Pocas cosas hay más identificativas de los Mac que el sistema de etiquetado de archivos que tienen. Esos tags de colores que aparecen en la columna izquierda de Finder y que permiten organizar nuestros archivos para localizarlos rápidamente. Reconozco que siempre los ignoré. Y maldita fuese mi ignorancia ahora que los he probado.
Una segunda capa de organización tan simple como útil
Durante diez años usando macOS, las etiquetas eran para mí una simple opción "bonita" de Finder que estaba ahí, pero que por alguna razón no me parecía práctica. De hecho, me daba cierta pereza configurarlo y aunque es cierto que lleva un cierto tiempo, creo que merece mucho la pena.
Y es que este sistema de organización no sustituye a las carpetas, sino que añade una segunda capa de organización. Basta con añadir dichas etiquetas a cualquier archivo o carpeta, ya sea que estos estén en el escritorio o en cualquier carpeta (incluyendo iCloud Drive).
Basta con abrir Finder y en la barra de menús superior pulsar en Finder y después en Ajustes. Yendo a la pestaña Etiquetas es posible elegir qué etiquetas queremos, ordenarlas y cambiarles el nombre. En mi caso, opté por esta organización:
- Azul para documentos de trabajo.
- Naranja para facturas.
- Verde para fotos y vídeos.
- Rojo para archivos que conservo como copia de seguridad en iCloud.
Como ya avanzaba anteriormente, no he tenido que cambiar mi sistema de carpetas, ni he rehecho toda mi biblioteca de archivos. Simplemente he añadido una capa visual que me permite reconocer mucho más rápido qué tengo delante cuando abro Finder.
Empecé por curiosidad y he terminado usándolas a diario
Lo curioso es que no llegué a las etiquetas porque estuviera desesperado con mi organización. En realidad, ya tenía mis archivos bastante ordenados. El problema era que muchas veces sabía perfectamente dónde debía estar algo, pero para llegar hasta ese archivo tenía que abrir varias carpetas intermedias. Y con las etiquetas basta con pulsarlas en el lateral de Finder para que aparezcan.
Desde entonces las he integrado sobre todo en mis documentos de trabajo. Como paso buena parte del tiempo escribiendo artículos, tengo bastantes archivos repartidos entre plantillas, documentos de texto, recursos y materiales que uso de forma recurrente. Antes todo eso estaba ordenado, sí, pero algo escondido entre subcarpetas.
Como curiosidad, en macOS 26 se cambia también el color de las carpetas en función de su etiqueta
Ahora, cuando veo un archivo marcado en azul, ya sé inmediatamente que forma parte de mi flujo de trabajo, aunque esté mezclado con otros tipos de contenido dentro de una misma carpeta.
También me ha resultado especialmente útil para todo lo relacionado con la gestión personal. Ahí el color naranja se ha vuelto casi imprescindible. Recibos del alquiler, facturas de la línea telefónica, pólizas de seguros o cualquier documento que sé que tarde o temprano voy a tener que volver a consultar. Tenerlos etiquetados no cambia dónde los guardo, pero sí hace que cuando entro en una carpeta con varios PDFs y documentos distintos pueda identificar en segundos qué es administrativo, qué es personal y qué no necesito abrir.
Con las fotos y los vídeos me pasa algo parecido. No porque tenga una biblioteca caótica, sino porque muchas veces acabo acumulando capturas, imágenes descargadas, recursos visuales y clips cortos en distintas ubicaciones. Marcar ese material en verde me ayuda a reconocerlo rápido cuando estoy repasando carpetas desde Finder, especialmente si estoy mezclando archivos de trabajo con otros más visuales. No necesito leer nombre por nombre para orientarme.
El rojo es el más práctico de todos, aunque también el que menos uso. Y es que con ese color etiqueto archivos que conservo como copia de seguridad en iCloud. Ahí no los etiqueto por tipo de archivo, sino por función. De hecho, la mayoría de los marcados en rojo tienen otras etiquetas porque pertenecen también a las anteriores categorías.
Y quizás pienses que es muy simple. Pero es justo lo que necesito. En mis primeras pruebas me volví loco creando multitud de etiquetas, pero tras unos días me di cuenta de que menos es más y al final esta fue la organización que mejor me vino. Por lo que si no aprovechas este sistema de etiquetas, te invito también a probarlo. Seguro que te ayuda mucho a encontrar archivos rápidamente.
En Applesfera | Me he pasado de Windows a Mac y no sé usar Finder. Estos son los 14 trucos esenciales para dominarlo
En Applesfera | Nuevo macOS 27 - Todo lo que creemos saber sobre él
Ver 2 comentarios