L. N. Varon, residente en Imperial Beach (California) admiraba a Steve Jobs. Allá por 1983, el ejecutivo ya estaba inmerso en pulir los flecos que le faltaban al Macintosh original después de lanzar el Apple Lisa. Y Varon, desde algún rincón del sur de California, se atrevió a pedirle por carta postal algo sencillo: un autógrafo.
En aquella época el correo postal era la norma, el electrónico ni siquiera existía para la gran mayoría de personas. Por lo tanto, Jobs no se extrañó cuando vio la petición en papel de lo que probablemente sería una montaña de correspondencia postal en su mesa de trabajo. Lo que no podía imaginar Varon es que Jobs fuera a tomarse la molestia de responder personalmente. Ni mucho menos lo que esa respuesta iba a terminar valiendo.
"No firmo autógrafos. Firmado: Steve"
El CEO y cofundador de Apple respondió a Varon con una negativa que puedes ver en la siguiente imagen. La carta, fechada el 11 de mayo de 1983, está mecanografiada en papel oficial con membrete de Apple Computer Inc. y reza lo siguiente:
Querido M. Varon, me honra que me haya escrito pero me temo que no firmo autógrafos. Atentamente, Steve Jobs.
Inicialmente esta negativa de Jobs pudo haber sonado a chasco para Varon, pero he aquí lo original del asunto: la carta estaba firmada. No, Jobs no firmaba autógrafos, pero esa misma carta de respuesta rubricada era, precisamente, un autógrafo.
La manera más sardónica de contestar, así se las gastaba el CEO de Apple. Jobs era conocido por ser un firmante notoriamente difícil, alguien que raramente accedía a firmar nada para nadie que se lo pidiera. Muy probablemente Jobs también vio el humor de la situación, así que podemos calificar esa carta de respuesta como uno de los autógrafos más originales. O cuanto menos, curioso. Podríamos llamarlo el autógrafo que no es autógrafo. El autógrafo de Schrödinger.
Casi medio millón por una negativa
Podemos reírnos, pero el papel de la carta de respuesta firmada acabó subastándose y vendiéndose por casi 480.000 dólares el verano de 2021 a través de RR Auction, una de las casas de subastas de memorabilia más importantes del mundo.
Lo llamativo no es solo el precio final: la estimación inicial de la pieza era de apenas 10.000 dólares. Terminó vendiéndose por 48 veces esa cifra. La carta es muy anecdótica, pero como todo lo que tocó Jobs en vida ha terminado cobrando un valor enorme.
Y el mercado no ha bajado el ritmo desde entonces. A principios de 2026, un cheque firmado conjuntamente por Jobs y Wozniak en los primeros días de Apple alcanzó los 2,4 millones de dólares en subasta. Pedacitos de historia con un valor que sigue escalando con los años.
En Applesfera | Los 11 libros que enseñaron a Steve Jobs a liderar y convertir a Apple en la empresa que es hoy
En Applesfera | Nuevo iPhone plegable - Todo lo que creemos saber sobre él
Ver 0 comentarios