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La letra pequeña de los cambios en las reglas de la App Store
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La letra pequeña de los cambios en las reglas de la App Store

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Este año, la WWDC de Apple está prometiendo mucho. A juzgar por la entrevista exclusiva que concedió Phil Schiller a varios medios angloparlantes, hay tantas novedades planeadas para la conferencia de desarrolladores que necesitaban quitarse unas cuantas cosas de encima. En esta entrevista vimos cómo se acercan cambios muy importantes para la App Store.

Las nuevas condiciones de la App Store vienen tan solo seis meses después del nombramiento de Phil Schiller como su responsable. Tal como dijimos el mes pasado, este cambio de responsable tenía un potencial muy importante para la App Store. De momento parece que se está cumpliendo y la App Store ha sufrido más cambios en los últimos seis meses que en sus ocho años de vida.

A pesar de las buenas noticias, existen una serie de puntos no tan positivos que hay que tener en cuenta. Se trata de la letra pequeña de esta App Store 2.0. 

El software en un mundo SaaS

Adobe

Es indudable que la distribución del software ha sufrido un cambio radical en la última década. Hasta 2008, la gran mayoría de las aplicaciones y software se vendía de manera física. Una caja de cartón con unas instrucciones y un CD o DVD con el programa almacenado. Aunque no fue la pionera, la aparición de la App Store de iOS en 2008 supuso un giro radical hacia la distribución digital de software.

De la noche a la mañana, ya no era necesario invertir miles de euros en imprimir, grabar y paquetizar programas para ser vendidos en una gran superficie o tienda física. Ya no era necesario negociar con cada uno de los retailers para que movieran tu software. Ya no era necesario tener una red de comerciales profesionales que se dedicaran a "educar" a los vendedores en tiendas.

Microsoft

Bastaba con preparar tu app, subirla a que fuera revisada por Apple y esperar su aprobación. En cuanto tuviera luz verde, ya estaba delante de millones de usuarios deseosos de comprar software. Es decir, que la App Store sustituía todo el esfuerzo anterior con unos meros trámites y a cambio de un porcentaje de comisión. Ese 30% quedaba perfectamente justificado solo por evitar el engorro y la inversión del anterior modelo.

Sin embargo, con el paso de los años la fiebre de la App Store ha pasado y el mercado ha madurado. Compañías tan potentes como Microsoft y Adobe han encontrado una nueva forma de vender su software. Se trata del SaaS o Software como Servicio por sus siglas en inglés. Mediante este sistema, el software deja de venderse como un producto para pasar a convertirse en un servicio. Y como tal, debe ser pagado de manera periódica mediante suscripciones.

Leyendo la letra pequeña de la App Store 2.0

Adobe1

En el caso de Adobe, la transición a un sistema SaaS para su suite de productos es mucho más adecuado para sus usuarios. Software que antes costaba varios cientos de dólares cada versión se diluye ahora en cuotas más pequeñas y digeribles por los profesionales. Además, la firma ha añadido otro tipo de servicios dependiendo del plan elegido, como almacenamiento en la nube.

Microsoft ha creado un sistema similar para su suite ofimática Office 365 y su sistema operativo Windows. Que ambos pesos pesados hayan dado el salto al modelo SaaS no es una coincidencia ni un caso aislado. Se trata de una tendencia que debía popularizarse tarde o temprano. Ahora, parece que la App Store va a ser la encargada de ello.

Todos estos cambios parecen estar diseñados con el desarrollador en mente pero, ¿ha pensado Apple en los usuarios?

A pesar de que existe bastante optimismo alrededor de los cambios ejecutados por Schiller, hay ciertos aspectos que me preocupan como usuario. Son los siguientes:

  • El modelo SaaS de suscripción tiene un lado oscuro que apenas se comenta. Y es que las apps que utilicen este sistema dejarán de ser de nuestra propiedad (aunque en realidad lo que adquirimos es una licencia de uso permanente). Como comentaba hace unas horas Cristian Rus, si dejamos de pagar una suscripción de una app, ésta dejará de funcionar total o parcialmente. Es decir, que la app deja de ser nuestra para pasar a ser algo prestado y condicionado. Al igual que pasa con la música en Apple Music o con las series y películas de Netflix.
  • Entiendo que no todas las apps podrán adaptarse al nuevo esquema de suscripciones, pero eso no quita para que varias de las que utilizamos todos los días decidan pasarse a ellas. Como usuario, prefiero pagar y disfrutar sin límites que estar pagando de manera regular y hasta que decida darme de baja.
  • Entiendo que es mejor para los desarrolladores y tienen su lado bueno para los usuarios (se incentiva la mejora constante de la app sin actualizaciones de pago), pero las suscripciones se acaban acumulando a final de mes. Tener un recordatorio periódico de lo que gastamos en apps, aunque sean servicios, no es una buena experiencia de usuario.

Es cierto que apenas quedan días para la WWDC y que estas preocupaciones podrían solventarse para entonces. Apple podría presentar una serie de tarifas planas mensuales para controlar este gasto. Tampoco descartaría que podamos ver como esos 200 nuevos puntos de precio incluyen suscripciones bimensuales, trimestrales, semestrales o anuales. Veremos qué noticias nos trae Phil Schiller la semana que viene.

En Applesfera | Qué apps nos gustaría ver en la App Store ahora que las reglas han cambiado.

Imagen | Mark Hunter

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