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iPad Pro como herramienta de trabajo: ventajas e inconvenientes (y cómo solucionarlos)
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iPad Pro como herramienta de trabajo: ventajas e inconvenientes (y cómo solucionarlos)

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"Teniendo un iPad Pro... ¿Para qué necesitas un ordenador?", Tim Cook mantiene el semblante invariable, pero dispara sin piedad a la hora de marcar los límites de sus productos en el mercado. En el caso del iPad Pro, estos límites están tan elevados que según las palabras del CEO, casi ni existen. Yo le creí, en parte porque ya llevaba bastante tiempo empleando el iPad como 'portátil'. Pero la apuesta era elevada: prescindir por completo del ordenador y emplear únicamente un iPad Pro, y lo hice.

Han sido meses de uso intensivo del equipo sin ningún tipo de ordenador de respaldo, y utilizándolo el 90% de su tiempo para el trabajo. Un recorrido en el que claramente ha habido muchas más luces que sombras, pero las últimas también existen y conviene tenerlas en cuenta antes de decidirse en un desembolso de esta cuantía ¿Merece la pena dar el salto? La respuesta corta es sí, sin dudarlo, siempre y cuando las limitaciones del dispositivo no supongan un obstáculo para el desempeño de nuestro trabajo.

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Sí, es un iPad gigante ¿y qué hay de malo?

No vamos a andar con rodeos: el iPad Pro no deja de ser un iPad descomunal, pero un iPad a fin de cuentas, y con todas sus consecuencias. El lanzamiento del primer modelo fue recibido con sorna por una parte de críticos que lo calificaban como un iPod gigante, y la historia se repite, y posiblemente también el desenlace: es un dispositivo movido por una plataforma móvil, lo que le otorga una velocidad de uso sin comparación en el mundo de los ordenadores, pero también las limitaciones propias de iOS.

Sin embargo y con la perspectiva del tiempo, he podido conocer los límites del equipo empleándolo a fondo de sol a sol. Conviene recordar que por mi trabajo, empleo sobre todo hojas de cálculo, editores de texto y software para presentaciones (Prezi o Keynote). Realmente, en el día a día no encuentro muchas limitaciones a nivel de software, pero es cierto que el equipo tiene sus limitaciones.

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Los puntos débiles y cómo solucionarlos

  • El iPad Pro es un extraño en un mundo de ordenadores, y es que todo su entorno está preparado para los PC o Mac, y salvando las distancias, equivaldría a un conducir un Model S por las carreteras de España, sin apenas SuperChargers. Es un adelantado a su tiempo y hay muchas aplicaciones y páginas web que entienden que este equipo es un dispositivo móvil, cuando en realidad, no lo es (al menos en espíritu). ¿Dónde está el inconveniente? En que al final te puedes ver atrapado en un callejón sin salida cuando quieres hacer algunas tareas como una modificación en Prezi, o algo tan simple como subir la foto de perfil a Asana. Estas situaciones te hacen caer a plomo del espejismo y te obligarían a recurrir a un ordenador, de no ser por los atajos con los que solucionar el problema.

    Nuestra solución: Por fortuna, en casi todos los casos se puede solucionar este inconveniente 'engañando' a la web o servicio haciéndole creer que accedes desde un ordenador. En mi caso, Chrome es el navegador que mejor ha resuelto esta papeleta: basta con solicitar en el menú superior derecho el acceso como escritorio, y mano de santo.

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  • La ausencia de ratón puede resultar problemática en algunas situaciones, como a la hora de efectuar presentaciones o trabajando con las hojas de cálculo. En realidad, en la mayoría de las ocasiones se trata de una cuestión de hábitos y con el paso de los días no se llega a echar en falta este periférico. Bien pensado, tocar directamente la pantalla puede incluso ser más rápido que desplazar el cursor por la misma.

    Nuestra solución: es cierto que en algunas situaciones, como en el trabajo en celdas de las hojas de cálculo, no hay un atajo directo que supla al ratón y te verás en muchas ocasiones apuntando con el dedo en la celda en cuestión para modificarla. En estas situaciones, lo ideal es emplear el Smart Keyboard para desplazarse por la hoja. En el caso de las presentaciones, lo ideal es emplear aplicaciones remotas en el iPhone con las que gestionar el pase de diapositivas (tanto Prezi como Keynote lo permiten).

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  • No hay estructura de directorios, como bien sabes, en iOS, con lo que la gestión de los documentos adjuntos puede resultar un poco complicada inicialmente viniendo de un PC o Mac, pero por fortuna, y ahora más que nunca, podemos decir lo de 'there's an app for that'.

    Nuestra solución: empezar a dominar el arte de las extensiones y aprender a sacar el máximo provecho de ellas. Una buena opción puede ser emplear aplicaciones multifuncionales que sustituyan a la gestión de documentos, en especial para los PDF, como por ejemplo Documents, y trasladar ahí los adjuntos con los que queramos trabajar. En cuanto al almacenamiento de archivos, la mejor alternativa es exportarlos directamente desde la extensión a iCloud, Dropbox o semejantes.

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  • A vueltas con la multitarea: si bien es cierto que el iPad Pro es capaz de trabajar en dos ventanas de forma paralela gracias a Split View, la realidad es que su implementación sigue dependiendo de los desarrolladores, que todavía son perezosos a la hora de adaptar las versiones, o cuando lo hacen, pueden no ir tan finas como las nativas. Si la pantalla partida funciona bien con las aplicaciones que utilicemos, perfecto, pero ¿y si no?

Nuestra solución: Una vez más llega el Smart Keyboard al rescate (o de hecho, cualquier teclado físico) con el siempre socorrido COMMAND+TAB que nos solucionará el problema de trabajar con varias aplicaciones de golpe. De acuerdo, no es multitarea real, pero iOS va tan rápido en este equipo que el cambio de app sucede delante de nuestros ojos de manera instantánea, y desde luego, mucho más rápido que en cualquier ordenador.

En Applesfera | Todo sobre el iPad Pro

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