Ya sabíamos que iOS 27 iba a ser un año de consolidación. Lo contamos en noviembre cuando se apuntó por primera vez al espíritu Snow Leopard: menos novedades, más estabilidad y limpiar la casa antes de seguir construyendo. Eso no ha cambiado. Lo que no teníamos hasta ahora es el detalle de qué va a hacer Apple con Liquid Glass.
En un nuevo informe, Gurman revela algo que explica muchas de las quejas que han acompañado a iOS 26 desde su lanzamiento: buena parte de los problemas de Liquid Glass no son decisiones de diseño. Son bugs de ingeniería sin terminar.
El selector que no llegó (del todo)
Durante el desarrollo de iOS 26, Apple trabajó en un control deslizante global que permitiría ajustar la intensidad del efecto de cristal en todo el sistema: carpetas, pantalla de inicio y barras de navegación. La idea era dar al usuario la capacidad de calibrar Liquid Glass a su gusto, desde el máximo efecto hasta una versión mucho más contenida.
Lo que llegó fue una versión recortada. iOS 26.2 trajo en diciembre un selector para la pantalla de inicio, pero el sistema completo nunca se terminó. Cuando Apple intentó extenderlo al resto del sistema encontró problemas técnicos que no dio tiempo a resolver. El reloj de la pantalla de bloqueo tiene su propio control desde el principio. Las barras de navegación, las carpetas y el grueso del sistema no. iOS 27 tiene ese trabajo pendiente como uno de sus objetivos principales.
Liquid Glass no se va a ningún lado
La otra confirmación importante del reportaje de Gurman tiene que ver con la marcha de Alan Dye a Meta y la narrativa que generó: que con el padre de Liquid Glass fuera de Apple el diseño podría revertirse o abandonarse. No va a pasar.
Steve Lemay, su sucesor, estuvo tan implicado en el desarrollo de Liquid Glass como el propio Alan Dye. Fue un esfuerzo colectivo de años, con raíces en el desarrollo de visionOS, y revertirlo llevaría otro tanto. Las versiones internas de iOS 27 y macOS 27 no muestran ningún cambio de rumbo. Lo que muestran es exactamente lo que cabría esperar: refinamiento gradual, del mismo tipo que Apple aplicó durante años tras el salto de iOS 7.
El resto del menú de WWDC
Más allá de la calidad del sistema, iOS 27 tiene sus propias apuestas. La principal es "Campo". El nombre en clave de la revisión completa de Siri con una interfaz más cercana a un chatbot. Es la gran carta de Apple para recuperar terreno en inteligencia artificial. A eso se suma la integración de los modelos Gemini de Google en iOS, iPadOS y macOS, algo que hace un par de años habría parecido impensable.
El plegable, la gran carta oculta de iOS 27
Y luego está el elefante en la habitación: el iPhone plegable. iOS 27 tendrá que adaptarse a un factor de forma completamente nuevo, con apps que se comportan como apps de iPad cuando el dispositivo está desplegado, barras de navegación laterales y pantalla dividida en el iPhone por primera vez en su historia. El problema es que en junio no vamos a ver nada de esto.
El plegable se presentará en septiembre y Apple no va a enseñar en WWDC las funciones de un producto que todavía no ha anunciado. Eso significa que iOS 27, el día de su presentación, va a parecer más descafeinado de lo que realmente es. Una parte importante de su historia estará guardada bajo llave hasta el otoño.
En junio veremos qué enseña Apple en la WWDC. Pero con lo que ya sabemos, iOS 27 tiene pinta de ser una de esas actualizaciones que se notan más en el uso diario que en el keynote. Y eso, viniendo de donde venimos con iOS 26, es exactamente lo que toca.
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