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Con un gran número de Apple Store repartidas a lo largo y ancho del mundo siempre ha habido algo que me ha sorprendido: lo poco que hablan de sus trabajos los empleados de éstas. ¿No tienen nada malo o bueno que decir? ¿o simplemente no les dejan decir nada?

Todos los que seguimos la actualidad maquera hemos, al menos yo sí, pensado en algún momento que trabajar en una Apple Store tiene que ser genial. Vestimenta cómoda, camiseta y vaqueros; vas a tu aire atendiendo y probando todos los productos de la tienda; y bien pagados.

En Popular Mechanics publican una pequeña entrevista a un empleado de una Apple Store que se salta el código de silencio que Apple impone y nos cuenta su experiencia.

Trabajar de cara al público, dando un buen servicio y cumpliendo tus objetivos bien no es tan sencillo como parece y en las Apple Store no iba a ser menos. Apple se dedica a la fabricación de productos para venderlos no para regalarlos. Esto implica que sobre sus vendedores recaiga una fuerte presión que les exige realizar ventas complementarias (servicios como MobileMe o planes de Protección Apple Care son los productos que más interesa vender a Apple), algunos son fácilmente vendibles pero otros cuesta más y esa presión afecta.

Además no pueden, nunca, especular sobre futuros lanzamientos. Si lo haces con algún cliente y se enteran posiblemente el próximo mes ya no estés trabajando allí. Otro dato curioso es la obligación que tienen de advertir a los clientes que el iPhone no se puede desbloquear y si lo hacen posiblemente tendrán un bonito pisapapeles (algo que sabemos que no es cierto). Y sin olvidar el mal trato que algunos clientes dan cuando no se accede a sus peticiones injustificadas, tratando al empleado de malas maneras. Sin olvidar las largas jornadas de trabajo cuando hay lanzamientos importantes como el del iPhone 4 por ejemplo.

Pero no todo iba a ser malo, no pueden faltar las anécdotas. Y anécdotas hay muchas cuando trabajas de cara al público, clientes que te preguntan por cosas rarísimas (quieren saber la IP para acceder a su cuenta de iTunes) o te piden que les hables del iPon (sí, el nuevo teléfono de Apple), otros que llaman o van a visitarte a la tienda y mas que resolver un problema con su Mac te cuentan su vida esperando consuelo, adolescentes que bailan mientras suben el volumen a tope en los docks para iPod, gente que va a hacerse fotos con PhotoBooth o incluso hasta grabarse cantando o bailando con el iMac o MacBook expuesto,...

En definitiva, un trabajo más con sus pros y contras. Un trabajo que te tiene que gustar porque al fin y al cabo es lo que cuenta para ir contento y motivado a diario. A todos los que estáis delante de un cliente, ánimos.

Vía | Popular Mechanics

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