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La vida útil real: cómo determinar cuando la renovación de un dispositivo de Apple pasa de ser capricho a necesidad
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La vida útil real: cómo determinar cuando la renovación de un dispositivo de Apple pasa de ser capricho a necesidad

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Llega un momento en el que lo decides. Por alguna razón o algo que te ha ocurrido, concluyes que ha llegado la hora de renovar tu dispositivo o accesorio de Apple, sea el que sea. No es una decisión que se tome demasiado a la ligera: suele implicar un gasto considerable.

El precio del iPhone X ha avivado ese debate, haciendo que muchos se planteen si realmente es necesario comprar lo mejor de lo mejor o conformarse con generaciones anteriores. Eduardo Archanco ya ha hablado de cómo un iPhone 6s todavía puede dar mucha lucha, por ejemplo. Pero hay otro factor importante antes de la compra: ¿cuándo podemos decir que realmente necesitamos cambiar un dispositivo de Apple?

La seguridad (y no el rendimiento) es lo más importante

No voy a centrarme en qué dispositivo comprar al renovar (eso depende sin duda de nuestras necesidades), sino en el momento en el que tomas esa decisión. Al hablar con muchos usuarios generales veo muchos argumentos para el cambio, y cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes. Aunque siempre, desde luego, respetando la decisión de todo el mundo ya que no vamos a meternos a decidir cómo cada uno tiene que gastarse su dinero.

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Hablemos de los iPhone, ya que es el producto más vendido de Apple en estos momentos. A nivel de hardware, queda claro que es buena idea renovarlo cuando éste se avería y consideramos el precio de la reparación demasiado caro y cercano al precio de un terminal nuevo. ¿Pero y a nivel de software? Aquí entran varios factores en juego:

  • Por seguridad, habría que considerar renovar el terminal cuando éste ya no sea capaz de ejecutar la versión más reciente de iOS.
  • Por necesidad, también se puede hablar de renovación cuando algunas de las funciones de iOS ya no puedan ejecutarse en el terminal por puras limitaciones de hardware.
  • También podríamos considerar necesidad de cambio cuando el rendimiento del dispositivo sea tan pobre que afecte a nuestro día a día.
  • Ahora más que nunca: si lo que da problemas es la batería, es muy preferible cambiar esa batería antes que el terminal completo. Renovar el iPhone por un mal rendimiento de la batería del que tenemos es probablemente la excusa más utilizada para autoconvencerse de que realmente necesitamos el cambio.

En el caso del iPhone, muchos aficionados hablan de la no escrita "regla de los dos años". Es decir, renovar el teléfono cada dos años es la mejor forma de disfrutar del iPhone como producto. Hay quien lo renueva cada año por pura afición, y en contraste todavía veo a personas que se aferran a su iPhone 5 y lo defienden porque no necesitan nada más. Todas las opciones son correctas para cada persona. Curiosamente, el iPhone upgrade program sale rentable precisamente cuando haces números en base a renovar el teléfono cada dos años.

Los iPad suelen durar más años que los iPhone, y sustituir el disco duro mecánico de los Mac por un disco SSD les alarga la vida unos años más

Esto puede variar dependiendo de producto que abordemos: los iPad suelen durar mucho más que dos años en nuestros salones, y en base a mi experiencia son muchos los que invierten en cambiar el disco duro de sus Mac de 8 o 10 años de antigüedad para tener un SSD y así alargar más la vida del ordenador.

La regla de oro sigue siendo que todo depende de tus necesidades, aunque como pilar inquebrantable pondría la compatibilidad con los sistemas y servicios más recientes de Apple. Simplemente porque la compañía ya hace esfuerzos para que éstos se puedan usar en terminales relativamente antiguos, y porque usar versiones antiguas supone estar expuesto a agujeros de seguridad.

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