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Apple, Irlanda e impuestos: desmenuzando la carta de Tim Cook [Actualizado]
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Apple, Irlanda e impuestos: desmenuzando la carta de Tim Cook [Actualizado]

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Actualización: Apple ha creado un documento con Preguntas frecuentes para accionistas, que puedes leer aquí en inglés.

A pesar de que tenemos una keynote en poco más de una semana, el anuncio de la decisión de la Unión Europea sobre los impuestos de Apple en Irlanda es la noticia del día. Según la comisión que lleva el caso, Apple debería pagar al estado irlandés hasta 13.000 millones de euros en concepto de impuestos no gravados en su momento. Por tanto, no se trata de una multa.

El asunto es de gran importancia. Tanto que el propio Tim Cook ha decidido responder con una carta abierta a la Unión Europea, una que se puede leer en la web española de la compañía. Trata bastantes puntos interesantes que vamos a interpretar y desmenuzar en este artículo. 

"Un mensaje para la comunidad de Apple en Europa"

Portada
Hace 36 años, mucho antes de que se lanzaran el iPhone, el iPod o incluso el Mac, Steve Jobs estableció las primeras operaciones de Apple en Europa. Por entonces la empresa ya sabía que para atender a sus clientes europeos necesitaba una base allí. Así, en octubre de 1980, Apple abrió una fábrica en Cork (Irlanda) con 60 empleados.

La Unión Europea reclama impuestos desde el año 2003, porque no puede ir más allá en el tiempo. Esto nos lleva a preguntarnos lo siguiente: si el objeto de la investigación tiene su origen hace 36 años, ¿por qué se investiga ahora? ¿No debería haberse resuelto hace décadas? ¿Qué ha cambiado desde 1980 a 2014, cuando comenzó la investigación?

En aquellos años Cork sufría una alta tasa de desempleo y un volumen de inversiones económicas extremadamente bajo. Sin embargo, la dirección de Apple supo ver un lugar rico en talento, capaz de crecer con la empresa si esta alcanzaba el éxito que esperaba.

Desde entonces hemos continuado trabajando ininterrumpidamente en Cork, incluso en periodos de incertidumbre para nuestra propia compañía, y hoy damos empleo a casi 6.000 personas en toda Irlanda. La inmensa mayoría sigue en Cork, entre ellos algunos de nuestros primeros empleados, cumpliendo las más diversas funciones como parte del proyecto global de Apple. Un sinfín de empresas multinacionales han seguido nuestro ejemplo de invertir en Cork, que hoy disfruta de una economía local más próspera que nunca.

Con frecuencia se olvida que la actividad de una empresa no solo reporta impuestos. También crea empleos que cotizan y generan ventas que traen su IVA correspondiente (que, en el caso de España es de un sorprendente 21%). En definitiva, la actividad de Apple genera riqueza allí donde se establece. Tim Cook lo sabe y por eso lo menciona en esta carta. En todo el continente europeo, Apple genera:

  • 22.000 empleados de Apple en Europa, 1.400 en España.
  • 14.100 empleados de Apple retail en Europa repartidos por 109 tiendas por todo el continente.
  • 4.700 proveedores en 23 países que proveen componentes, materiales o maquinaria para Cupertino.
  • Unos 600 premium resellers por todo el continente, suponiendo una media de 4 empleados se añadirían otros 2.400 empleados generados gracias a Apple.
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El éxito que ha propulsado el crecimiento de Apple en Cork proviene de unos productos innovadores que entusiasman a nuestros clientes. Este éxito nos ha ayudado a crear y a mantener más de un millón y medio de puestos de trabajo en toda Europa: empleados de Apple, cientos de miles de desarrolladores de apps que dan lo mejor de sí en el App Store, además de otros empleos entre nuestros fabricantes y proveedores. Incontables empresas pequeñas y medianas dependen de Apple, y nos enorgullece que puedan contar con nosotros.

