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¿Aplicaciones portátiles en un Mac?

¿Aplicaciones portátiles en un Mac?
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De cuando en cuando leo en esos mundos de Internet determinadas aplicaciones que corren en un pendrive, de forma que podamos tener nuestro correo, bookmarks, cuenta de Skype, etc. siempre con nosotros. La verdad es que si tenemos acceso a algun ordenador que no sea el nuestro y queremos asegurar la privacidad de nuestros datos es una buena idea.

Lo que pasa es que los usuarios de Mac tenemos una ventaja añadida, y es que podemos llevarnos todas nuestras aplicaciones a cuestas y todos nuestros archivos, a poco grande que sea el disco portátil o pendrive que tengamos.

Una de las grandes ventajas de Mac y, por extensión, Mac OS X frente a un PC con Windows es la estandarización del hardware. Esto hace posible arrancar cualquier Mac con cualquier instalación en disco, cosa que no ocurre con un PC. Si tenemos un disco duro en un PC con Windows, y nos lo llevamos a otro PC de distinto modelo (en cuanto las características de la placa madre sean distintas) las posibilidades de que no arranque Windows son del 99% (dejo un uno por ciento por aquello de las coincidencias). Sin embargo, si habéis instalado alguna vez Mac OS X en un disco externo, habréis podido arrancar el Mac desde ese disco externo. Y no solo eso, sino que si enchufáis ese disco externo en cualquier otro Mac, éste arrancará sin problemas desde ese disco como disco de inicio.

A partir de la actualización 10.4.3 de Mac OS X es posible arrancar cualquier Mac desde un disco USB. Desde mucho antes ya era posible arrancar si el disco tiene una interfaz firewire. Teniendo en cuenta que los requisitos de instalación de Mac OS X son de 3 gigas, si tenemos un pendrive o disco portátil con dicha capacidad (evidentemente si es más grande mejor) podremos llevarnos nuestro Mac a donde queramos. A partir de unos 70 euros podemos encontrar pendrives con 4 Gb de capacidad, y discos duros externos de unos 80 Gb o más por ese mismo precio. También podemos instalar Mac OS X en un iPod y arrancar desde el mismo.

A bote pronto se me ocurren dos opciones: Instalar Mac OS X desde cero y migrar nuestro usuario al nuevo disco utilizando el Asistente de Migración, o bien hacer una imagen del disco y volcarla al disco externo (evidentemente si el tamaño del disco de destino lo permite). Con arrancar desde ese disco e instalar las aplicaciones que queramos portar con nosotros, ya tenemos una movilidad que ya quisieran para sí los usuarios de Windows.

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