Un gatito de siete meses con AirTag consiguió quitárselo y se perdió. Nos recuerda por qué no es un localizador de mascotas
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Un gatito de siete meses con AirTag consiguió quitárselo y se perdió. Nos recuerda por qué no es un localizador de mascotas

Las historias relativas a los AirTag como localizados de objetos y mascotas perdidas siguen sorprendiéndonos. La que nos ocupa es de lo más curiosa, sí, pero con un final feliz para el gatito que la protagoniza, afortunadamente.

"AirCat" el gatito aventurero

El usuario helenkellerlives publicaba en Reddit hace unos días que su gatito de siete meses se había perdido. El animal llevaba un collar con un AirTag incorporado justamente por su costumbre de dar largos paseos por el vecindario.

A pesar de que el jardín está vallado, el intrépido gatito salía por la puerta del perro y saltaba la valla. Nunca se alejaba demasiado, ni tardaba demasiado en volver, pero ese domingo en concreto los propietarios vieron que, tras alejarse de la casa a primeras horas de la mañana (hazaña captada por el timbre con cámara HomeKit del domicilio), el gatito no había regresado para desayunar.

Varias horas más tarde, a las 9:34 de la mañana, el AirTag de nuestro protagonista dio una señal a unas tres manzanas de la casa. Como media hora después el gatito no había vuelto, su propietario fue a ver la zona. Descorazonadora debió de ser la imagen del collar y el AirTag tirados en medio de la acera.

El propietario no puedo hacer mucho más que preguntar al vecino de enfrente del lugar si había visto algo o si su cámara había registrado algo, por lo que tuvo que armarse de paciencia y esperar. Afortunadamente, unos días después, un vecino llamó a razón de uno de los carteles que el propietario había colgado.

El AirTag no se recomienda para seguir mascotas, aunque es mejor que nada, claramente

Interior

El gatito estaba de vuelta al hogar, tremendamente hambriento además. Era realmente difícil que se quitara el collar, pero este estaba diseñado justamente para que, en el caso de que el animal quedara atrapado por el collar, un tirón fuerte pudiera soltarlo. Algo así debió de pasar al gatito protagonista —al que quizá me puedo tomar la licencia de nombrar AirCat—, pues su collar y AirTag quedaron detrás de él.

Historias como estas nos recuerdan que el AirTag no es un dispositivo pensado para seguir mascotas. El motivo de ello es que entre una localización y otra el animal puede haber cambiado de ubicación bastante rápido, por lo que seguirle para localizarlo puede ser realmente complicado. Cierto es que, ante la duda, es mejor colocar un AirTag en el collar que nada de nada, pero eso sin perder de vista el hecho de que se trata más de un recurso de backup, que de un sistema de localización.

Por suerte la historia que nos ocupa hoy —o la del perrito perdido, también con un AirTag, de hace unos días— tuvieron un final feliz. Sí, quizá el AirTag no tuvo mucho más que ver que apuntar a los propietarios del gatito en la dirección correcta para colgar sus carteles, pero, toda ayuda es siempre bienvenida.

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