¿Y si no es un nuevo MacBook táctil... y si realmente es la llegada de macOS al iPad?

¿Y si no es un nuevo MacBook táctil... y si realmente es la llegada de macOS al iPad?
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Cuando vi la Touch Bar por primera vez me pareció toda una genialidad. Lo cierto es que en mi MacBook Pro de 15 pulgadas disfrute de ella cada día hasta que reemplacé el ordenador, recién comprado tras su presentación, por el MacBook Pro 16" M1 desde el que os escribo. Una genialidad por varios motivos, y uno de ellos era hacer los Mac un poco más táctiles, algo que siempre me ha encantado en los iPad.

Ahora oímos rumores de fuentes bastante fiables sobre un Mac táctil y se recupera la eterna dicotomía entre los portátiles tradicionales y aquellos que incluyen una capa táctil para una interacción más cercana con el software. Un enfrentamiento del que podemos comentar varios puntos de vista y argumentos para tratar de, más que otra cosa, tener una imagen clara de la situación y de lo que puede estar por llegar.

Los Mac táctiles tienen todo el sentido del mundo (o no)

En un producto táctil hay que tener en cuenta dos factores, principalmente: el software y la posición del hardware. Sobre el primero han corrido literalmente ríos de tinta (aunque sea electrónica) y el resumen de la situación es que la precisión de un puntero es muy diferente a la precisión que tenemos con nuestro dedo. Partiendo de este elemento básico de interacción, el sistema operativo tiene que girar totalmente en torno a esta variable clave en el desarrollo de su interfaz de usuario.

Interfaces más grandes y espaciadas para dispositivos táctiles y más precisas y repletas en dispositivos con puntero. Aquí es donde encontramos otro punto de enfrentamiento: iPadOS y macOS. Dos sistemas similares en algunos aspectos y radicalmente alejados en otros. Las mismas acciones son diferentes en el iPad y en el Mac por cómo interaccionamos con ellos.

Antes de entrar en la ergonomía del hardware, podemos estirar un poco más el tema que acabamos de comentar. Encajar dos sistemas tan distintos como el táctil y el del puntero en un mismo software solo puede representar algo: compromisos. ¿Queremos ver menos información en la pantalla del Mac o tener que tocar dos veces un botón con el dedo porque nos falta precisión para dar con él? Claro que se podría encontrar el equilibrio, pero ¿para qué?

¿Qué compromisos estamos dispuestos a hacer si unificamos dispositivos o sistemas operativos?

¿Para poder utilizar un único dispositivo? Esto nos puede beneficiar a la hora de hacer el equipaje para viajar o a la hora de la compra, pero no a la de trabajar. Y no hablo de utilizar los dispositivos, ya hablemos de un iPad o un Mac, para ver vídeos o navegar por internet algún ratito, hablo de trabajo, ocho horas al día en los mismos flujos y procesos. La ergonomía es clave y todos los que hayan probado a mover los dedos por la pantalla (con esta en vertical) durante ocho horas coincidirán conmigo en que acabas hecho polvo, si es que llegas. Por contra, una pantalla plana en la mesa (quizá solo inclinada ligeramente) nos obliga a forzar o bien la musculatura de los ojos para mirar hacia abajo o a curvar toda la cabeza con la consecuente fatiga de toda la musculatura del cuello.

Claro que un Mac táctil podría tener casos de uso. Claro que en algún momento dado tocar la pantalla es más intuitivo, pero como algo temporal. Temporal tanto en el uso en sí que nosotros pudiéramos darle como en la solución que Apple tendría que proponer para la interfaz. ¿Un método adaptable que cuando conectamos el teclado se comporte de una forma y cuando lo desconectamos de otra? Podría ser una solución, sí. La síntesis está bien, pero la especialización también. Dispositivos distintos para flujos de trabajo muy distintos.

Un Mac táctil con el teclado como el que acabamos de describir es… un iPad con una funda teclado. ¿Es esto a lo que apuntaba Gurman cuando hablaba de un Mac con pantalla táctil? Entonces estamos hablando de la desaparición del Mac propiamente dicho y volvemos a lo esencial: ¿qué sistema operativo le ponemos? ¿Llegará macOS al iPad? Y aquí entramos de nuevo y de lleno en la primera contradicción que hemos mencionado al principio del artículo ¿Qué sacrificios estamos dispuestos a hacer? Porque, esto creo que lo tenemos claro, un dispositivo todo en uno no será tan versátil como la combinación de un iPad y un Mac.

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