Hoy el USB-C está en absolutamente todos los dispositivos de Apple: los Mac, los iPad y, desde 2023, también los iPhone. Pero pocos recuerdan que hace más de una década fue precisamente Apple quien apostó casi de primeras por este conector (y según algunas fuentes) quien lo inventó.
Corría agosto de 2014 cuando el USB-IF (USB Implementers Forum), la organización encargada del estándar formada por empresas como Intel, Microsoft y la propia Apple, publicó la especificación de un nuevo conector conocido como "Tipo C". Era totalmente reversible y, al basarse en USB 3.1, ofrecía velocidades de hasta 10 Gbps. Un año después, en 2015, Apple lo convirtió en el único puerto del nuevo MacBook: alimentación, periféricos, pantallas... todo en un único conector pequeño y reversible.
Un estándar universal con firma de Cupertino
Fue entonces cuando el reconocido periodista John Gruber, una de las personas externas a Apple con más conexiones dentro de la compañía, soltó una bomba:
He escuchado, no puedo decir de quién, pero llamémosles "pajaritos informados", que el USB-C es una invención de Apple y que ellos se los entregaron a los organismos de estandarización. Las políticas de estas cosas es que no pueden decirlo en realidad. No van a salir abiertamente y decirlo, pero ellos lo hicieron. Es una invención de Apple que quieren que se convierta en estándar.
La propia Apple dejaba caer una pista en la descripción del MacBook de aquel año:
Por eso hemos colaborado en el desarrollo de un nuevo estándar universal que combina en un solo puerto todas las funciones básicas que necesitas.
"Colaborado en el desarrollo". No exactamente desmentir a Gruber.
Una jugada que la manzana ya había hecho antes
Que Apple desarrolle algo y lo ceda como estándar no es ni raro ni nuevo. El Mini DisplayPort, por ejemplo, fue una creación de la compañía para el conector de la asociación VESA que acabó siendo adoptado por Lenovo, HP, Dell y Microsoft sin mayor problema. El modelo es siempre el mismo: Apple diseña, cede, y la industria sigue.
Mini DisplayPort
La predicción que el tiempo se encargó de desmentir
En 2015, la pregunta era si el USB-C llegaría algún día al iPhone o al iPad. Con el Lightning tan presente y el USB-C siendo un conector visiblemente más grande, muchos lo veíamos difícil. La realidad fue otra.
En 2018, el iPad Pro fue el primer dispositivo iOS en adoptar USB-C, dando carpetazo al Lightning en la gama alta de tablets. En 2022, con el iPad de décima generación, el proceso se completó: todos los modelos de iPad pasaban a USB-C. Y en 2023, con el iPhone 15, el conector llegó también a los smartphones. Sí, en parte empujado por la normativa de la Unión Europea, que obligó a todos los fabricantes a adoptar un cargador universal.
Mientras tanto, el estándar en sí no ha parado de crecer: del USB 3.1 original con 10 Gbps se pasó al USB 3.2 con 20 Gbps, y después al USB 4.0 con 40 Gbps, que es la base sobre la que funciona Thunderbolt 5 en los últimos Mac con Apple Silicon.
Al final, alguien lo diseñó, lo cedió a todos, y el mundo entero lo adoptó. Que ese alguien fuera Apple o no, ya nunca lo sabremos con certeza. Pero los hechos están ahí: fueron los primeros en apostar por él, y curiosamente, acabaron siendo los últimos de los grandes en completar la transición.
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