Almorzar con Steve Jobs era un arma de doble filo. Por eso los empleados de Apple inventaron una técnica alternativa

Así transformaba Steve Jobs una pausa para comer en un examen laboral continuo: el estrés servía de acompañamiento

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Guille Lomener

Editor

Steve Jobs nunca fue un jefe cualquiera. Su obsesión por el detalle, su exigencia implacable y su curiosidad sin límites han sido ampliamente documentadas tanto dentro como fuera de Apple. Pero hay un aspecto particular de su forma de ser que sigue dando que hablar: los almuerzos en la oficina.

Lo que para muchos empleados debería ser un momento de desconexión, para quienes trabajaban con Jobs podía convertirse en una experiencia llena de tensión. David Black, ex-ingeniero de Apple, lo confesó: "Nadie quería sentarse a la mesa con él". Y es que Steve podía desmontar tu día con una sola pregunta.

Steve Jobs te preguntaba: "¿en qué estás trabajando hoy?"

Según David, el hecho de intentar evitar comer con él no era por falta de respeto. Inclusi Steve Jobs solía ser generoso e invitar siempre a las comidas. El problema eran sus preguntas mientras estabas masticando el sándwich, que resultaban demasiado comprometedoras para muchos. "¿En qué estás trabajando hoy?". La presión de responder algo que te hiciera quedar bien (y que fuera lo suficientemente brillante para él) era tan grande que muchos preferían evitar el contacto visual en la cafetería.

De ahí nació la "técnica alternativa" de muchos empleados: el uso de las escaleras y rutas secundarias. Un antiguo becario del área de garantía de calidad recordó un momento especialmente estresante: "¿Por qué vas hacia abajo? Deberías estar subiendo a trabajar", le dijo Jobs al cruzárselo en un pasillo. Aunque lo soltó en un tono que oscilaba entre la broma y el desafío, el joven se quedó pálido. Y es que, cuando te cruzabas con Jobs, nunca sabías si estaba bromeando o evaluando tu permanencia en la empresa.

Caffè Macs en las oficinas de Apple durante la época de Steve Jobs Caffè Macs en las oficinas de Apple durante la época de Steve Jobs

Cuenta una anécdota que un agente de ventas que tomó el ascensor con Jobs al final del día fue interrogado con un directo: "¿Qué has hecho hoy?". Su respuesta: "He estado vendiendo software". Eso fue suficiente para evitar un interrogatorio mayor. Pero no todos tenían esa agilidad mental bajo presión. Por eso, muchos trabajadores también evitaban subir en el ascensor junto a él. Esos segundos de subida podían convertirse en una entrevista de trabajo en toda regla de la que podías no salir bien parado.

Caffe Mac buffet

Un liderazgo basado en la excelencia (y la presión)

Steve Jobs utilizaba estas interacciones cotidianas como una herramienta para mantener a sus empleados a la altura de lo que él mismo personificaba. Solo quería trabajar con "A-Players" (jugadores de primer nivel), bajo la premisa de que "los A contratan a otros A, pero los B contratan a C". Para él, permitir la entrada de perfiles "B" implicaba una caída inevitable en la calidad del producto final.

No se puede negar que este enfoque ayudó a Apple a convertirse en la empresa más valiosa del mundo, pero también revelaba una faceta muy complicada del carácter de Jobs. No intimidaba por placer, sino porque realmente creía que cada interacción, por casual que fuera, debía ser una oportunidad de aprendizaje o mejora. Un ejemplo extremo de su compromiso con la eficiencia fue cuando regaló un coche a su secretaria para que nunca más llegase tarde por problemas mecánicos. Una solución drástica y generosa, 100% estilo Jobs.

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Una versión de este artículo se publicó originalmente en 2025.

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