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El gran potencial del AirTag y su superioridad frente a otras balizas de localización
AirTag

El gran potencial del AirTag y su superioridad frente a otras balizas de localización

El nuevo AirTag lanzado ayer por Apple es la guinda de una presentación frenética repleta de novedades. En apariencia diminuto, su gran potencial frente a otras opciones le convierten en un dispositivo enorme. Especialmente cuando tenemos en cuenta el ecosistema de la manzana y sus cientos de millones de dispositivos compatibles.

AirTag y el ecosistema de 1.000 millones de dispositivos de Apple

Apple lanzó hace unas semanas su red Buscar, que se abría a dispositivos de terceros. Así, productos como los auriculares de Belkin, el tag de Chipolo o las bicicletas VanMoof pasan a formar parte de esta red de búsquedas de objetos perdidos. Pero lo que realmente destacó en el evento de ayer fue un dato que ha pasado un poco desapercibido.

Airtag 06

Se trata del ecosistema de casi 1.000 millones de dispositivos Apple que permiten localizar un AirTag perdido (y otros productos de la manzana). Un iPhone, Apple Watch, iPad o Mac participan tanto creando una red de búsqueda como beneficiándose de ella en caso de extravío. Todos estos equipos crean la mayor red de búsquedas de productos perdidos del mundo. Y funciona incluso cuando están apagados u offline.

Airtag 02

Esto quiere decir que podemos rastrear uno de estos productos y localizarlo sin necesidad de tener batería ni conexión de datos. Porque basta con que otro usuario anónimo se encuentre cerca de él para retransmitir su posición de forma segura y cifrada. Esto aumenta enormemente las posibilidades de encontrar un objeto perdido, tanto si está "anclado" a un AirTag como si es uno de las cuatro categorías soportadas.

Algunos claman contra esta integración vertical de Apple, pero su apertura a terceros invalida el argumento

Como es lógico, todo depende de que tengamos un dispositivo anónimo cerca. Este sí, con conexión a internet de una forma u otra. Por tanto, esta red guarda gran relación con la densidad del ecosistema en que se encuentre. Países con una alta penetración de productos de Apple, como EEUU, Japón o Europa, son los candidatos idóneos para extraer todo el valor de esta red.

Buscar es como una densa red de carreteras por la que transitar

Airtag 01

El dato de los 1.000 millones de dispositivos en el "parque" de Buscar no es baladí. De hecho, cuando lo comparamos con otras soluciones del mercado es cuando adquirimos perspectiva de su tamaño. Tile, el competidor más veterano de este mercado, hace poco afirmó tener en su haber una flota de más de 26 millones de balizas.

Samsung lanzó el año pasado una red de búsquedas similar a la que acaba de estrenar Apple. Requiere de la instalación de una app en dispositivos Android no Galaxy, mientras que viene de serie en sus modelos más modernos. Según una nota de prensa de los coreanos, 6 millones de usuarios se unieron al programa. Se desconoce cuántos usuarios más habrán descargado la app o activado el servicio en su Galaxy.

El AirTag y sus capacidades de localización mediante realidad aumentada tienen muchas posibilidades para ser una parte fundamental en esta tecnología

Este tipo de redes extraen gran parte de su valor, precisamente, de la proximidad con dispositivos compatibles. Es como una red de carreteras que llega hasta el lugar más remoto del planeta. Cuanto más cerca estés de una autopista, carretera secundaria o camino de tierra, más sencillo será estar localizable.

Con su integración vertical, Apple ha puesto una inmensa capacidad de búsqueda de objetos perdidos y extraviados en todo el mundo al servicio del usuario. Una que no tiene igual. Algunos dirán que se trata de abuso de posición dominante y clamarán a las autoridades en favor de una investigación antimonopolio. Pero la apertura de esta red a terceros que deseen participar en ella pone bastante difícil defender esta posición.

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