Nos situamos en la época de los 2000: en pleno auge de proyectos revolucionarios en Apple, un ingeniero de software recibió una orden fuera de lo común. Su jefe le dijo: "
Tenemos un encargo especial para ti. No hables con nadie, ni siquiera con tu supervisor directo.
Así comenzó uno de los secretos mejor guardados de Cupertino, una historia que combina tecnología, espionaje y hasta ambiciones nucleares.
Sí, hemos hablado mucho sobre cómo Apple cambió el mundo con el iPod, el iPhone o el Mac, pero este es un lado de la compañía menos conocido. Un lado que parecía salido de un thriller de espías. Apple tuvo que crear un dispositivo capaz de detectar radiación nuclear, disfrazado de iPod.
Un proyecto secreto del gobierno de los Estados Unidos
David Shayer, ingeniero de software con 14 años en Apple, fue el protagonista de esta historia. Según cuenta, un día cualquiera, su jefe apareció en su cubículo con un encargo peculiar.
Mañana llegarán dos ingenieros de una empresa contratista del gobierno. Trabajarás con ellos en un proyecto que nadie más debe conocer.
Incluso dentro de Apple, donde el secretismo es común, aquello parecía fuera de lo normal. David no tenía mucha información, pero pronto se dio cuenta de que los ingenieros, del Departamento de Energía de Estados Unidos, no estaban allí para optimizar el diseño de un iPod común. Querían usar el dispositivo más popular de la época para algo completamente distinto: un detector de radiación portátil.
El iPod más extraño jamás creado
El encargo quedaba bien claro, pero la ejecución... eso ya era otra cosa. David debía ayudarlos a integrar sus propios sensores en un iPod de cuarta generación. El dispositivo debía comportarse como un iPod estándar: reproducir música, sincronizarse con iTunes y parecer completamente inofensivo. Sin embargo, en su interior, alojaría un hardware secreto capaz de registrar niveles de radiación nuclear. Por supuesto, todo esto sin dejar rastro visible para el usuario promedio.
iPod classic de cuarta generación
Me pidieron crear un menú dentro de las configuraciones que activara su hardware. Tenía que ser algo que nadie notara, como una opción de ecualización que pareciera normal.
Por si fuera poco, el iPod debía contar con una partición oculta en el disco duro para almacenar los datos capturados, inaccesible incluso para iTunes.
¿Pero por qué un iPod? En 2001 este dispositivo era un éxito global y se encontraba en manos de millones de personas. Usar un iPod permitía camuflar un detector nuclear como un producto cotidiano. En lugar de llamar la atención con un equipo sospechoso, un agente podía llevar su iPod en el bolsillo sin levantar ninguna alarma.
Software del iPod classic de cuarta generación
Y esto no es mera especulación. El Departamento de Energía, a través de sus contratistas, estaba involucrado en la creación y monitoreo de tecnologías para detectar posibles amenazas nucleares. Este proyecto encajaba en esa agenda. Después de meses de trabajo, los ingenieros completaron su misión y desaparecieron. David nunca volvió a saber del proyecto ni de los dispositivos creados. Apple, como era de esperar, nunca reconoció públicamente la existencia de esta colaboración. El propio Tony Fadell, conocido como el "padre del iPod", confirmó años más tarde que la historia era cierta.
Fuente | CoRecursive
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