Segunda derivada de la actividad de Apple en Europa: la creación de empresas y empleo indirecto. Más en concreto y como dijo Apple hace unos meses sobre su actividad indirecta en Europa:

  • 1.460.000 trabajos creados gracias a la actividad de Apple, tanto de trabajadores como de desarrolladores iOS y proveedores.
  • Más de 10.200 millones de euros repartidos entre los desarrolladores europeos, es decir, casi un 28% del total de 40.000 millones de dólares repartidos a desarrolladores de todo el mundo hasta comienzos de 2016.
  • 1.200.000 puestos de trabajo directamente relacionados con la economía iOS, 61.000 de ellos creados en España, 75.000 en Italia.
  • Casi 3 millones de desarrolladores registrados en Europa, 191.000 en España.
Como ciudadanos y miembros de una empresa responsable, también estamos orgullosos de nuestra aportación a las economías locales de Europa y a comunidades de todo el mundo. Nuestro crecimiento a lo largo de los años nos ha convertido en el mayor contribuyente fiscal de Irlanda, el mayor contribuyente fiscal de Estados Unidos y el mayor contribuyente fiscal del mundo.

Traducción: Apple ha aportado más de 80.000 millones en impuestos en países de todo el mundo entre los años 2003 y 2015. Lo cual le lleva a Cook a afirmar que su empresa es el mayor contribuyente de EEUU, la UE y de todo el mundo. En concreto, la evolución de los ingresos, impuestos y beneficios en estos años es la siguiente:

Impuestos

Y la tasa impositiva efectiva durante todos estos años ha estado entre el 25 y el 30% (que, recordemos, se gravan los beneficios y no los ingresos):

Tasa Impositiva Apple
Durante todo este tiempo hemos recibido el asesoramiento de las autoridades tributarias irlandesas para cumplir de forma correcta con su normativa fiscal, el mismo tipo de asesoramiento que recibe cualquier otra empresa con presencia en el país. Apple cumple con la ley y pagamos todos los impuestos que debemos, en Irlanda y en todos los países en los que operamos.

El propio ministro irlandés de finanzas afirmó lo siguiente esta mañana: "La posición de Irlanda sigue siendo que la cantidad total de impuestos ya ha sido pagado y en este caso no ha habido ayuda estatal de ningún tipo. Irlanda no ha dado un trato favorable a Apple. Irlanda no hace tratos con los contribuyentes."

Es curioso, el país que se supone debería estar deseando cobrar unos impuestos no cobrados dice que ya ha cobrado todo lo que tenía que cobrar a Apple. Sin embargo, la UE afirma que no es así.

La Comisión Europea ha iniciado una campaña para reescribir la historia de Apple en Europa, ignorar las leyes fiscales de Irlanda y de paso cambiar radicalmente el sistema internacional en materia tributaria. La opinión emitida el 30 de agosto alega que Irlanda concedió a Apple un tratamiento fiscal especial. Esta afirmación no tiene fundamento ni en los hechos ni en las leyes. Nunca pedimos y nunca recibimos ningún tipo de tratamiento especial. Ahora nos encontramos en la situación excepcional de que se nos requiera el pago retroactivo de impuestos adicionales a un gobierno que afirma que no le debemos nada más de lo que ya hemos pagado.

El dictamen de la Comisión no tiene precedentes y sus implicaciones son graves y de gran calado. Lo que propone en realidad es sustituir las leyes fiscales irlandesas por otra versión, la que la Comisión opina que debería haber sido. Esto supondría un golpe demoledor para la soberanía de los Estados miembros de la Unión Europea en lo referente a sus propios asuntos fiscales y al principio de la certidumbre del régimen jurídico en Europa. Irlanda ha anunciado que tiene la intención de presentar un recurso contra la decisión de la Comisión y Apple hará lo mismo. Confiamos en que la orden de la Comisión quede sin efecto.

Ambos párrafos son muy interesantes. El supuesto trato especial no existe, ya que otras empresas internacionales también se han beneficiado de las leyes irlandesas. Otra vez se hace mención a que Irlanda no le reclama nada a Apple en temas fiscales. Cada estado miembro de la UE tiene la soberanía sobre su política fiscal, lo que pide la comisión cuestiona esa misma soberanía. Lo cual tiene implicaciones políticas muy serias.

