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El sutil pero ventajoso cambio de estrategia de Apple con las resoluciones de sus pantallas
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El sutil pero ventajoso cambio de estrategia de Apple con las resoluciones de sus pantallas

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Después de dejar de vender la Thunderbolt Cinema Display y pasar a ofrecer alternativas recomendadas de LG, Apple ha vuelto al mercado de las pantallas. ¡Y cómo! Su única oferta es la Pro Display XDR con resoluciones 6K y un precio de salida de 5.000 dólares. No cabe debate: es un monitor para los profesionales más exigentes.

¿Qué queda pues para el público general? ¿Qué pantallas es la que nos sigue vendiendo Apple para que los usuarios que así lo quieran puedan tener pantallas adicionales o simplemente una buena pantalla para su Mac mini? La respuesta siguen siendo las LG UltraFine, pero de un modo que indica que ha habido un cambio de estrategia en Cupertino.

Ese cambio llegó por sorpresa cuando primero el modelo de 21 pulgadas de esas LG UltraFine dejó de venderse y luego fue sustituido por un nuevo modelo de 23,7 pulgadas... que tenía menos resolución y se vendía al mismo precio. ¿Por qué esta decisión? Miremos un poco de historia.

De 1 a 4 píxeles en exactamente el mismo espacio y la misma resolución

Cuando Apple empezó a usar las resoluciones retina en el iPhone 4, Steve Jobs explicó la estrategia de forma simple: ahí donde antes había un píxel, ahora habrá cuatro. Mismo tamaño de pantalla, misma resolución efectiva, pero con una densidad de píxeles mayor para que todo pareciese "impreso" en un papel de calidad. Algo así como una "escala 2:1" en nuestras resoluciones.

Más tarde Apple utilizó las mismas matemáticas en los Mac, empezando con el MacBook Pro. Cogieron la pantalla de 15 pulgadas del MacBook Pro, y ahí donde antes cabía un píxel de repente metieron 4. Mismo tamaño, misma resolución efectiva. Escala 2:1. El efecto fue asombroso, y a día de hoy también lo tenemos aplicado en los iMac de 21,5 y 27 pulgadas.

Y basándose en esa simple multiplicación por 4, Apple encargó a LG la fabricación de lo equivalente al iMac en forma de pantallas externas. Y de ahí salieron los modelos de 21,5 y 27 pulgadas de las UltraFine, cuyas ventas han existido pero no deben haber sido demasiado altas.

El problema de esos monitores era (y es) la competencia: sólo había que sacrificar esa resolución retina para disfrutar de monitores más grandes e incluso ultrapanorámicos, con más funciones (puertos Thunderbolt) o como mínimo mucho más baratos. Muy poca gente optaba por un monitor de 21,5 pulgadas externo de más de 600 euros cuando te encontrabas pantallas con la misma resolución efectiva y algo más grandes por menos de 200 euros. El precio era demasiado convincente y la alta calidad de los UltraFine no era suficiente para evitarlo.

La UltraFine de 23,7 pulgadas introduce una resolución más flexible, que no te "obliga" a tener una definición concreta para disfrutar del efecto "retina" justo como quiere Apple

Así que la "multiplicación por 4" se dejó correr, y Apple decidió dar otro paso en el que cedía y asumía que competir con otras pantallas para el público general implicaba no ser tan estricto con las resoluciones retina. Así, la UltraFine de 23,7 pulgadas introduce una resolución más flexible, que no te "obliga" a tener una definición concreta para disfrutar del efecto "retina" justo como quiere Apple. Este nuevo monitor es 4K y puedes configurarlo como prefieras, usando el efecto retina o teniendo un gran espacio de trabajo si usamos la escala 1:1 de los píxeles. O algo intermedio, a tu medida.

Eso es algo que no vamos a ver en las pantallas de los Mac portátiles ni los iMac, desde luego. Apple las seguirá adaptando a resoluciones muy concretas. Sin embargo, para los monitores externos que podemos usar en todos esos Mac, empezamos a ver cómo las resoluciones y tamaños de pantalla empiezan a ser más flexibles. Eso mejora el precio de los monitores, y permite que Apple pueda competir en mejores condiciones con otros fabricantes.

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