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Tecleando en un iPad

Hoy un amigo me ha dicho “Oye, a tí que te gustan mucho los productos de Apple. Véndeme un iPad, porque todavía no le he encontrado la gracia al mismo”. Los últimos días he estado pensando en escribir una entrada sobre mis experiencias con el iPad 2, así que voy a intentar matar un par de pájaros de un tiro, contestar a mi amigo o a aquellos que no saben si comprarse un iPad o no y escribir por aquí mis experiencias con el tablet de Apple como ordenador portátil.

¿Cómo vender el iPad de Apple a alguien que no le ha visto la gracia? Pues sinceramente creo que es muy difícil. Si no le has visto el interés al iPad puede ser porque dependas de un ordenador para según qué cosas, o porque las ventajas del iPad frente a un portátil (que las hay, como luego veremos) no sean lo suficientemente poderosas como para pasar por caja y comprarte uno. Y ya no hablamos entonces de intentar sustituir a un portátil por el iPad, cosa que quedaría totalmente descartada por ejemplo para mi amigo.

Como se trataba de venderle un iPad, aunque es algo que no frecuento a hacer ni con amigos ni con conocidos, la respuesta que le he dado a mi amigo ha sido: “unas diez horas de autonomía, portabilidad real, posibilidad de hacer cosas que no puedes hacer con tu portátil a pelo y sin ningún accesorio, como por ejemplo dibujar o tomar notas manuscritas, o la posibilidad de convertir la pantalla del iPad en pizarra electrónica (mi amigo da muchas presentaciones) entre otras”.

Mi amigo ha reconocido dichos puntos, pero luego ha argumentado que la portabilidad que necesita la tiene con su MacBook Pro, que la facilidad para preparar presentaciones con su portátil y luego facilitarlas es mayor que con el iPad, que necesita un teclado real ya que cree que no se acostumbraría al teclado virtual del iPad, que determinados juegos a los que juega en el Mac no están disponibles en el iPad, y que por estas razones no le ve la necesidad al iPad. Y tiene toda la razón del mundo.

Alguno de vosotros os estaréis preguntando por el título de la entrada. Sesenta días sin portátil. Cuando decidí comprar el iPad, allá por la madrugada del 25 de marzo, resolví vender mi portátil, ver si podía vivir sin él y que mi nuevo portátil fuera el iPad. Y alguno me dirá, claro, es que Fernando no necesitaba de ninguna aplicación que corriera en Mac OS X y entonces ha podido sustituir el portátil por el iPad sin problemas. No es del todo cierto, ya que sí que necesito algunas cosas, por lo que la transición a no tener un portátil y apañarme con el iPad no ha sido fácil. Pero, en el 95% de los casos, las ventajas que mencionaba anteriormente del iPad superan en mi caso con creces los impedimentos o que determinadas cosas sean más complicadas. Así, prefiero un iPad que puedo llevar conmigo a diario a las limitaciones que pueda tener con el mismo.

El MacBook Pro de 2007 me ha servido bastante bien, pero se trataba de un 15”, y llevar un portátil de ese tamaño a todas partes para escribir en Applesfera es un auténtico suplicio. Si queréis o necesitáis un portátil con movilidad, iros al MacBook Air. Como ya han comentado por aquí mis compañeros en Applesfera, va “como un tiro” gracias al SSD y lo que se pierde en potencia se gana con el disco de estado sólido, es ligero y portátil. Si lo que queréis es acceder a internet, tener un lector de libros electrónico, ver películas, jugar a algún juego y no necesitáis un ordenador portátil, sinceramente creo que deberíais considerar seriamente el iPad si ya tenéis otro ordenador en casa.

MacBook Air, portabilidad sin compromisos

Antes comentaba sobre un 5% de casos en los que el iPad se me queda corto. Diseñar iconos, utilizar ScreenFlow para hacer screencasts de programas o edición simple de vídeo o utilizar programas como PulpMotion para hacer vídeos se quedan como tareas para hacer en el ordenador de casa. Subir imágenes a Applesfera en las entradas puede solventarse con algún cliente de acceso remoto tipo TeamViewer HD o similar. Tener más capacidad se arregla con DropBox o similares, o con alguna solución tipo NAS.

Desde mi humilde opinión todos, y me incluyo yo el primero, hemos sufrido algún tipo de amnesia selectiva, ya que hasta hace relativamente poco los portátiles tenían un precio al alcance de pocos usuarios, por lo que nos conformábamos con un ordenador de sobremesa. Las tareas las hacíamos en casa y no consultábamos internet desde el móvil porque sencillamente no existía dicha opción. Curioso como en poco tiempo han cambiado nuestros hábitos y lo que os cuento parece cosa de hace siglos. En mi humilde opinión, si vas a usar poco un portátil porque puedes esperar a llegar a casa y necesitas movilidad, te animo a que intentes probar a usar un iPad en lugar de un ordenador portátil. Realmente es el ordenador para todo el mundo, como decía Wozniak. Si tienes que trabajar fuera de casa sí o también, sigue con tu portátil o compra uno, y si no necesitas mucha potencia o necesitas varios puertos USB como mi amigo, un Air me parece una excelente opción.

Personalmente estoy encantado con tener un iPad 2 como ordenador portátil, y llevarlo a todos lados compensa las veces que tengo que esperar a llegar a casa para hacer otras cosas. Y mi espalda también me lo agradece.

En Applesfera | iPad 2, a fondo: Minimizando la tecnología, amplificando las sensaciones

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