Jony Ive se “quemó” tras la muerte de Steve Jobs y acabó abandonando la compañía que ayudó a salvar

Jony Ive se “quemó” tras la muerte de Steve Jobs y acabó abandonando la compañía que ayudó a salvar
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Cuando en octubre de 2011 falleció Steve Jobs, Apple perdió mucho más que un CEO. Jony Ive no solo se quedó sin su "compañero espiritual", sino también a una persona que era esencial en su proceso creativo. Ahora, un nuevo libro titulado "Después de Steve: cómo Apple se convirtió en la compañía del billón de dólares y perdió su alma" nos cuenta los entresijos de la compañía y de cómo Ive sufrió su propia travesía en el desierto tras la muerte del genio.

Dejando el estudio de diseño en manos de los contables de Apple

El New York Times ha publicado el comienzo de este libro cuyo autor es Tripp Mickle. A lo largo de este relato, se cuentan varios episodios que se van acumulando en la mente de Ive y que colocan una nueva perspectiva a su marcha. Jony Ive abandonó Apple en junio de 2019 y creó su propia compañía llamada LoveFrom, desde la que colabora con Apple como consultor externo.

Pero el camino hasta ese desenlace no fue nada fácil. En el libro se cuenta cómo Ive y Jobs trabajaron juntos desde la vuelta de éste último a Apple. Y de cómo le convencieron para que no despidiese a todo el equipo de diseño de Apple para sustituirlo por una firma externa. Conoció a Ive en una visita al laboratorio e inmediatamente se reconocieron como personas con idénticas inquietudes.

After Steve: How Apple became a Trillion-Dollar Company and Lost Its Soul

La muerte de Jobs supuso un mazazo para Ive, a quien con frecuencia se le veía charlando con un compañero de trabajo en lo que parecían "sesiones interminables de terapia". Años después, Ive y Cook tuvieron un desacuerdo inicial con la presentación del Apple Watch. Era el primer gran producto tras la era de Steve Jobs y Jony Ive quería "una puesta en escena mucho más audaz" de la habitual.

Jony Ive Tim Cook

Para ello, utilizaron un auditorio de una universidad pública cercana a Cupertino. Y el responsable de diseño de Apple quería una carpa blanca donde los asistentes pudieran ver el nuevo Apple Watch en toda su gloria. El problema es que costaba 25 millones de dólares trasladar los árboles necesarios para hacer sitio al emplazamiento. El equipo de marketing se negaba, mientras que Ive empujó a Cook hasta conseguirlo, que cedió rápidamente. El episodio pareció una victoria del diseñador, pero después él mismo reconocería que se trató de una victoria pírrica.

Jony Ive quería que el Apple Watch fuese primero un producto de moda, pues era un aspecto clave en el primer wearable de la compañía

Con el tiempo, "sus penas se agravaron". Ive se lamentaba de la burocracia corporativa, el ascenso de líderes operativos y el foco de la compañía en servicios en vez de productos. Lo cierto es que Steve Jobs se encargaba de muchas de las cosas que posteriormente recayeron sobre los hombros de Ive. Siendo una persona con un enfoque artístico, la gestión del día a día acababa pasando factura.

Apple intentó mitigar esta situación promocionando a Jony Ive a CDO, así como a dos de sus lugartenientes, que se encargarían más de la operativa diaria. Sin embargo, la responsabilidad y el foco público seguían estando ahí. En el extracto del libro se asegura que al marcharse de Apple, Jony Ive dejó vía libre a las personas sistemáticas cuyas acciones están regidas más por el hemisferio izquierdo del cerebro. En contraposición al derecho, del que se dice son más dados a trabajos artísticos y creativos.

Desde hace varios años, Jony trabaja en su propia empresa llamada LoveFrom, junto a su amigo Marc Newson, responsable de varios diseños espectaculares. Ambos han colaborado en el pasado. De hecho, Newson fue contratado por Apple en 2014 y la huella de su reloj Ikepod pudo verse en el Apple Watch. Ahora, Ive está libre de burocracias, politiqueo y presiones del público para poder crear a su propio ritmo.

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