Lo que Bill Gates pensaba de Steve Jobs y viceversa: una carrera de odio y admiración

Juntos Jobs
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Sí, hubo un tiempo en el que Apple fue económicamente vulnerable y necesitó de Microsoft como socio. Pero, para Steve Jobs, Bill Gates y su empresa representaban una especie de némesis, el rival a batir, la encarnación del mal. Ese enemigo el cual, como reza el dicho, mantener aún más cerca que a tus propias amistades. De aquella relación surgieron muchas declaraciones cruzadas, algunas fueron meros dardos envenenados, recados, otras fueron auténticas acusaciones, insultos y amenazas.

Steve Jobs, mal que nos pese, fue el principal instigador de esta guerrilla. No tenía pelos en la lengua. Bill Gates siempre mantuvo un perfil más comedido, supo jugar sus cartas con la cortesía habitual. Aunque tampoco se quedó atrás, como veremos más adelante.

De Steve Jobs a Bill Gates

Socios y rivales, Bill Gates y Steve Jobs crecieron juntos. Pero la industria tecnológica los separó en aras de sus propios caminos. Y Steve Jobs no iba a dejarse amedrentar.

La primera distancia la marcan los senos donde fueron criados: Jobs era hijo un inmigrante sirio y una profesora de biología, Joanne Schieble. Dado en adopción a una familia trabajadora de California, su historia no fue fácil. Estuvo en el lugar y el momento correcto, pero nunca nadó en billetes. Bill Gates, por su parte, era el benjamín de la casa, el tercero en heredar el noble nombre de la dinastía William Henry Gates. La clase alta de Washington era mucho más conservadora, educada; también era menos arriesgada en sus movimientos mercantiles.

Este pudo ser uno de los detonantes de aquella fiera enemistad. En ' Make Something Wonderful, el libro biográfico escrito por Walter Isaacson, se recogen algunas afirmaciones tan agresivas como la que sigue:

Bill no tiene imaginación y nunca ha inventado nada, motivo por el que creo que se siente más cómodo haciendo filantropía que en la tecnología. [...]. Él simplemente ha robado ideas de otras personas.

La que sigue es una historia debidamente documentada por Andy Hertzfeld en la web Folklore. Este fue el encontronazo más agresivo que podemos rastrear, cuando Jobs contrató a Microsoft para ser el primer desarrollador de software de aplicaciones de terceros para Macintosh. Un proyecto de alto secreto que acabó regular: Gates se quedó con la API de Xerox para desarrollar su propia interfaz gráfica antes que su rival. Aquello era Windows.

Cuando Steve se enteró esputó «trae a Gates aquí inmediatamente».Y fue algo literal. Gates se vio rodeado de varios empleados de Apple y cuando Jobs llegó arrancó con su arenga: «¡Nos estás robando! ¡Confié en ti, y ahora nos estás robando!», a lo que Gates respondió «Creo que, más bien, ambos estamos ante este rico vecino llamado Xerox, y asaltamos su casa para robar su tele, y entonces vemos que tú ya la has robado antes». Bueno, dicen que quien roba a un ladrón...

Las rencillas duraron toda una vida: cuando Microsoft se tambaleaba bajo el gobierno de Steve Ballmer, Jobs se desquitaba a gusto recordando que se habían «vuelto casi irrelevantes». Años después llegaría a sentenciarlo con algo de lo que, curiosamente, también se le acusa a Tim Cook: «(Bill Gates) es un hombre de negocios, no un hombre de producto. A Bill le gusta retratarse como el hombre de su producto, pero no lo es. Él es un hombre de negocios. Obtener beneficios era más importante que hacer productos geniales».

Una rivalidad que arrastró hasta el final de sus días, dando a entender que el legado de Microsoft es algo caduco: «“El único problema con Microsoft es que simplemente no tienen gusto. No ponen ninguna pasión. Y no me refiero a algo en particular, sino en general, a lo grande, en el sentido de que no piensan en ideas originales, y no incluyen cultura en sus productos».

De Bill Gates a Steve Jobs

Lol

Pero ojo porque Gates tampoco se quedó atrás. Una de las burlas más comunes orbitaban en torno a la incapacidad de Steve Jobs de ejecutar sus propios planes, de no poseer una educación reglada o de simplemente ser un embaucador de primera. «Nunca ha sabido mucho de tecnología, pero tuvo un excelente instinto sobre lo que funcionaba», en referencia a esa falta de conocimientos sobre programación de la que Jobs adolecía.

Gates pasó años intercambiando mails internos donde demostró auténtica admiración por su enemigo, pero hubo un momento donde no cabía el amor. A propósito de la compra de NeXT, nos encontramos uno de los momentos más tensos en ambas carreras. Estas son las palabras que llegaría a dedicarle, también recogidas en su libro y documentadas por Fortune, «Steve actuaba en modo flautista de Hamelín, proclamando cómo el Mac cambiará el mundo y sobrecargando a la gente con más y trabajo, con tensiones increíbles y complejas relaciones personales». En realidad Gates tuvo que morder el polvo. Quería hacerse con NeXT pero al final Apple acabó comprándola.

La reconciliación final

Enemigos

Sin embargo, tras esa máscara de desprecio mutuo, quizá espoleada por éxitos y derrotas, por la insana competitividad industrial y sus roles corporativos, cabía la admiración. Bill Gates era consciente de que Steve Jobs era diferente, alguien con una mirada despierta y «la forma en la que hace las cosas es simplemente diferente, mágica».

Tras el fallecimiento de Jobs, su viuda, Laurene Powell, llamó por teléfono a Bill Gates para aclarar algunas de las duras declaraciones recogidas en la biografía oficial. Ella le dijo: «Mira, esta biografía no refleja la realidad sobre el mutuo respeto que sentíais».

De hecho, Jobs guardó junto a su cama la última carta que recibió del padre de Windows. Cuando fue preguntado por el pasado, Gates le quitó hierro confesando que «siempre hemos disfrutado hablando el uno con el otro. Me echaba algunas cosas en cara, ya sabes, algunas cosas duras». En aquella rivalidad encontraron fuerzas y estímulo para medrar: fueron mejores siendo rivales que siendo solo amigos.

Robo

Como fuera, las peores palabras de Steve Jobs las guardó para Google, otro competidor directo. Tal y como se recoge en la propia biografía, Jobs consideró que la empresa de Larry Page se dedicó a robarles: «Google es una puta copia del iPhone». Su rabieta y objetivo por destruir Android no dio frutos, como era de esperar; sin embargo, la salud de iOS está más fuerte que nunca.

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