
Tras varios semanas de rumores después de la llegada de los nuevos MacBook Pro, era evidente que sería cuestión de tiempo que el sobremesa por antonomasia de Apple, el iMac, se actualizará también.
Y es que ambos equipos comparten gran parte del hardware, así que suelen ir siempre de la mano en el tema de actualizaciones. Al igual que en el caso del MacBook Pro, no hablamos de un cambio radical si no de una actualización menor para situar al día al equipo.
Una actualización, que al igual que en su hermano portátil, elevan la potencia del mismo en casi todos los aspectos importantes y además, si lo pagamos, podemos acceder a componentes aún más potentes.
La actualización del principios del 2011 del iMac llega cargada de potencia, aunque no grandes novedades. Todas las actualizaciones se encuentran dentro de lo esperando, haciendo uso de las últimas versiones de los procesadores de Intel y de gráficas más potentes que las anteriores.

Seguro que una vez leídas todas las características y opciones de los nuevos iMacs… pues como que te apetece tirar el tuyo a la basura y hacer uso de toda esa potencia bruta que tiene, de sus nuevas opciones y posibilidades.
El problema con el iMac se repite desde hace más de 10 años con la salida de los primeros modelos, el problema del equipo es el mismo: mientras que en sus versiones básicas ofrece un balanceado punto entre rendimiento, capacidad y precio. En cuanto decidimos ampliar las opciones del mismo el precio también aumenta considerablemente.
En concreto, si añadimos todas las opciones a priori interesantes (más procesador, memoria, gráfica, HD) el precio del equipo se eleva hasta los más de 3000 euros… un precio a todas luces excesivo.
Y es que el iMac representa un equipo perfecto de consumo, pero es a la larga un equipo caro de mantener puesto que es poco actualizable, por no decir nada. Si tenemos en cuenta los precios del Mac Pro, sin duda que el susto es “más grande” pero también considero que si lo que buscas es potencia bruta descartes un iMac y apuestes a largo plazo.
Cuando tu Mac Pro quede obsoleto, aún podrás añadir hasta 32Gb de RAM, o actualizar su gráfica, incluso añadir más discos HD o una placa externa con conexiones Thunderbolt…. cosa que nunca podrás hacer cuando dentro de 4 años tu iMac (de más de 3000 euros) empiece a mostrar sus primeros signos de fatiga.
¿Consumismo y derroche? Para nada, el iMac es un equipo fantástico en sus modelos base, el problema es cuando nos empeñamos en convertirlo en un Mac Pro a cambio de gastar un dinero extra que en pocas situaciones amortizaremos.