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La necesidad del iPhone XR y el capricho del iPhone XS
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La necesidad del iPhone XR y el capricho del iPhone XS

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En otros artículos ya lo he comentado: tras una década en la que pequé de adquirir demasiados dispositivos para mis necesidades, mi enfoque ha pasado en comprar lo justamente necesario y hacerlo durar todo lo posible. Creo haberlo conseguido con mi Apple Watch Series 0, exprimido durante tres años hasta que lo renueve por un Series 4 por necesitar compatibilidad con la última versión de watchOS. Sí, necesitar: para asesorar y ayudar a mis clientes debo conocer todos los rincones de los sistemas operativos más recientes de Apple.

Reflejemos eso ahora en el iPhone. También os expliqué cómo aproveché el programa de intercambio de baterías de Apple al máximo, reemplazando la de mi iPhone 7 con la intención de alargarle la vida un año más y alcanzar una longevidad de tres años por primera vez en los iPhone que he usado. El resultado no fue el esperado y la decisión ha sido la de renovar el iPhone igualmente, pero ahora la pregunta es: ¿qué modelo elegir?

El iPhone XR, la mejor base para todo el mundo

Si nos ceñimos a las necesidades puras y duras, la decisión es fácil: un iPhone XR. Cuenta con la misma potencia que los iPhone XS, refleja el diseño de los iPhone XS con una enorme pantalla de 6,1 pulgadas y además cuenta con más batería que los iPhone XS Max por no tener que mover tantos píxeles. Y por supuesto su precio, que en el caso de los 64 GB de almacenamiento llega a ser 300 euros más barato que el iPhone XS.

Ese último argumento también apoya el razonamiento de la renovación: si aún cambiando la batería del terminal termino renovándolo cada dos años, lo mejor es invertir la mínima cantidad de dinero posible en él. El iPhone XR se convierte en el terminal que adquiriría por pura necesidad profesional.

Ahora bien: ¿Habría motivos para pagar esos 300 euros de más y hacerse con el iPhone XS? El iPhone XR ya me hace entrar de lleno en el mundo de Face ID, los Animoji, los Memoji y el iOS que se utiliza sin botón Home (algo que también necesito adoptar a nivel profesional). Puede que los haya, aunque podemos entrar en más caprichos que necesidad.

El iPhone XS, el mejor capricho para los que no se pierden nada

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El mayor de esos motivos es probablemente que el iPhone se ha convertido en mi ordenador principal. El iPad se queda como dispositivo para unos usos muy específicos, y el Mac se queda como una mera herramienta de trabajo que sólo necesito por la agilidad que me da el usar un ratón frente a la pantalla táctil de los dispositivos iOS. Pero antes que todo eso, está el iPhone. Y nada mejor que coger el modelo insignia de ese iPhone.

Otro motivo: la cámara. En el iPhone XR tenemos una buena lente, de la que no dudo podría sacar fotografías excelentes. Pero comprar el iPhone XS implicaría también entrar por fin en el mundo de la doble lente y su zoom óptico, además de poder cambiar el desenfoque del fondo de una imagen de una forma que me dejó sin palabras cuando lo mostraron en la keynote.

La decisión, con casi total seguridad, es pues la de un iPhone XS. Nada del modelo Max (los argumentos para eso pueden caber en otro artículo), un XS con su pantalla de 5,8 pulgadas es más que suficiente. Puede que estrictamente tenga suficiente con el XR, pero como el iPhone se ha convertido en el centro de mi vida digital elegiré la calidad y prestaciones extra que me dará el XS.

En Applesfera | Por qué el iPhone XR no llegará hasta octubre a las tiendas

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