artificial. He pasado varias pruebas de rendimiento para comprobar hasta dónde llega el M6, incluyendo edición de vídeo RAW, velocidad del SSD y renderizado 3D. Y aunque los resultados muestran avances interesantes, la pregunta más importante sigue siendo si merece la pena comprar este iMac frente a otras alternativas de Apple o actualizar desde un modelo anterior.
Ficha técnica del iMac M6
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IMAC M6 (2026) |
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DIMENSIONES Y PESO |
54,7 x 46,1 x 14,7 cm 4,4 kg |
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PANTALLA |
LCD de 24 pulgadas Resolución 4,5K de 4.480 x 2.520p 218 ppp Brillo de 500 nits 60 Hz de refresco Tecnología True Tone Opción de nanotexturizado (modelo de 12 núcleos) |
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PROCESADOR |
Chip M6 de Apple CPU de 10 o 12 núcleos GPU de 10 o 12 núcleos Neural Accelerators Trazado de rayos por aceleración de hardware Doble Neural Engine de 16 núcleos Hasta 170 GB/s de ancho de banda de memoria |
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MEMORIA |
16 GB / 24 GB / 32 GB |
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ALMACENAMIENTO |
256GB /512 GB / 1 TB / 2 TB Hasta el doble de rápido respecto al modelo anterior |
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CÁMARA |
Cámara Center Stage de 12 Mpx |
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AUDIO |
Seis altavoces de alta fidelidad Cancelación de fuerza en woofers Sonido Dolby Atmos Compatibilidad con Audio Espacial Triple micrófono con calidad de estudio y beamforming |
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PUERTOS |
Dos o cuatro puertos USB 4 compatible con Thunderbolt 4 Jack de 3,5 mm para auriculares |
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ACCESORIOS |
Magic Mouse 2 con USB-C o Magic Trackpad con USB-C Magic Trackpad con Touch ID y USB-C |
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CONECTIVIDAD |
Chip de conectividad inalámbrica N1 de Apple Wi‑Fi 7 (802.11be) Bluetooth 6 Tecnología de red Thread |
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SISTEMA OPERATIVO |
macOS 27 Golden Gate |
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PRECIO |
Desde 1.819 euros |
Un diseño que apenas cambia, pero que todavía funciona
Al colocar el nuevo iMac sobre la mesa, la sensación es muy parecida a la que transmitía la generación anterior. Apple conserva un diseño extremadamente delgado y reconocible y una selección de siete colores que permiten integrarlo en espacios muy distintos, desde un despacho hasta una habitación o un salón. Me sigue pareciendo una solución especialmente acertada cuando queremos tener un ordenador completo sin llenar el escritorio de cables, accesorios y dispositivos adicionales, o no queremos complicarnos la vida.
La pantalla también es conocida, aunque eso no necesariamente es algo negativo. Seguimos teniendo un panel Retina de 24 pulgadas con resolución 4,5K, más de once millones de píxeles, 500 nits de brillo y gama P3. Para trabajar con fotografías, navegar o editar documentos es una pantalla que ofrece mucho, aunque personalmente sigo echando de menos la posibilidad de elegir un iMac de mayor tamaño que ya necesitamos que Apple ofrezca. La opción de vidrio nanotexturizado continúa siendo interesante y os la recomiendo si trabajáis cerca de ventanas o con iluminación complicada.
Hay otros elementos que ayudan a entender por qué este formato funciona tan bien. La cámara de 12 megapíxeles con Encuadre Centrado incorpora también Vista Cenital, mientras que los seis altavoces integrados ofrecen audio espacial compatible con Dolby Atmos. Cono esto ya lo tenemos todo para el día a día en videollamadas, reuniones y entretenimiento, especialmente porque evitan comprar periféricos adicionales. No hay grandes novedades en este apartado, y aunque Apple podría incluir una cámara 2K mínimo (que sí que tiene margen de mejora), el conjunto sigue funcionando para quien está pensado.
El M6 aporta la mayor parte de las novedades
El cambio importante aparece cuando empezamos a hablar del procesador. El nuevo M6 está fabricado con tecnología de 2 nanómetros y llega en dos configuraciones diferentes, con una CPU de hasta 12 núcleos y GPU de 10 o 12 núcleos, dependiendo del modelo. Apple habla de mejoras de hasta un 50% en determinadas tareas de productividad frente al iMac M4, una evolución considerable para una generación que ya ofrecía un rendimiento muy competente.
