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He trabajado una semana con el iPad Pro: el Mac pasa a ser una necesidad, no una afición
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He trabajado una semana con el iPad Pro: el Mac pasa a ser una necesidad, no una afición

"Lo prometido es deuda", me dije a mí mismo. Hace ya tiempo que me propuse comprobar si era capaz de trabajar como editor de tecnología utilizando sólo un iPad Pro con un teclado y un ratón, y la llegada de los nuevos modelos y del Magic Keyboard me hicieron ver que era el momento de hacer la prueba.

Vendí mi MacBook Pro de 2014 y mi iPad Pro de 2015 con todos sus accesorios y utilicé el dinero para ayudar con la compra de un nuevo iPad Pro de 11 pulgadas con su correspondiente Magic Trackpad. He hecho la prueba de trabajar varios días con él, y paso a contar mis conclusiones.

Mi trabajo como editor en esta casa implica varias tareas:

  • Redactar artículos como este, obviamente.
  • Comentar, coordinar y organizar tareas constantemente con mis compañeros, cada uno trabajando desde su casa.
  • Publicar contenidos en redes sociales como Instagram, Facebook o Twitter.
  • Revisar las tendencias de redes sociales y buscadores periódicamente.
  • Consultar la incidencia de los artículos y actuar en consecuencia.
  • Celebrar reuniones periódicas en videoconferencia.

En un Mac, todo eso puede hacerse con un navegador (mi preferencia en macOS es Chrome) y unas 10-12 pestañas abiertas. Adicionalmente y para más comodidad utilizo un editor Markdown (MacDown) y el cliente nativo de Slack, y me beneficio de la gran pantalla de 27" de mi iMac de finales de 2012 para poder ver información de esas aplicaciones y páginas web de un plumazo. Por ese motivo soy de los que defienden que debería existir un iMac con una pantalla más grande sin que deba estar enfocada a gente que quiera un gran rendimiento.

El cambio que he hecho durante una semana a un iPad me ha traído, como esperaba, muy buenas sensaciones. El modelo de 11 pulgadas del iPad Pro es extremadamente portátil, y me permite trabajar cómodamente allá donde quiera. El peso de mi mochila cuando he tenido que moverme, además, ha bajado mucho. Y lo cómodo del Magic Keyboard para poder colocar y sacar el iPad aportan mucha versatilidad.

El cambio que más he notado: de pestañas de Chrome a aplicaciones en iPadOS

Por su parte, iPadOS cumple. Su multitarea puede mejorarse para que trabaje mejor con el trackpad, pero es algo que sospecho que veremos en la próxima WWDC20. Lo que quizás es más diferente es el cambio de paradigma de basarme en las pestañas de un navegador para trabajar a hacerlo en aplicaciones: herramientas web que consulto frecuentemente pasan de estar ancladas en pestañas de Chrome a ser aplicaciones separadas en iPadOS. Sin ir más lejos, este artículo se ha escrito utilizando iA Writer.

El resultado: tengo que cambiar mucho más entre aplicaciones, lo que me ralentiza un poco. He intentado pasar a consultar el equivalente a las páginas web de esas aplicaciones (Gmail y Asana, por ejemplo), pero iPadOS insiste demasiado en que pase a utilizar las aplicaciones y no las páginas web. Puedo desinstalar esas aplicaciones, pero entonces las webs pasan a mostrarme constantemente en una barra superior el enlace a la App Store para que me la instale de nuevo.

Es algo que, de algún modo, Apple tendrá que afinar en el futuro. Ya sea mejorando la multitarea de iPadOS, ya sea mejorando Safari y dejando que la web cobre algo más de protagonismo en ese sistema. Afortunadamente, iPadOS tiene muchísimo margen de evolución de ahora en adelante.

