Poca gente sabe que a mediados de los años 90 Apple firmó un acuerdo que ponía fin a la exclusividad de su sistema operativo. El responsable fue Michael Spindler, el CEO que ocupó el puesto entre John Sculley y el regreso de Steve Jobs, y que hoy poca gente recuerda precisamente por esto.
Él inició un programa que permitiría la creación de clones de Mac con el sistema operativo de la manzana. Este movimiento fue percibido en la época como una buena estrategia. A fin de cuentas, MS-DOS había seguido el mismo camino unos años antes al permitir la creación de decenas de compañías con PC clónicos.
Sobre el papel tenía una lógica: si Apple perdía cuota de mercado y los desarrolladores saltaban del barco, dejar que otros también fabricasen Mac tendría un efecto llamada. Pero la licencia otorgada a terceros, lejos de frenar la hemorragia, abrió una herida nueva que pronto resultó ser mucho más difícil de cerrar.
Presentamos a los clones del Macintosh
El programa clon se aprobó en diciembre de 1994 y tan solo hubo que esperar tres meses para ver el primer ordenador con sistema operativo licenciado por Apple en marzo de 1995. Las cuatro primeras compañías en abrazar este nuevo sistema fueron, en orden cronológico:
- Radius
- Power Computing
- Pioneer
- Motorola
Les siguieron más. La principal característica diferenciadora de estos equipos frente a los Macintosh de entonces era su bajo precio. El CEO de Power Computing describía así la situación:
Vamos a estrujar hasta el último centavo de nuestras máquinas.
Y eso fue lo que hicieron. La competencia de estos nuevos fabricantes con Mac OS comenzó a devorar los ingresos de la compañía de Cupertino, lo cual agravó aún más su situación competitiva.
No hay que olvidar que en esa misma época, Mac OS comenzaba a dar muestras de ser un sistema operativo anticuado y la aparición de Windows 95 ese mismo año, aún considerado inferior, supuso un duro golpe a la plataforma. El Macintosh estaba muriendo.
El fin de las Guerras Clon
Michael Spindler dejó el puesto de CEO en 1996 y fue sustituido por Gil Amelio, el cual duró en el puesto el tiempo que tardó en adquirir NeXT y que Steve Jobs le echara de Apple. Jobs puso en marcha el plan para acabar con los clones del Mac de manera inmediata, aprovechando que los acuerdos de licencia se ceñían a System 7.
System 7 en un Power Computing
En cuanto Mac OS 8 salió a la venta en agosto de 1997, Apple dejó de dar soporte a sistemas anteriores. Algunos fabricantes intentaron renegociar los acuerdos de licencia, pero la compañía los puso a un precio que convertía el negocio en inviable. Uno a uno, los diferentes clonadores de Macintosh fueron cayendo.
Jobs puso fin al programa de clones del Mac de manera casi inmediata
Gran parte de la responsabilidad del resurgir de Apple se adjudica, de manera casi injusta, al iMac original de 1998. Es cierto que supuso un salto adelante en cuanto al hardware, pero pronto quedó claro que de nada serviría un buen diseño sin un sistema operativo moderno. No fue hasta 2001 cuando la adquisición de NeXT dio su último gran producto: Mac OS X, que con los años evolucionaría hasta convertirse en el macOS actual.
Steve Jobs tenía claro que la misión de Apple en un mundo asediado por cajas beige que se vendían como una commodity cualquiera era la diferenciación. Diferenciación tanto en hardware como en software, especialmente este último ya que era el "alma" de sus productos.
¿Qué es más valioso para el usuario, el hardware o el software?
Apple aprendió una lección con las Guerras Clon del Mac: si vendes un producto con software genérico, tu producto vale tanto como el precio de tu competidor. Algo que Jobs grabó a fuego en su compañía con la intención de no repetir ese error en el futuro. Apple estuvo a punto de la bancarrota en esta contienda a manos de unos clones creados por ella misma.
Steve Jobs recién llegado a Apple en 1997
Aquella filosofía de control absoluto sobre hardware y software explica también la historia de los Hackintosh: durante años, comunidades de entusiastas consiguieron instalar macOS en hardware PC convencional, algo que Apple persiguió activamente. Sin embargo, con la llegada de Apple Silicon en 2020, la batalla quedó resuelta sola. Los chips M1, M2, M3.... utilizan arquitectura ARM, incompatible con los PCs x86 convencionales, lo que hace técnicamente inviable ejecutar las versiones modernas de macOS en hardware que no sea un Mac. No hicieron falta abogados: el propio silicio cerró la puerta.
Y como usuarios podríamos preguntarnos lo siguiente: ¿qué es más importante en un producto, el hardware o el software? ¿Preferimos un ordenador genérico con sistema operativo de Apple o un ordenador diseñado por Apple con cualquier sistema operativo? La compañía ya sabe la respuesta. Siempre la ha sabido.
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