Apple acaba de desembolsar cerca de 2.000 millones de dólares por Q.AI, una misteriosa startup israelí cuya tecnología es capaz de analizar los micro movimientos faciales para entender el "habla silenciosa". Se trata de la segunda compra más grande en la historia de la compañía de Cupertino, solo superada por los 3.000 millones de dólares que pagó por Beats en 2014.
La tecnología que permite hablar sin decir una palabra
Q.AI ha desarrollado un sistema que detecta movimientos imperceptibles en la piel del rostro, especialmente en mejillas y boca, para interpretar palabras que se articulan sin vocalizar. Las patentes presentadas por la compañía muestran esta tecnología integrada en auriculares y gafas inteligentes, utilizando sensores ópticos que analizan patrones de luz reflejada en la piel facial.
El sistema permitiría a unos posibles futuros AirPods o gafas de Apple mantener conversaciones privadas con Siri sin necesidad de hablar en voz alta. Algo mucho más avanzado que los actuales gestos con los AirPods para responder o colgar una llamada.
Según las patentes, la tecnología puede extraer significado de los micro movimientos neuromusculares faciales, identificando palabras pronunciadas silenciosamente, el estado emocional del usuario e incluso datos biométricos como la frecuencia cardíaca.
El equipo detrás de Face ID vuelve a Apple
Q.AI fue fundada en 2022 en Tel Aviv por Aviad Maizels, Yonatan Wexler y Avi Barliya. Lo más relevante es que parte del equipo de Q.AI trabajó previamente en PrimeSense, la startup israelí que Apple adquirió en 2013 y cuya tecnología de sensado 3D se convirtió en la base del sistema Face ID del iPhone.
Johny Srouji, vicepresidente senior de tecnologías de hardware de Apple, destacó que Q.AI es "una compañía extraordinaria que está siendo pionera en formas nuevas y creativas de usar imagen y aprendizaje automático". La startup había operado prácticamente en secreto desde su fundación.
Esta es la única información que hay en la web de Q.AI
¿Qué prepara Apple con todo esto? Lo más probable es que esta tecnología termine en los AirPods de próxima generación o en las rumoreadas Apple Glass. Si el "habla silenciosa" de Q.AI acaba siendo para Apple lo que Face ID ha sido desde 2017, estos 2.000 millones habrán sido una ganga. Y si hay algo que hemos aprendido viendo a Apple durante años es que cuando se gastan este tipo de cifras es porque tienen un plan en mente de cómo integrarlo en su ecosistema. Estamos deseando verlo.
Fuente | Financial Times
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