¿Pueden unas zapatillas alterar tu cerebro y mejorar tu concentración? Eso es exactamente lo que promete Nike con sus nuevas Mind 001 y Mind 002. Y sí, hablamos de la misma Nike donde Tim Cook lleva casi veinte años en el consejo de administración cobrando más de 300.000 dólares anuales por sus consejos estratégicos. De hecho, le diseñaron unas zapatillas exclusivas para él. El problema es que, cuando algo suena demasiado bonito para ser cierto, probablemente lo sea. Y esta vez, la comunidad científica ha levantado la mano para pedir explicaciones.
Las zapatillas "alteradoras de mentes" de Nike
Nike ya tiene en su catálogo dos modelos de zapatillas que, según la marca, son el primer calzado capaz de establecer una conexión directa entre mente y cuerpo. La tecnología que hay detrás son 22 nodos independientes de espuma por cada zapatilla, unidos a un material flexible y resistente al agua que actúa como pistones mientras te mueves.
La promesa es que estos nodos permiten detectar con gran detalle la sensación y textura del suelo justo debajo de tus pies, aumentando así la conciencia sensorial. Según Nike, esto ayuda a eliminar distracciones y mejorar la concentración durante el entrenamiento o la competición.
"Al estudiar la percepción, la atención y la retroalimentación sensorial, estamos aprovechando la conexión cerebro cuerpo de nuevas formas", explicó Matthew Nurse, director científico de Nike. "No se trata solo de correr más rápido, sino de sentirse más presente, concentrado y resistente". Suena revolucionario. Quizás demasiado.
Un neurocirujano desmonta la promesa: "No funciona así"
El profesor Atom Sarkar, neurocirujano de la Universidad de Drexel, acaba de publicar un análisis donde separa la ciencia del marketing. Y su conclusión es que Nike está vendiendo humo.
Atom Sarkar no niega que exista una relación estrecha entre los pies y el cerebro. Es más, la explica con todo lujo de detalles. Las plantas de los pies contienen miles de mecanorreceptores que detectan presión, vibración, textura y movimiento. Estas señales viajan a través de los nervios periféricos hasta la médula espinal y finalmente llegan a la corteza somatosensorial, esa región del cerebro encargada de procesar toda la información sensorial que viene de la piel, músculos y articulaciones.
Cuanta más información llegue a esta zona del cerebro, más detallado será el mapa que crea sobre la ubicación de tu cuerpo en el espacio. Por eso, un buen calzado puede ayudar enormemente a personas con problemas de equilibrio o dificultades para caminar. Hasta aquí, todo tiene sentido.
Pero luego está el salto que da Nike: pasar de mejorar la estabilidad física a potenciar la concentración. La activación cerebral por sí sola no equivale a mejora cognitiva.
El problema de fondo es que la concentración no funciona así. La concentración, la atención y la función ejecutiva dependen de redes distribuidas que involucran múltiples áreas del cerebro: la corteza prefrontal, el lóbulo parietal, el tálamo. Además, dependen de hormonas moduladoras del sistema nervioso como la dopamina y la noradrenalina.
Manipular solo los pies, por mucha información sensorial que envíes al cerebro, no va a hacer magia con tu atención. Y hay más. El cerebro filtra la información que recibe, priorizando lo útil y suprimiendo lo que distrae. Para personas no acostumbradas a un calzado minimalista que transmita tanta información táctil, el efecto podría ser el contrario al prometido.
El único efecto real podría ser el placebo
Atom Sarkar no descarta completamente que algunos deportistas noten mejoras usando estas zapatillas. Pero no por la tecnología en sí, sino por el efecto placebo. Si un atleta cree firmemente que unas zapatillas van a mejorar su concentración, esa expectativa puede influir en su percepción, motivación y rendimiento.
El placebo no es perjudicial, todo lo contrario en muchos casos, y en el mundo del deporte de élite, donde los márgenes son mínimos, cualquier ventaja psicológica cuenta. El problema es confundir creencia con realidad científica. Una cosa es el marketing y otra muy distinta lo que dice la ciencia.
Nike no está inventando todo desde cero
Para ser justos con Nike, la estimulación podal y la reflexología tienen décadas de investigación detrás. La marca probablemente cuenta con estudios internos que respaldan al menos parte de sus afirmaciones, especialmente en lo que respecta a mejorar la propiocepción y el equilibrio.
De hecho, hay evidencia científica de que la estimulación de los pies puede afectar al sistema nervioso. La reflexología podal se usa en fisioterapia y rehabilitación con resultados medibles. Matthew Nurse, el director científico de Nike, no es ningún improvisado. La compañía tiene uno de los laboratorios de biomecánica más avanzados del mundo y lleva años estudiando cómo el calzado afecta al rendimiento deportivo. Si dicen que han encontrado algo, probablemente haya datos internos que lo respalden. La cuestión es si esos datos justifican las promesas de marketing o si se han quedado a medio camino.
Lo que Atom Sarkar cuestiona no es que las zapatillas hagan algo, sino la magnitud de ese efecto y sobre todo, dónde se produce. Sentir más tu pisada no es lo mismo que mejorar tu cognición.
Cuando el marketing supera a la realidad
Al final, Nike ha conseguido algo desde el punto de vista comercial: convertir una propiedad básica del calzado minimalista, mayor sensación táctil, en una narrativa sobre la conexión mente cuerpo. Es marketing en una industria cada vez más competitiva.
Tim Cook conoce bien el poder de las promesas. En Apple, cada producto se presenta como "el más avanzado hasta la fecha". Y así es, aunque muchas veces las mejoras sean incrementales. La diferencia es que Apple suele moverse en terreno más firme: pantallas más brillantes, procesadores más rápidos, baterías de mayor duración. Métricas medibles y comprobables. Aquí, Nike promete algo mucho más etéreo: una mente más concentrada, una conexión cerebro cuerpo superior.
Para Tim Cook, que lleva casi dos décadas en el consejo de Nike y que recientemente invirtió tres millones de dólares de su bolsillo para respaldar a la marca, este tropiezo del marketing es un recordatorio de que no todo tiene que estar bien atado. Porque a veces, una zapatilla es solo una zapatilla.
Y quizás esa sea la lección más valiosa para Apple también. Porque en la carrera por añadir más sensores, más datos y más conexiones mente cuerpo al Apple Watch y al ecosistema de salud, la tentación de prometer más de lo que la ciencia puede respaldar estará siempre presente.
Las zapatillas Mind de Nike nos recuerdan que la frontera entre innovación y marketing exagerado es más delgada de lo que parece. Especialmente cuando tienes a Tim Cook sentado en ambos consejos de administración.
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