Steve Jobs se empeñaba en pagar la cuenta de sus compañeros. Su supuesta generosidad era pura picaresca para comer gratis

Disfrutaba engañando a su propia empresa para sin pagar un dólar

Steve Jobs Comiendo
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Isra Fdez

Coordinator
  • Revisado por:

  • Guille Lomener

De Steve Jobs se han contado muchas cosas. En ocasiones hemos conocido anécdotas de su vida cotidiana en la oficinacómo llevaba siempre un uniforme. O aquellos días donde pasaba tanta hambre que intercambiaba botellas de cristal por comida. Pero hay una historia que no tiene tanto recorrido y que, sin embargo, dice mucho de quién era: la de cómo el fundador de Apple se la jugaba a su propia compañía cada vez que invitaba a comer a alguien.

El escenario era en las cafeterías y restaurantes del antiguo campus de 1 Infinite Loop, todo esto antes de pasarse al actual Apple Park. Y el truco de Jobs era de una sencillez brutal.

Steve Jobs invitaba pero tenía un plan distinto

La anécdota la contó Scott Forstall para Wired hace unos cuantos años y la recuperó el reconocido periodista John Gruber. Vale la pena leerla entera:

Cuando comía con Steve Jobs, él insistía en invitarme, lo cual siempre pensé que era un poco raro. Incluso si íbamos juntos y él pedía algo rápido y ya hecho, como sushi, y yo pedía una pizza que hacían en el horno de leña, me esperaba en la caja durante 10 o 15 minutos. Me sentía muy incómodo.
Al final, le dije: "De verdad, puedo pagarlo yo mismo, así que por favor no te quedes ahí esperándome". Y me dijo: "Scott, no lo entiendes. ¿Sabes que para pagar debemos pasar nuestra tarjeta de empleado y que eso se deduce del salario? ¡A mí solo me pagan 1 dólar al año! ¡Cada vez que la paso es una comida gratis!".

Este era el multimillonario jugándosela a la compañía que fundó, un puñado de dólares cada vez. Una anécdota que muestra del carácter divertido y a la vez avispado de Steve Jobs. Ambos compartieron una gran amistad en su tiempo en Apple, hasta que Jobs falleció en 2011. 

Forstall Steve Jobs y Scott Forstall durante un evento de Apple en 2011

Durante un tiempo, hubo muchos que veían a Forstall como sucesor espiritual de Jobs y posible CEO de la compañía, hasta que fue despedido por el fiasco de Apple Maps. Forstall desapareció del mundo tecnológico y reapareció, con el mayor de los giros, como productor de teatro en Broadway.

Anécdotas como esta nos hacen echar de menos al genio más que nunca. Un Steve Jobs cotidiano, que en el día a día se aprovechaba de la compañía que fundó, salvó y catapultó.

El hombre más rico de la sala que cobraba un dólar al año

Que el CEO de una de las empresas más valiosas del planeta se conformase con un dólar de salario anual tiene truco. Cuando Jobs volvió a Apple en 1997, la compañía estaba a apenas unas semanas de la bancarrota. Aceptar ese salario era, antes que cualquier otra cosa, una declaración de intenciones: no estaba ahí para enriquecerse a costa de una empresa que necesitaba recortar por todos lados, incluyendo empleados. Era una forma de decir que se lo jugaba todo con ellos, no contra ellos.

Steve Jobs en su oficina de Next

Lo que Jobs no necesitaba era que Apple le pagase. Ya era millonario gracias a Pixar y a NeXT, la compañía que Apple adquirió y que, de paso, le devolvió a él mismo al trono. El dinero nunca fue su meta, y los números lo confirman: de 1997 a 2011, Jobs cobró en total 14 dólares en concepto de salario. Catorce dólares en catorce años. Eso sí, sus acciones pasaron de los 17,5 millones de dólares a más de 2.200 millones. Una fortuna construida no a base de nóminas, sino de confianza ciega en lo que estaba construyendo.

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