Cinco años de perspectiva en la WWDC: Conectando los puntos

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No se pueden conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo — tu instinto, el destino, la vida, el karma — lo que sea. Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.

Steve Jobs (Standford, 2005)

Las WWDC de Apple son un hito importante dentro del camino anual de Apple. Marcan un punto de control para los desarrolladores, pero sobre todo buscan transmitir al usuario final el trabajo que se ha venido haciendo en los últimos meses dentro de la compañía.

Apple ya no es una empresa que costumbres fijas. Al menos no todas, con la renuncia a asistir a las clásicas Macworld al principio de cada año, implícitamente nos decía que habría una presentación cuando fuera el momento, cuando fuera necesario. No querían tensiones que forzaran el proceso de desarrollo de sus productos, y nosotros no queríamos keynotes vacías. Parecía un buen trato, y apartando el peso de la nostalgia, lo acabamos aceptando.

Ahora tenemos alguna presentación recurrente una vez al año, como las de principios de Septiembre, donde Apple se pone al día con sus gadgets musicales. El resto, nacen cuando tienen que hacerlo. La compañía trabaja y el fin del proceso es la presentación. Con la WWDC nunca ha pasado eso. Y por eso es importante.

Las WWDC siempre son el comienzo de algo

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Una keynote en la WWDC nunca ha sido el fin de un proceso. Los productos, servicios y anuncios que se hacen en ella no cierran, ni mucho menos, un ciclo. No son un epílogo de un libro, sino más bien el prólogo del siguiente.

También son una herramienta: Son las definiciones de lo qué hacer, y de lo que no hacer. Son los cambios de rumbo, de la explicación de los golpes de timón que alguna vez nos hemos encontrado, es el momento de las explicaciones y de los planes.

Y tienen a la audiencia perfecta: La gente implicada en el desarrollo de su plataforma, sentada en la misma sala, y a todos nosotros escuchando al otro lado de la pantalla. Ahí se definen los métodos de trabajo, se anticipan sus usos y se calculan sus consecuencias. Pero todo, absolutamente todo, incluso los planes más excéntricos, tienen un objetivo: Conectar los puntos.

Cinco años encajando las piezas

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Podríamos remontarnos al principio de las WWDC, hace 16 años, pero no será necesario irnos tan lejos. Los últimos cinco años han sido los más importantes para la compañía, y un claro ejemplo del camino y el espíritu de las WWDC: No sólo se trata de navegar en una dirección, también de corregir el rumbo.

La WWDC de 2006 cerró un anuncio del año anterior: El cambio de procesadores PowerPC a Intel. Aquello fue una de las noticias más escandalosas, valientes y arrogantes del mundo de la tecnología. Apple le decía al mundo que no podía seguir fabricando buenos productos con los procesadores de IBM y a su vez, lanzaba el órdago de crear máquinas made in Apple con la tecnología que ya contaba el resto de PC’s.

En esta presentación de 2006, Apple nos presentaba el Mac Pro, la máquina que heredaba el alma del amado PowerMac, pero con otro cuerpo. Nos enseñó Leopard, el último Mac OS X que funcionaría con PPC, y comenzó a anticiparnos el futuro que tenemos ahora.

El año 2007 fue un año con altibajos. A todos nos sentó como un jarro de agua fría que Leopard se retrasara hasta Octubre, debido al inmenso Big Bang que produjo la salida del iPhone. También nos decía que para programar aplicaciones para iPhone sólo podríamos hacerlo basadas en tecnologías web, nada de aplicaciones nativas. Es fue lo que nos dijeron, a los desarrolladores y a nosotros.

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Sólo un año después, en la WWDC2008, Apple escuchó, analizó y rectificó sus propias palabras: No sólo habría aplicaciones nativas para iPhone, sino que ese mismo año presentaron las herramientas de desarrollo para poder hacerlas. Fue el año de la salida de la App Store, del nacimiento de MobileMe (que el lunes, probablemente, veamos morir – de nuevo -). La primera vez, por cierto, que Apple vendía todas las entradas para un WWDC, en su historia: El interés, y el conocimiento del tremendo impacto y punto de encuentro de estas conferencias había calado hondo.

En la siguiente WWDC, vimos un nuevo iPhone OS más maduro en su tercera iteración, presentado varios meses antes a los desarrolladores y nos hablaron de la inminente salida de Snow Leopard, el sistema operativo que venía a potenciar lo que ya conocíamos. También se presentaron los nuevos MacBooks Pro de 13”, actualizaciones del resto de la gama… Y un fantástico iPhone 3GS, que mejoraba el modelo presentado el año anterior con mucha más potencia de proceso. La apuesta por iPhone OS estaba clara.

El año pasado, fue la conferencia de las consecuencias. El Mac OS X para dispositivos móviles, el anteriormente conocido como iPhone OS, ahora se llamaba iOS y eso empezaba a conferirle un carácter propio, que la compañía diferenciaba y que nos decía que el proceso de maduración de ambos sistemas iba por caminos distintos.

El iPhone 4 presentado hace apenas un año puso encima de la mesa un hardware potente y el sistema operativo comenzaba a incorporar (quizás se había hecho demasiado de rogar) características que otros sistemas ya tenían. El iPad llevaba pocos meses en el mercado, pero el rotundo éxito del tablet de Apple hizo que la WWDC se convirtiera en un evento prácticamente centrado en iOS.

Y así llegamos al WWDC2011.

WWDC2011, la intersección

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Todos los interesados por el mundo Apple venimos años especulando sobre qué dirección tomará la compañía con todo lo aprendido en iOS y Mac OS X. Sobre qué tipo de retroalimentación experimentarán ambos sistemas operativos, pero sobre todo, entendemos la importancia de un software que ha destronado a la carrera de hardware de otras épocas.

El nuevo iOS 5 será el sistema operativo móvil que por primera vez mire a Mac OS X no como un complemento, sino como una extensión de si mismo. Estoy convencido que Apple ha entendido que uno de los mayores problemas de ambos sistemas es que apenas aprovechan las ventajas el uno del otro, al 100%. Y desde luego, anuncios como iCloud y su posible conexión en la nube, abre un mundo de posibilidades.

Pero llegamos a Mac OS X Lion. Esa nueva iteración de algo que nos es familiar, conocido y predecible. Posiblemente deje de serlo: Si Apple ha aprendido bien la lección, veremos un nuevo sistema de escritorio con buenas ideas de iOS, pero sobre todo, que nos refresque la idea que todos tenemos de un sistema de escritorio cuya “mitad” llevamos hoy todos en el bolsillo con iOS.

Mac OS X y iOS deben dejar de ser dos sistemas operativos para convertirse en algo global. En una herramienta, un paisaje desde el que miramos a través de distintas ventanas, un instrumento con el que conectar los puntos que, hasta ahora, sólo eran buenas ideas inconexas. Un nuevo punto de partida emocionante.

Ese podría ser un buen prólogo del libro de aventuras que comenzaremos a leer el lunes.

Imágenes | Lonely Blogger, Up to the keynote, Steve Jobs demoes QuickLook, iPhone SDK Banner, Moscone WWDC2011

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