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Dos años con los AirPods: un bloque para la construcción de un futuro sin el iPhone
AirPods

Dos años con los AirPods: un bloque para la construcción de un futuro sin el iPhone

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Hoy se cumplen dos años desde que los AirPods comenzaron a llegar a los primeros usuarios. Su lanzamiento inicial fue pospuesto varias semanas, hasta que Apple abrió su venta el día 13 de diciembre de 2016. La alta demanda inicial empujó las entregas a finales de enero de 2017, aunque numerosos usuarios acabaron recibiéndolos mucho antes. Este fue mi caso y desde que los recibí siempre los he llevado conmigo.

En estos dos años se ha convertido en uno de mis productos favoritos. De los mejores que Apple ha hecho en los últimos años. Con el paso del tiempo y de su uso, me ha quedado claro que los AirPods son un bloque esencial en un futuro en el que el iPhone pasa a un segundo plano.

Tecnología en estado puro al servicio del usuario

auriculares AirPods

Cada AirPod cuenta con seis sensores diferentes: dos micrófonos, dos sensores ópticos, un acelerómetro que detecta movimiento y otro acelerómetro que detecta cuando estamos hablando. Todo ello encerrado en un cuerpo de plástico y metal cuya batería integrada da una autonomía de audio de cinco horas, dos en escucha, y que pesa tan solo cuatro gramos.

Su estuche no es menos impresionante. Guarda en su interior a los auriculares, sujetos mediante imanes y proporciona otras 24 horas más de autonomía total con un peso de 38 gramos (46 gramos en total). Sus dimensiones son tan pequeñas que podría confundirse con el típico estuche de seda dental. De hecho, ya hubo quienes lo vestían con una pegatina.

Pero la verdadera estrella de los AirPods no es la tecnología. Ni tampoco el chip W1 encargado de gestionar las conexiones inalámbricas. Es lo que se consigue con todo ello. Una experiencia donde el usuario no debe preocuparse por sincronizaciones ni enlaces, porque siempre están listos para recibir audio. Con una autonomía enorme para su tamaño, suficiente para el más largo de los viajes en avión.

Una primera generación que da en el blanco

AirPods iPhone

Los AirPods son la primera generación del futuro inalámbrico ideado por Apple. Tal vez por eso y por tratarse de un accesorio con usos muy concretos, la compañía ha acertado de lleno desde el primer momento. Para mí, se ha convertido en algo que siempre tengo que llevar encima. Su reducido tamaño me permite introducirlo en el mini-bolsillo que tienen todos los pantalones sin que me dé cuenta.

Los AirPods tienen montones de usos, que incluye la conectividad con todos los productos de Apple así como de competidores como Android. Pero sin duda donde más brillan es en el uso fuera de casa. En el metro, mientras paseas al perro o vas al gimnasio. No son usos que no se puedan hacer con otros auriculares. Pero aquí la clave está en el cómo. La ausencia total de cables, lo que se denomina como true-wireless, hace que no cueste nada ponértelos sin importar la situación.

Ahora a las puertas del invierno es más aparatoso ponerse unos auriculares con cable. El abrigo, jersey y bufanda molestan, pero al no tener cables ya no suponen un obstáculo. Escuchas música o podcasts en el gimnasio ya no es incompatible con moverte mucho y que se enrede el cable. Tampoco hay que pensárselo demasiado si estamos en la cola del supermercado o en un trayecto corto de autobús.

Disponer de una forma de escuchar audio sin apenas esfuerzo aumenta el consumo de contenido audiovisual fuera de casa

Los AirPods han aumentado mi consumo de audio de todo tipo cuando estoy fuera de casa, un objetivo que creo que Apple aspiraba a alcanzar. Situaciones en las que no es tan cómodo utilizar unos auriculares con cable o incluso alternativas de otras marcas. La facilidad de conexión y la inmediatez son claves para este incremento en el uso.

Esta primera generación da en el blanco en muchas cosas. Aunque haya margen de mejora en cuanto a sonido, resistencia a sudor y lluvia, encaje en más formas de oídos, nuevos sensores y tal vez un control táctil del volumen. Cosas que ya se barajan en una segunda generación.

Un futuro de 'wearables' de Apple

Apple Watch AirPods

Hasta septiembre de este año, mi uso de los AirPods ha estado unido al iPhone de forma casi inseparable. Desde entonces, el Apple Watch Series 4 con conexión celular ha cambiado mis costumbres de una forma interesante. "No sin mi iPhone" son las cuatro palabras que mejor definen ese periodo hasta hace tres meses, donde no podía salir de casa sin mi terminal.

Sin importar que fuera para bajar la basura y que eso me llevase tan sólo unos minutos. Tenía que llevar el iPhone encima porque, ¿quién sabe si en los 180 segundos que tardo recibiría una notificación importante? ¿Y si se me olvidan las llaves en casa y no hay nadie para abrirme? ¿Y si justo es el momento en que llama el repartidor a mi móvil para entregar ese paquete que llevo días esperando? Situaciones poco probables pero que provocan cierta inseguridad que se soluciona llevando siempre el iPhone encima. Fear of missing out o miedo a perderse cosas, que dicen en inglés

Los AirPods son una pieza fundamental del futuro de Apple más allá del iPhone

Eso ha cambiado. Siempre llevo mi Apple Watch encima. Y mis AirPods también. Son las dos piezas de tecnología sin las que jamás salgo de casa. Y lo mejor de todo es que no tengo ni que pensarlo porque sé que están ahí. Con estos dos accesorios puedo irme de casa con la tranquilidad de que podré seguir haciendo lo más importante gracias a la conexión 4G del Series 4.

No es difícil imaginar un futuro cercano en el que ambos wearables sean una alternativa (no sustituto) al iPhone en diversas situaciones. Uno en el que el Apple Watch no necesite del iPhone para nada, los AirPods sean más avanzados y ambos se integren con unas gafas inteligentes de la compañía. Para entonces la era Post-iPhone, donde el terminal pasa a un segundo plano frente a los wearables estará funcionando a toda máquina.

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