Forzar el reinicio del iPhone y apagar y volver a encenderlo: cuál es la diferencia crucial
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Forzar el reinicio del iPhone y apagar y volver a encenderlo: cuál es la diferencia crucial

Es de dominio público y roza casi el cliché que cuando un dispositivo informático no funciona como es debido uno de los primeros recursos es reiniciarlo. Esto también se aplica a los iPhone, con un detalle añadido: tenemos dos tipos de apagado, y luego reinicio, y solo recomendamos uno de ellos.

Apagado o reinicio forzado: el orden de los factores sí cambia el resultado

Hay dos, de hecho tres, formas de apagar un iPhone. La primera de ellas, la más conocida, es la de aguantar uno de los botones de volumen, siempre que estos respondan, y el botón lateral para, luego, deslizar en "Deslizar para apagar". La segunda, menos conocida, es acudir a la app Ajustes, entrar en General y tocar Apagar. La tercera requiere una combinación de los botones de volumen y el botón lateral, y consigue forzar el apagado y el reinicio.

Acto seguido, en los dos primeros casos, mantenemos presionado el botón lateral para encenderlo de nuevo. Entrando en detalles más técnicos, estos tres sistemas de apagado nos dan como resultado dos tipos de apagado (y consecuente reinicio): el reset, el apagado normal; y el hard reset o reinicio forzado, que solo usaremos cuando el iPhone no responde.

En un apagado normal lo que hacemos, ya sea mediante el botón en Ajustes o a través del menú para deslizar, es comunicar al sistema que vamos a apagarlo. Esto hace que este limpie cachés, haga limpieza de elementos temporales, detenga las operaciones del sistema de archivos, apague el sistema operativo en orden desde los servicios más periféricos hasta el kernel y corte la alimentación. Acto seguido, al encenderse, arranca en el orden habitual y queda operativo y a nuestra disposición.

En un hard reset, lo que podríamos traducir como un reinicio duro o forzado, el orden de los pasos es totalmente distinto. Un hard reset es aquel que conseguimos, en los iPhone con Face ID, presionando y soltando el botón de subir el volumen, luego presionando y soltando el botón de bajar el volumen y luego manteniendo presionado el botón lateral hasta que veamos la manzanita de Apple, todo en rápida sucesión. Aquí lo que hacemos es que, tras un corto temporizador de seguridad, el sistema corte la alimentación y se inicie de nuevo.

Un apagado súbito siempre ha de ser el último recurso

Tyler Lastovich E31and1pxuw Unsplash

Este corte súbito de la alimentación significa que los procesos que se estaban ejecutando interrumpen esta ejecución de forma desordenada e imprevista. Si bien este hard reset es el único recurso que tendremos cuando el iPhone no responde a nada más, debemos reservarlo exclusivamente para esas situaciones. Un apagado imprevisto puede generar fallos en el sistema, pues si la alimentación interrumpe una operación en medio, su estado queda, por una parte, por hacer y, por la otra, ya hecha o empezada, lo que puede crear corrupción en el sistema de archivos. Pudiendo incluso causar que el iPhone no encienda y se quede congelado en el logo de la manzana.

Cierto es que con el sistema APFS, el que gobierna el guardado de archivos en el iPhone, muchas operaciones de renombrado o eliminación, por ejemplo, son atómicas, es decir, indivisibles, pero otras partes del sistema se comportan diferente, por lo que cortar la alimentación de forma imprevista puede dar errores.

El resultado, además, es el mismo. Cierto es que en un reinicio forzado el vaciado de las cachés, por ejemplo, ocurre tras el inicio, pues se giran el orden de las operaciones, o que tras apagar el iPhone debemos encenderlo manualmente pero, como decimos, el resultado final es el mismo. Partiendo de esto, de que podemos borrar la caché del iPhone manualmente, y sabiendo que a ningún sistema informático le gustan los imprevistos, reservaremos la opción de forzar el reinicio cuando no tengamos más recursos.

Estas son, pues, las sutiles diferencias entre un apagado y un reinicio forzado. Diferencias que pueden pasar desapercibidas, pero que conviene que tengamos presentes en aquellas circunstancias en las que, por el motivo que sea, parece que el iPhone haya decidido cogerse vacaciones.

Imagen | Tyler Lastovich

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