Apple lleva años apoyándose en Broadcom para resolver una de las partes menos vistosas pero más importantes de un iPhone: la conectividad. Cada vez que el móvil se conecta a una red Wi-Fi, empareja unos AirPods por Bluetooth o mantiene la llamada sin cortes en un ascensor, hay chip de Broadcom haciendo ese trabajo. Y esa relación se remonta a mucho antes de que el término "aranceles" formara parte del vocabulario habitual de Apple.
Lo que hasta ahora era un acuerdo de suministro se acaba de convertir en algo bastante más grande. Apple ha confirmado una inversión que superará los 30.000 millones de dólares con Broadcom, extendiendo su colaboración hasta 2031 y comprometiéndose a fabricar más de 15.000 millones de chips en territorio estadounidense. El resultado, cuando llegue a nuestras manos, será un iPhone con un Wi-Fi y un Bluetooth más rápidos y eficientes.
Entrada a la planta de Broadcom en Fort Collins, Colorado
En marcha 15.000 millones de chips
El grueso del acuerdo se traduce en componentes de radiofrecuencia diseñados a medida para Apple. La clase de piezas que que determinan si tu iPhone mantiene la señal Wi-Fi en una esquina de casa donde antes la perdía. Broadcom fabricará chips de conectividad WiFi y Bluetooth, además de otros semiconductores de red que ya están presentes en buena parte del catálogo de Apple. Desde el iPhone hasta el Mac y el Apple Watch.
La cifra de 15.000 millones de chips da una idea de la escala del compromiso. La parte más importante del anuncio es la ampliación de la planta de Broadcom en Fort Collins, Colorado. Apple invertirá 1.500 millones de dólares para modernizar y hacer crecer las instalaciones.
Planta de Broadcom en Fort Collins, Colorado
Ahí es donde se producirán los filtros FBAR, unos componentes de radiofrecuencia avanzados que ayudan a separar y limpiar las señales inalámbricas para que el chip Wi-Fi funcione con menos interferencias y menos consumo.
El mayor cheque que se ha firmado
Broadcom entra así en el "American Manufacturing Program" con el compromiso más alto que Apple ha firmado con un solo socio desde que lanzó esta iniciativa el año pasado. El AMP nació con la idea de acercar parte de la cadena de suministro de Apple a territorio estadounidense, y hasta ahora había servido para anunciar acuerdos con proveedores como Corning o Samsung. Pero ninguno había alcanzado este nivel.
Son 600.000 millones de dólares lo Apple prometió invertir en la economía estadounidense a lo largo de cuatro años. Todo tras poner Donald Trump el mundo patas arriba el año pasado con el tema de los aranceles.
La cifra de 30.000 millones convierte este acuerdo en el más grande del programa hasta la fecha, y sitúa a Broadcom como uno de los socios industriales más importantes que tiene Apple dentro de Estados Unidos.
Tim Cook, agradecido con quien manda
El actual CEO de Apple hasta el uno de septiembre, acompañó el anuncio con una declaración que mezcla el orgullo industrial y cortesía política.
Apple y Broadcom tienen una larga historia juntos, y esta nueva fase de nuestra asociación acelera aún más nuestro compromiso con la fabricación y la innovación estadounidenses.
La frase que cierra su declaración es la que más llama la atención:
Estamos agradecidos al presidente y su administración por apoyar proyectos importantes como este.
El acuerdo con Broadcom se extenderá hasta 2031, así que sus efectos sobre el WiFi y el Bluetooth del iPhone se irán notando de forma progresiva a lo largo de varias generaciones, no de golpe en el próximo modelo.
Trump se sale con la suya, otra vez. Lleva años apretando para que Apple fabrique en casa. Esta vez al menos también nos toca algo a nosotros: WiFi más rápido, batería que aguanta un poco más. No está mal para ser, en el fondo, una decisión política.
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