Una bicicleta para nuestras mentes

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Nuestra visión es que acabamos de empezar. Lo que podemos hacer con éstas herramientas es sólo la punta del iceberg.

Steve Jobs, sobre la introducción de la informática en las aulas, año 2000

Jamás terminó sus estudios, pero eso no significa que quisiera dejar de aprender. Probablemente cuando tomó la decisión de abandonarlos, no pensaba en las consecuencias, en el futuro o el pasado. Una historia que hubiera acabado como tantas otras, si no fuera porque ese chico continuaba yendo a la universidad. Pero decidió que sólo a las asignaturas que le aportasen algo, que le interesaran, que consiguieran atraerles.

Es en ese punto donde quizás, un joven Steve Jobs pensó en la importancia de los retos.

Todos los días, cualquier persona necesita un reto. Es lo que nos hace mantener la inercia del movimiento y lo que destaca a unos sobre otros: Nadie puede escapar a ellos. Es lo que nos mueve en cualquier aspecto, lo que hace que nos volquemos en una cosa y lo que permite que apartemos otras. Es lo que en realidad toma nuestras decisiones mientras no queremos admitirlo.

Apple presentó ayer un combinado de productos que se basan en la capacidad de evolucionar la educación: Llevarla al mismo nivel de nuestra vida, ya marcada por la tecnología, y que el mundo educativo comienza a abrazar desde hace pocos años, excepto en la mayor herramienta de su Sancta Sanctorum: Los libros de texto.

Herramientas, no dispositivos

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El mercado de los libros digitales se encuentra agitado, pero es joven: apenas dos años desde la aparición del primer iPad, y del gran éxito de productos como el Kindle de tinta electrónica. Sin embargo, este último es un dispositivo absolutamente focalizado en una tarea: Lectura de libros tradicionales. Lo hace excepcionalmente bien, pero no da la talla cuando lo requerimos como libro de lectura técnica o académica. Aquí otros tablets, pero sobre todo el iPad, están captando la atención gracias a la Bookstore y su asombrosa facilidad de uso.

Ya habéis visto los vídeos. Esos de niños utilizando iPads como si llevaran toda la vida haciéndolo, sintiéndose cómodos creciendo con un producto que desaparece y deja paso al contenido. El contenido es lo importante, y quien lo ponga fácil para componerlo en su plataforma puede dar un buen golpe en la mesa. Aquí, Amazon ayer quedó un poco más atrás.

A pesar de las alternativas de publicación que poseen, se olvidaron de lo más importante: Se olvidaron de la época en la que vivimos. De los textos ricos en formato. De los vídeos. De los cuestionarios, de poder tomar anotaciones, de poder crear algo más que novelas, del feedback con la herramienta. Y es un campo interesante: Todos pasamos por ese momento en nuestra educación, donde aprender interactuando es dóblemente poderoso. Aunque ni siquiera deberíamos limitarnos a eso, ya que podremos crear cualquier libro digital tal y como fue realmente imaginado durante años.

El foco ya no está en las herramientas. Los dispositivos pueden variar, pero Kindle Fire se conformó con ser una alternativa barata a comprar un iPad, sin darse cuenta que un iPad lo es por sus aplicaciones, por sus posibilidades y por su asombrosa capacidad de “ser herramienta“.

“En un futuro no muy lejano”

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Sin embargo, la propuesta de Apple para la educación también debemos tomarla de forma realista. Mañana no veremos todo el despliegue de tecnología que propone la compañía en nuestras aulas, más aún si vivimos fuera de EEUU, pero es indudable que todos sabemos que el futuro de la enseñanza pasa por algo así. La visión es esa. Lo de ayer me recordó mucho a la entrevista de la cual he extraído la frase que encabeza esta entrada, cuando los ordenadores dentro de las aulas eran casi una utopía. Hoy no lo son.

Fuera lo que fuera lo que motivó aquello, hoy ya no importa. Posiblemente se redujo el precio de los ordenadores, el acercamiento de Internet, una mejor formación del profesorado… Pero todos sabíamos que llegaría. Hoy la apuesta de Apple indudablemente queda lejos, aunque iTunes U es muy atractivo para crear una clase virtual de forma sencilla, y ya tengo noticias de algunos profesores universitarios que lo han probado. Es el primer paso.

Lo importante de todo, como en cualquier proceso, es que esa capacidad de retarnos sea atractiva. Evidentemente Apple ha conseguido hacer que así sea, y un buen punto de inflexión: Las herramientas ya están disponibles para hacer posible una nueva revolución en las aulas. Sólo es cuestión de tiempo que llegue.

La presentación de ayer tiene mucha energía de Jobs, muy interesado siempre por la educación, como demostró con varios programas educativos a lo largo de la historia de Apple. Esa intuición en la capacidad que nos permitiría esta tecnología, en las capacidades que extenderíamos con ella, es el objetivo de todo esto.

Que se convierta en una bicicleta para nuestra mente.

Creo que una de las cosas que realmente nos separa de los primates es que somos constructores de herramientas.

He leído un estudio que mide la eficiencia del movimiento para varias especies en el planeta. El cóndor usa menos energía para moverse un kilómetro. Los humanos tenemos una marca menos impresionante, situados en el tercio final de la lista. Nada de lo que sentirse orgulloso, siendo el rey de la creación. No parecía muy bueno.

Pero entonces alguien en la revista Scientific American tuvo la perspicacia para poner a prueba la eficacia del movimiento de un hombre en una bicicleta. Y un hombre en una bicicleta, un ser humano en una bicicleta, machacó al cóndor con diferencia, muy por encima de cualquier lista.

Y eso es lo que un ordenador es para mí. Lo que un ordenador es para mí es la herramienta más notable que he descubierto, el equivalente de una bicicleta para nuestras mentes.

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