
Hagamos un breve resumen de la presentación de ayer. iLife’11 con tres de cinco aplicaciones puestas al día, la beta de FaceTime para Mac, la preview de Mac OS X 10.7 Lion y la necesaria renovación de un MacBook Air que se sigue quedando corto para muchos usuarios pese al precio que tiene. Bien alto para iLife (nota empañada por el olvido al que han sido condenadas iWeb y iDVD), notable para FaceTime, aprobado raspado para el Air y muy a mi pesar, suspenso para Lion.
¡¿Suspenso?! Sí, creedme, me duele a mi más que a vosotros pero pensándolo fríamente es imposible llegar de momento a otra conclusión. De las cinco novedades mostradas ayer, solo dos son verdaderamente propias del próximo sistema operativo de Apple y de estas, una apenas si aporta nada que no se pueda conseguir hoy día a través de las Pilas. ¿No me creéis? Pues seguid leyendo…

Lo que en cualquier caso ha sido insuficiente es la porción del pastel que Apple ha decidido enseñar. Todo aquel que sepa leer entre líneas es capaz de predecir una serie de novedades que, estoy convencido, harán de Lion el nuevo rey de la selva de los sistemas operativos.
Para empezar, aún estamos a unos diez meses vista de su lanzamiento y no menos de ocho meses de una nueva presentación en la que Lion deje atrás los dientes de leche y muestre sus auténticos colmillos. Dejando a un lado elucubraciones sobre las características que están dejando en el tintero y centrándonos tan solo en las novedades adoptadas por su interfaz, todo parece apuntar a que en el futuro sí que tendremos un Mac con pantalla multitáctil, aunque no, no será un iMac sino probablemente el auténtico fruto incestuoso de la unión de un MacBook Air y un iPad, o lo que es lo mismo, un iPad de mayor tamaño y potencia suficiente como para ejecutar Lion (o si la cosa va lenta, su sucesor) en lugar de iOS.
No es una cuestión de imaginación. Tan solo hay que sumar dos más dos y ver que la introducción del modo a pantalla completa en todas las aplicaciones principales del sistema (y no solo iLife) con controles más grandes y menús de opciones desplegables idénticos a los del iPad (aunque más vistosos como podéis ver en iLife’11), la desaparición de las barras de desplazamiento, la interfaz compacta de FaceTime para Mac (sin ventanas adicionales para las preferencias), el diseño de Mission Control o incluso los nuevos gestos, cobrarían mucho, pero que mucho sentido en un sistema (horizontal como bien apunto Jobs) con pantalla multitáctil.
Ojo. Con esto no quiero crear demasiadas expectativas. Apple siempre se ha caracterizado por lanzar las cosas en el momento oportuno, sólo cuando las tienen suficientemente maduras, y este calendario no siempre coincide con los deseos de muchos de nosotros. No se si llegaremos a ver a ese hermano mayor del iPad del que hablo el año que viene, pero lo que sí tengo claro es que con Lion habremos dado un salto de gigante hasta él.