Las tres pruebas que debes pasar si quieres trabajar con Apple

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Apple es diferente. Incluso para encontrar a los mejores talentos analiza detalles que otras empresas pasan por alto. En plena recesión económica, ante una escalera de despidos masivos entre las principales empleadoras tecnológicas, tal vez estas herramientas sean las únicas que salvaguarden su identidad.

Apple recurre a tres pruebas, una pequeña gymkana conceptual que parece tan obvia que no es difícil pasar por alto. A través de un artículo publicado en la revista empresarial INC descubrimos estos tres secretos que durante años han sido su baremo para elegir y descartar candidatos.

En una empresa donde recibes diariamente decenas de solicitudes de contratación, el reto reside en saber cómo descartar, en cómo distinguir la excelencia o, mucho más interesante, en cómo localizar la mejor opción para cubrir una necesidad real. Los entrevistados no conocen de antemano estas pruebas. De hecho, durante años estas pruebas no eran conocidas.

Primera prueba: la evaluación social

Gente Apple

Antes siquiera de comenzar con la primera entrevista, de arrancar con la videollamada toma-de-contacto con alguno de los responsables de Recursos Humanos, ya estás siendo evaluado. Esta prueba consiste en medir las expectativas, desarmar a los candidatos más organizados o invitarles a que abandonen sus ideas preconcebidas.

Y todo a partir de “preguntas para romper el hielo un minuto antes del comienzo de la reunión”. Preguntas que pueden guardar o no relación con el puesto, con ejemplos tan obvios como “¿qué tal el día de hoy, te ha costado llegar?”.

Pero, ¿cómo se evalúa esto? A través de los gestos más minúsculos, midiendo la velocidad con la que responden a dichas preguntas, cómo de cómodos se sienten, si abusan de confianza o mantienen la cordialidad, si son respetuosos o fanfarrones, si se toman su tiempo para dar una respuesta mesurada o si acuden a clichés, bien por manidos o impulsivos.

Sí, puede parecer que esas primeras preguntas están fuera del tiempo de entrevista, pero en realidad responden a la evaluación en sí misma. Todo cuenta.

Segunda prueba: preguntas en abierto

La segunda prueba consiste en lo siguiente: el evaluador o entrevistador responsable lanza preguntas al aire en un grupo de trabajo, al estilo forero, para que cualquier candidato pueda responder, sin orden ni concierto. ¿De verdad esto puede servir para algo? Desde luego: este recurso es vital para medir a los entrevistados en entornos más conversacionales, más distendidos.

Además, este “formato” sirve para que todos lancen ideas a la vez que se miden entre ellos. En una lluvia de ideas no gana la más audaz, sino la mejor expuesta. Y si no es la tuya, al menos muéstrate colaborador, agradecido, dinámico, capaz de interceptar los consejos y revertirlos a tu favor… esto es capital para analizar a potenciales empleados dentro de las dinámicas de grupo.

Como sucede en tantos y tantos entornos educativos o laborales, desde la guardería hasta los proyectos universitarios, la “voz cantante” no tardará en salir, los líderes natos no tardarán en acaparar atención, al menos desde un punto de vista organizativo. Los profesionales de Apple comprobarán, a través de esta prueba, qué tipo de persona encaja mejor con el rol que buscan. Al fin y al cabo, vas a trabajar en equipo durante la mayor parte del tiempo.

Tercera prueba: la evolución social de la entrevista

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¿Alguna vez has salido de una entrevista de trabajo sintiendo que lo has clavado pero nadie te ha llamado después? O al revés: crees que no has dado una, pero el puesto es tuyo. Una entrevista es más que la suma de sus cuestiones, de los “aciertos” o “errores” individuales. Tengamos en cuenta lo que hay entre líneas.

Los profesionales de Apple ya conocen tus fortalezas y debilidades a partir de las primeras preguntas para romper el hielo y la entrevista grupal: ahora es momento de profundizar. Y es en este momento donde el entrevistador compara a unos y otros para que el entrevistado también exponga su actitud ante la competencia. ¿Se muestra colaborador, aprovecha lo mejor de otras ideas ajenas o prefiere discriminar todo lo que venga “de fuera”?

Querer sobresalir a veces nos lleva a tropezar con nosotros mismos. Pero entrar a formar parte de un gigante como Apple significa entrar a formar parte de una gran familia, un entorno empresarial en el que, como una pieza de puzle, no se trata tanto de cubrir un hueco como de encajar respecto a los demás.

Esta mentalidad de unión positiva es necesaria para medrar junto al equipo y no a pesar del equipo. Y con estas herramientas, los especialistas de Apple no tardan en localizar al candidato idóneo.

Foto original de portada | Arild Finne Nybø

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