El 1.209 de Orange Street, en Wilmington, es probablemente uno de los lugares más particulares no solo del estado de Delaware o de Estados Unidos, sino del mundo entero. Allí emerge un edificio que alberga la sede de cientos de empresas estadounidenses, incluidas las más grandes como Coca-Cola, Alphabet (Google) o, por supuesto, Apple.
Lo curioso es que ese edificio parece cerrado al público. Y no precisamente porque allí se esconda la receta de la Coca-Cola o los futuros iPhone. Tampoco porque haya que proteger a Tim Cook y el resto de directivos de las grandes compañías norteamericanas. De hecho, Apple ni siquiera posee una pequeña oficina en esa ciudad. Ni un coworking, vaya...
Por todos (o casi todos) es sabido que la sede física de Apple se encuentra en el Apple Park de Cupertino, en California. Sin embargo, a efectos fiscales su sede está a más de 4.000 kilómetros. Y al igual que el resto de empresas, tiene motivos de peso para hacerlo. Todos ellos relativos a la fiscalidad, claro.
Diseñado en California, facturado en Delaware
Wilmington está situada al noreste de Estados Unidos, en el estado de Delaware
Tenemos la imagen de una Apple californiana y muy californiana que diría alguno. En ese mismo estado se fundó hace ahora medio siglo. Y sí, cierto es que la mayoría de sus empleados siguen allí y también que es en Cupertino donde se forjan sus estrategias comerciales.
Pero el estado de Delaware es demasiado tentador. Tanto que los registros indican que hay más de 2 millones de empresas con su sede fiscal allí. Muchas de ellas porque su actividad y oficina central se encuentran en el estado, pero otras tantas por las ventajas fiscales que supone.
Apple, que se fundó el 1 de abril de 1976, apenas tardó un año en "reincorporar" su sede fiscal en Delaware. Ese entrecomillado es el término legal que se utiliza para referirse a compañías estadounidenses que se constituyen en un estado y mudan su sede fiscal en otro.
Y como Apple, otras grandes Big Tech han hecho lo propio. Google nació también en California, Meta, conocida anteriormente como Facebook, se fundó en Massachusetts y Coca-Cola lo hizo en Georgia. Incluso Amazon, que nació en el estado de Washington, tiene también su sede en Delaware, aunque no en el mismo edificio de Orange Street.
Impuestos y juicios rápidos
Ya advertíamos que las ventajas fiscales que obtienen las empresas en Delaware es el principal reclamo para las empresas. Es algo evidente cuando se dan estas circunstancias de ver a tantísimas compañías registradas en un estado en el que, aunque tienen operaciones, no es donde residen, ni donde nacieron.
De punta a punta, lo que separa la sede física y la sede fiscal de Apple
¿Y qué es lo que hace especial a Delaware? Pues lo primero es que si una empresa no trabaja físicamente en el estado, no paga impuestos estatales sobre la renta. Eso permite compañías como Apple trabajar en un estado como el de California, pero crear una entidad en Delaware y trasladar allí sus patentes, marcas y otros activos "intangibles". De esa forma, los ingresos que esos activos generan no tributan en California.
Lo segundo, y quizás lo más importante, es su sistema legal. Delaware tiene jurisprudencia propia, especializada en empresas, y una corte que tiene fama de resolver las disputas corporativas de forma rápida sin juicios largos, ni ciudadanos de a pie en el proceso. Eso da tranquilidad a inversores y directivos, ya que de antemano saben cómo se van a resolver los problemas, cuándo y bajo qué reglas.
También hay una mayor privacidad de los datos. Los documentos públicos de Delaware no exigen que figuren nombres de los propietarios y de ese modo se protegen las identidades de los accionistas. Además, las compañías pueden elegir su forma societaria decidiendo cuántos miembros tendrá el consejo y a qué fiscalidad se acogerán.
El edificio de Orange Street
El 1.209 de la Orange Street en Wilmington (Delaware)
Aunque todas las normas fiscales aplican al estado de Delaware, es en Wilmington donde se alojan la mayoría de empresas. Y más concretamente en ese 1.209 de Orange Street al que hacíamos referencia anteriormente. En apariencia, parece un edificio normal y, en el fondo, lo es.
No hay logotipos de las empresas que allí residen fiscalmente y, como explicábamos al inicio, tampoco aparecen por allí ninguno de los directivos u otros trabajadores de Apple y el resto de compañías. Lo que ese edificio representa es una especie de apartado de correos, aunque aplicado a la fiscalidad.
Allí se registran y se mantienen las actas oficiales de cientos de empresas. Simplemente es una oficina de una empresa gestora (una de las varias que ofrecen servicios de "direccionamiento corporativo") que actúa como sede legal. Cada firma que se incorpora en Delaware tiene allí un nombre en el registro, una dirección oficial y un responsable que recibe los documentos judiciales o notificaciones que, por ley, deben poder localizar a la empresa en su estado de domicilio.
La particularidad de aquel edificio es que para muchas compañías es su única sede física en el estado. En el de Apple, tienen varias Apple Store repartidas por todo Delaware, pero ninguna de ellas ejerce como oficina legal como tampoco lo hacen en otros estados y tampoco en el Apple Park.
Sucede igual en otros muchos edificios de esta ciudad fantasma. El creador de contenido Clavero la mostraba en uno de sus vídeos recientes y llama poderosamente la atención ver que apenas hay establecimientos para comer y ni siquiera se ve gentío por las calles. Parece una ciudad construida únicamente con el propósito de alojar legalmente a las empresas.
El Apple Park es el auténtico motor de Apple
Apple Park, la sede física de Apple en Cupertino (California)
Siendo legal que una compañía se "empadrone" en un lugar y "viva" en otro, es el Apple Park Way 1 de Cupertino donde se aloja precisamente la gigantesca sede que da nombre a la calle. Desde 2017 que se inauguró, esa mega sede con forma de platillo volante es donde realmente trabaja el grueso de Apple.
Allí tienen sus despachos y oficinas tipos como Tim Cook y John Ternus, actual y futuro CEO de la compañía respectivamente. También es donde nacen y crecen ideas de productos y servicios, incluyendo software como iOS o macOS. Incluso es el lugar que la compañía muestra al mundo en sus eventos pregrabados.
El Apple Park es, en definitiva, el corazón operativo de Apple. Ahí nacerán los iPhone que después tendremos en nuestro bolsillo y también las decisiones que se llevan a cabo para que existan. Mientras que es en Delaware donde Apple recibe todos aquellos "papeles" que le implican a nivel legal.
Al final todo tiene un tinte metafórico. En California está el cuerpo de Apple, mientras que es en Delaware donde se proyecta su sombra. Su sombra legal, claro.
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