Para publicar contenidos en las redes sociales necesito además un editor de imágenes (Pixelmator) y un editor de vídeo, aunque he podido sustituir esa última necesidad gracias a Keynote y su herramienta para exportar diapositivas animadas en formato de vídeo. En este caso la velocidad de trabajo es exactamente la misma ya que animar elementos en una presentación de Keynote es algo que se puede hacer cómodamente desde iPadOS y usando mis dedos.

Algo de lo que también me he percatado es que trabajando en el iPad te concentras más. En macOS tengo una enorme pantalla donde puedo consultar muchas cosas al mismo tiempo: correo, mensajes de Slack, tendencias de las redes sociales... es trabajo, pero provoca que lo consultes más a menudo cuando a lo mejor no hace falta y acabes más distraído. Necesitas más esfuerzo para cambiar entre aplicaciones en iPadOS, lo que te motiva a concentrarte más y enfocarte en la tarea que estás haciendo. Todos los artículos que he escrito con el iPad, incluyendo éste, se han terminado de redactar antes de lo previsto.

Las conclusiones que saco de este cambio son bastante claras: no me arrepiento en absoluto de dejar de tener un ordenador portátil y no creo que vuelva a tener uno nunca más. El iPad, iPadOS y el Magic Keyboard cubren perfectamente mis necesidades, tanto de trabajo como de ocio personal. No defiendo eso para todo el mundo, que quede claro: estas son mis conclusiones y siempre mirando mis necesidades. Naturalmente que habrá personas que necesiten un MacBook de forma completamente justificada.

Tengo a compañeros que ya dependen exclusivamente de un iPad para trabajar y ya no utilizan un Mac para nada. ¿Voy a hacer este cambio una vez mi iMac de finales de 2012 falle (de forma que el precio de su reparación ya no tenga sentido) y tenga que reciclarlo?

Podría, pero no lo haré.

El Mac pierde protagonismo, pero no desaparece de mi vida

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Seguiré escribiendo artículos en mi iMac por varios motivos: hago mi trabajo más rápido (aunque me concentro mejor en el iPad, debo confesar), sobre todo en la parte de mover las redes sociales y maquetar los artículos. Dispongo de una gran pantalla para ver más contenido, y mi postura para trabajar durante muchas horas al día es más saludable en mi escritorio de trabajo.

Además, no debo perder totalmente el contacto con macOS. Necesito escribir tutoriales sobre ese sistema, y al dar formaciones a clientes con un Mac tengo que seguir al corriente de todas las novedades que Apple aplique para aprenderlas y poder enseñarlas. Tengo claro que ya no voy a aprovechar todo el potencial de un Mac, pero voy a seguir estando ligado a él.

Lo que sí va a cambiar es cómo lo voy a comprar: hasta ahora los Mac que me he comprado siempre han sido configurados para ser bastante potentes, con la intención de que me duren mucho tiempo. Ahora, teniendo claro que un iPad ya cubre todas mis necesidades y que en macOS sólo necesito un navegador para trabajar, lo más probable es que mi próximo Mac sea un modelo de sobremesa más barato, más básico. Además, me encantaría que mi iMac de finales de 2012 aguante algo más de tiempo para poder cambiarlo ya por uno con procesadores ARM. De momento parece que lo conseguiré.

En otras palabras: antes compraba modelos de Mac más caros y potentes por afición. Ahora sólo voy a tener un Mac por pura necesidad laboral, así que escatimaré en sus especificaciones y precio. El dinero pasará a invertirse en los iPad que vaya queriendo adquirir de ahora en adelante. Y por supuesto, las novedades del futuro de macOS ya me parecen mas una anécdota, algo que me interesa mucho menos que las novedades que pueda traer iPadOS de ahora en adelante. Mi interés pasa a ser: qué seré capaz de hacer con mi iPad en el futuro?

Y quién sabe: puede que dentro de unos años las tendencias sean tales que ya pase a depender un iPad y un monitor externo. Pero eso ya depende de muchas más cosas, y sólo nos queda esperar.

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