Seis consejos que todo desarrollador de aplicaciones para iOS debería seguir

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App Store iOS Developers

Cada semana se lanzan decenas, no, cientos de nuevas aplicaciones para el suculento mercado de los dispositivos móviles, un mercado que pese las cifras que maneja aún parece lejos de tocar techo y en el que siguen existiendo tantas oportunidades de negocio como ideas. No se necesitan grandes equipos de desarrollo ni presupuestos de cientos de miles de euros, tan solo una idea, un Mac y una suscripción anual de 99 dólares (poco más de 70 euros) al Programa de Desarrolladores de iOS para poder distribuir el resultado de tu esfuerzo a través de la App Store.

A continuación encontraréis seis consejos que todo desarrollador de aplicaciones móviles debería seguir. Son conceptos generales que habría que aplicar siempre de forma independiente a la plataforma para la que se trabaje pero que cobran una dimensión particularmente importante en iOS teniendo en cuenta la dura competencia que existe y el nivel de atención por el detalle que se espera de cualquier cosa relacionada con la manzana. Empecemos…

1. Mantén las cosas simples. Y cuanto más casi que mejor. Muchos desarrolladores, especialmente de aplicaciones móviles, parecen creer que existe una correlación directa entre la cantidad de funciones de una aplicación y su número de descargas. Esto no solo es completamente falso sino que probablemente justo lo opuesto esté más cerca de la verdad. Cuando más sencilla sea y mejor haga su función, mejor. Ya habrá tiempo de añadir características en siguientes versiones.

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2. Tienta al usuario. O dicho de otro modo, ¡no lo espantes! ¿Cuantas veces te has descargado una aplicación que nada más empezar te exigía estar registrado en algún servicio web? Primer error: nunca obliges al usuario a abandonar tu aplicación para registrarse. Segundo: tampoco le fuerces a registrarse antes siquiera de juguetear con al menos las funciones más básicas de la aplicación. Y tercero: si es estrictamente necesario, al menos ofrece algunas pantallas con un recorrido por la aplicación para ponerles los dientes largos antes de llegar al dichoso formulario en cuestión.

3. Mantén su interés. El pasado mes de julio ya había más de 425.000 aplicaciones disponibles en la App Store. Lograr que descarguen la tuya ya es todo un logro así que no descuides a tus usuario. Lanzar la aplicación no debe de ser el final, sino más bien el principio. Actualiza tu aplicación con frecuencia, no solo para incluir todas esas características que quedaron fuera de la primera versión, sino también para aumentar el rendimiento y perfeccionar lo que ya habías hecho basándote en el feedback de tus usuarios (los comentarios de la App Store pueden serte de gran utilidad).

4. La velocidad importa. Considera tus usuarios como los seres más impacientes del planeta. Soportar los tiempos de carga en un ordenador es bastante molesto pero hacerlo en una dispositivo móvil es de locura. La gente no quiere esperar más de tres segundos para empezar a utilizar algo y desde luego no quiere esperar otros tantos cada vez que pasas de una pantalla a otra. Cuanto más agil sea tu aplicación, más tiempo pasará la gente utilizándola así que tomatelo con calma y optimízala todo lo que puedas. Por supuesto, también debes tener en cuenta no solo la velocidad, sino la percepción de esta por parte del usuario. ¿Para qué crées que se utilizan todas esas animaciones entre pantallas?

5. Y el diseño también. Venga, tus usuarios tienen un iPhone, un iPad o un iPod touch así que se presuponles algo de buen gusto. Considerando la enorme competencia a la que te probablemente te enfrentarás antes o después recuerda siempre que tan importante es lo que hagas como cómo lo hagas. Cuida el diseño de tu aplicación hasta el último detalle (empezando por su icono) y dedica el tiempo que haga falta a descubrir el modo más sencillo a la vez que hermoso de hacer y mostrar todo en pantalla. Merecerá la pena.

6. No seas spammer. Parece mentira que aún haya que seguir diciendo estas cosas pero de tanto en cuando todavía me encuentro con aplicaciones que se pasan por el arco del triunfo el respeto al usuario y se toman la libertad de publicar alegremente cosas en nuestro Facebook o Twitter sin consultarnos antes o advertirnos de ello cuando la configuramos. Peor aún, incluso las hay que directamente entran en el terreno del más vil spam enviando mensajes o correos a tus contactos como si se la estuvieses recomendando tu. Señores, el único resultado posible para esta acción es que el usuario elimine la aplicación tan pronto descubra lo que ha pasado.

Ni que decir tiene espero vuestros cheques de agradecimiento cuando ganéis vuestro primer millón. Mientras tanto me conformaré con que compartáis con el resto vuestros propios consejos a través de los comentarios de esta entrada. ¡Suerte!

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