Con el Mac mini M6 ya pude comprobar que este procesador tiene bastante más recorrido del que puede parecer en un ordenador tan compacto. En aquellas pruebas conseguí mover Cyberpunk 2077: Phantom Liberty alrededor de 45 fotogramas por segundo a 2.048 x 1.152 píxeles utilizando MetalFX, además de trabajar con vídeo RAW de alta resolución y aplicaciones exigentes. Son resultados del Mac mini que no conviene trasladar directamente al iMac, pero que ayudan a entender el potencial gráfico de esta generación M6. Para un equipo de sobremesa de estas características, la mejora resulta especialmente interesante aunque no justifica el cambio si tenemos la generación anterior únicamente por ello.
También encontramos cambios importantes en el almacenamiento y la memoria. Apple anuncia un SSD hasta dos veces más rápido que el de la generación anterior, acompañado de configuraciones de 16, 24 y 32 GB de memoria unificada, con un ancho de banda de hasta 170 GB/s en las dos superiores. En el trabajo diario, estas mejoras deberían beneficiar especialmente a quienes utilizan bibliotecas fotográficas grandes, proyectos de vídeo o muchas aplicaciones abiertas. Mi elección sería una configuración de 24 GB si queremos conservar el ordenador durante bastante tiempo y darle un uso algo más exigente.
Para comprobar cómo se traduce toda esta potencia en cifras, he realizado varias pruebas de rendimiento al iMac M6. En Blackmagic RAW Speed Test, el equipo ha conseguido 44 fotogramas por segundo utilizando la CPU y 114 FPS mediante Metal, trabajando con material Blackmagic RAW 8K a una compresión de 12:1. A resolución 4K, los resultados nos dan 187 FPS con CPU y 456 FPS con Metal en esa misma compresión. La prueba también muestra que mediante Metal es posible procesar las configuraciones 8K a 50 y 60 FPS incluidas en el test, mientras que la CPU por sí sola no alcanza todas ellas. Es un resultado interesante para quienes trabajan con material de alta resolución, aunque un benchmark de decodificación no reproduce toda la complejidad de un proyecto de edición con efectos y correcciones de color.
Con Blackmagic Disk Speed Test también tenemos resultados interesantes. El SSD del iMac ha alcanzado 5.356 MB/s en escritura y 6.525,3 MB/s en lectura, velocidades elevadas que permiten trabajar con archivos grandes sin que el almacenamiento tenga que convertirse en el principal cuello de botella. En la práctica, esto ayudar al mover bibliotecas fotográficas, abrir proyectos pesados o trabajar con vídeo de alta resolución. Es una mejora también importante frente a la CPU, y considero que es importante en un ordenador orientado a permanecer varios años en el escritorio.
El benchmark de Blender 5.2.0 lo utilizo para evaluar la capacidad de renderizado mediante CPU. El iMac M6 ha obtenido una puntuación de 314,55 en esta prueba, situándose dentro del 55 % superior de los resultados recogidos por la plataforma. Es un dato que ayuda a poner en perspectiva el equipo: tiene capacidad para abordar trabajos de modelado y renderizado, pero la cifra no lo coloca entre los sistemas más rápidos de la clasificación. Además, al tratarse de una prueba de CPU, no refleja lo que podría conseguir utilizando aceleración gráfica en Blender. Para quien trabaja profesionalmente con escenas 3D especialmente complejas, sigue teniendo sentido considerar configuraciones más especializadas como un Mac Studio o un Mac mini con M5 Pro como mínimo.
La inteligencia artificial entra con fuerza en el iMac
Una de las novedades más interesantes del M6 está en su arquitectura para inteligencia artificial. Apple ha incorporado aceleradores neuronales en cada núcleo de GPU y un doble Neural Engine, formado por dos bloques de 16 núcleos, para procesar estas tareas con mayor rapidez. Determinadas operaciones de IA ejecutadas localmente pueden ser hasta cinco veces más rápidas que en un iMac M4 gracias a estos aceleradores de la arquitectura M6.
Durante las pruebas del Mac mini M6 ya exploré cómo esta generación de procesadores permite trabajar con herramientas como LM Studio y modelos de lenguaje ejecutados directamente en el ordenador. En el iMac, el nuevo hardware ofrece una base interesante para utilizar modelos de inteligencia artificial ejecutados de forma local, especialmente si elegimos más memoria unificada (si váis a hacer algo de IA, es imprescindible). Esto permite abordar determinadas tareas sin enviar toda la información a servicios externos, aunque la velocidad y el tamaño de los modelos que podremos utilizar seguirán dependiendo de cada configuración.