Apple
En el fondo, el caso presentado por la Comisión trata no tanto sobre cuánto dinero paga Apple en impuestos, sino sobre qué gobierno recauda ese dinero.

Y llegamos al quid de la cuestión. Tal como hemos visto en los gráficos anteriores, Apple paga entre un 25 y un 30% al año en impuestos sobre su actividad mundial. Lo que se está debatiendo aquí es dónde van a parar esos más de 80.000 millones de impuestos en los últimos años. A Apple no le importa pagarlos en un país u otro según lo que marque la ley, pero a los estados no les da igual. Y de ahí viene esta disputa.

Los impuestos de las empresas multinacionales son una cuestión compleja, pero hay un principio universalmente aceptado: los beneficios de una empresa deben tributar en el país donde crean su valor. Apple, Irlanda y Estados Unidos están de acuerdo en este punto.

Se trata de leyes y acuerdos fiscales internacionales, que establecen que la actividad de una filial se grava en el país de origen de la empresa. En el caso de Apple y Europa, en Irlanda. Sucede lo mismo con las empresas españolas con actividad en Latinoamérica: Telefónica o BBVA pagan todos sus impuestos locales (IVA, seguridad social, etc.) en cada país pero el impuesto de sociedades se grava aquí en España.

En el caso de Apple, casi toda nuestra investigación y desarrollo tiene lugar en California, por lo que la gran mayoría de nuestros beneficios tributan en Estados Unidos. Las empresas europeas que hacen negocios en Estados Unidos pagan impuestos según el mismo criterio. Sin embargo, ahora la Comisión quiere cambiar las reglas de forma retroactiva.

La decisión se centra obviamente en Apple, pero su efecto más profundo y perjudicial se notará en las inversiones y la creación de empleo en Europa. Si la teoría de la Comisión se llevara a la práctica, todas las empresas de Irlanda y del resto de Europa correrían el riesgo de estar sometidas al pago de impuestos dictados por leyes que nunca han existido.

En otras palabras, esto no va solo de Apple. Afecta a todas las empresas que operan en la Unión Europea. Si los estados miembros acaban decidiendo que prefieren confiscar en vez de recaudar, las empresas internacionales que puedan huir de ese infierno fiscal se irán a otros países. Y los perjudicados seremos los usuarios, porque tendremos que pagar más por los mismos productos. No solo de Apple sino de cualquier otra multinacional.

Desde hace mucho tiempo, Apple apoya la reforma del régimen fiscal con un doble objetivo: la simplicidad y la claridad. Creemos que estos cambios deberían surgir de un proceso legislativo apropiado, que tuviera en cuenta en sus propuestas la voz de los líderes y los ciudadanos de los países afectados. Y como con cualquier otra ley, la nueva normativa debería aplicarse en adelante, no de modo retroactivo. Estamos comprometidos con Irlanda y es nuestra intención seguir invirtiendo allí, creciendo y sirviendo a nuestros clientes con la misma pasión y dedicación de siempre. Creemos firmemente que los hechos y los principios legales sobre los que se fundó la Unión Europea prevalecerán.

Lo que suele decirse en estos casos: hecha la ley, hecha la trampa. El sistema fiscal y su normativa actual es un auténtico laberinto. Si se reformara de manera más racional y clara, ganaríamos todos: empresas, clientes y estados. Apple ya ha anunciado que va a luchar hasta el final esta decisión, pero ya ha avisado que las deliberaciones se prolongarán durante años.

De nuevo, si se confirmara la decisión de la comisión europea, veremos cómo reaccionan otras potencias económicas como EEUU con las grandes multinacionales europeas. Obama ya ha anunciado que no está nada de acuerdo con esta decisión. Veremos cómo se desarrolla el tema.

En Applesfera | Las claves de la devolución de impuestos de Apple en Irlanda ¿Qué ha provocado esta situación y cómo se va a solucionar?

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