En macOS 27 ya tenemos a la nueva Siri AI, con funciones que permiten entender mejor el contexto personal, consultar información y realizar acciones entre aplicaciones. Es una evolución relevante para el ecosistema, pero la disponibilidad real de todas estas funciones aún depende del idioma, la región y las capacidades concretas, y algunos servicios tienen límites de uso.
Mejor conectividad y pequeños detalles que importan
La conectividad recibe una actualización que agradezco especialmente en un ordenador pensado para permanecer varios años sobre la misma mesa. El nuevo chip Apple N1 incorpora Wi-Fi 7, Bluetooth 6 y mejor conectividad inalámbrica, mientras que la conexión por cable puede alcanzar 2,5 Gb de Ethernet. Apple mantiene la solución de integrar el puerto Ethernet en el adaptador de corriente, que permite llevar la conexión de red hasta el ordenador aprovechando el propio cable de alimentación. En el modelo de cuatro puertos viene incluido, mientras que en el de dos ojo porque sigue siendo opcional.
También hay diferencias importantes entre las configuraciones. El iMac de entrada incluye dos conexiones Thunderbolt/USB 4 y admite un monitor externo, mientras que la versión superior dispone de cuatro puertos Thunderbolt 4 con más posibilidades y permite conectar dos pantallas externas 6K. Si trabajáis con discos externos, accesorios o varios monitores, esa diferencia puede justificar elegir la versión más completa. Personalmente, sigo pensando que tener todos los puertos de expansión en la parte trasera no es la solución más cómoda cuando conectamos dispositivos constantemente.
Apple incluye el teclado y el ratón a juego con el color del ordenador, además de un cable USB-C trenzado. El modelo de cuatro puertos incorpora Magic Keyboard con Touch ID de serie, mientras que el básico utiliza un teclado con tecla de bloqueo y permite configurar uno con identificación mediante huella. Me gusta especialmente la comodidad de Touch ID cuando varias personas utilizan el mismo ordenador, ya que facilita cambiar entre cuentas sin complicaciones y sin duda optaría por él.
¿A quién recomendaría el nuevo iMac M6?
Creo que este iMac sigue teniendo un público muy definido. Es una compra especialmente interesante para familias, pequeños negocios, estudiantes y personas que trabajan desde casa y quieren un ordenador completo, sencillo y bien integrado sin tener que elegir pantalla, altavoces, cámara y otros periféricos. Casi incluso como una pieza de decoración que queda bien en casi cualquier parte. En ese escenario, resulta muy fácil recomendarlo por la combinación de pantalla, rendimiento y sencillez. Además, su potencia actual deja bastante margen para las necesidades que puedan aparecer durante los próximos años.
También lo veo como una opción muy válida para quienes editan fotografías, crean contenido o trabajan ocasionalmente con vídeo. El nuevo M6 tiene potencia suficiente para abordar tareas creativas exigentes con bastante buen rendimiento, como demuestran los resultados obtenidos con Blackmagic RAW, y el motor multimedia dedicado, con aceleración para ProRes, ayuda a trabajar con varias secuencias de vídeo. Sin embargo, quien necesite una pantalla de mayor tamaño, más posibilidades de ampliación o una configuración de trabajo especialmente especializada encontrará alternativas más flexibles en un Mac mini o un Mac Studio acompañados de un monitor independiente.
Apple iMac de 24″ con chip M6, 16 GB de memoria unificada; plata | SSD de 256 GB, CPU de 10 núcleos, GPU de 10 núcleos, Dos puertos, pantalla Retina, ordenador de mesa todo en uno
La recomendación cambia bastante según el ordenador del que vengamos. Si todavía utilizamos un iMac con procesador Intel, el salto de rendimiento resulta muy considerable en determinadas tareas, además de las mejoras en diseño, funciones y posibilidades de futuro. Para quienes conservan un iMac M1 también hay argumentos importantes para actualizar, mientras que desde un iMac M4 me costaría justificar el desembolso salvo que exista una necesidad concreta de mayor rendimiento. El nuevo iMac M6 mejora prácticamente todo lo que sucede en su interior, pero mantiene intacta su filosofía: ofrecer un ordenador equilibrado, fácil de utilizar y pensado para quienes valoran tanto la experiencia completa como la potencia de su procesador.
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